lunes, 6 de junio de 2016

Cuando las paredes hablan

Que levante la mano aquel que no ha escuchado / dicho / interpretado frases como:
Si las paredes hablasen...
If these wallks could talk 
O una versión incluso mejor y más divertida para los intérpretes:
I would like to be the proverbial fly on the wall... 
La exposición de fotografía de Shirley Baker, que se puede visitar estos días en el museo Cerralbo dentro del festival Photoespaña 2016 responde a esa pregunta, dado que son imágenes llenas de información y hasta muestran muros que cuentan historias.
Shirley Baker decidió fotografiar un momento en la historia del Reino Unido que sorprende. Manchester y el norte del país tras las grandes guerras se preparaba para un nuevo urbanismo y concepto de ciudad que, por no variar, necesitaba borrar parte de su pasado para empezar de nuevo. Cuando hablamos de borrar, es literal. Calles enteras quedaron destruidas tras el paso de las maquinas de demolición, para construir un futuro mejor sin tener en cuenta lo que caía a su paso.
Baker, que no se ganó la vida con la fotografía, pero que retrató a pie de calle la realidad que veía desde las ventanas de la fábrica de su padre, nos muestra estas calles que van desapareciendo edificio a edificio como si la Nada de la Historia interminable se hubiera desatado sobre Inglaterra. Calles llenas de niños y mujeres, más que nada porque los hombres a esas horas estaban trabajando y los pocos que salen eran ya pensionistas o desempleados. 
Uno puede caer en la tentación de pensar que estas son fotografías como las de la Gran Depresión y que la gente lo está pasando fatal pero los niños juegan y la vida sigue.
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Sin embargo, lo que me encanta de esta exposición es la cantidad de lecturas que tienen las imágenes. No vale dar una vuelta rápida, marcar que ya la hemos visto en la agenda del festival y a por la siguiente. NO, eso es perderse la gracia de esta sala. Shirley Baker tenía un sentido del humor de lo más curioso y era la reina del juego visual de palabras.
Para empezar, le frustraba enormemente que la fotografía no fuera capaz de captarlo todo en esa realidad que quería mostrar. Uno puede ver una calle prácticamente desierta y un vacío emocional y físico que no era lo que realmente estaba sucediendo.
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En esa época las calles eran todo menos un espacio en silencio. Había ruido, debido a las máquinas que estaban trabajando, los obreros que trabajaban en la demolición, las mujeres que se reunían a hablar, los niños jugando...
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Al entrar esta imagen es además una instalación de sonido

La comisaria ha incluido una instalación con una grabación de ruido de calle para que podamos sumergirnos un poco mejor en la atmósfera que la artista quería salvar del olvido.
No es posible a veces transmitir toda la información con un solo medio de comunicación, hay tanto que se puede ver, oír y también oler. No hay instalación tipo smell-o-vision pero Shirley Baker también hablaba del olor a madera quemada, restos de ladrillo, obras en proceso, etc.
Así que lo que hizo fue jugar con los mensajes que encontraba en lo que veía, dado que era lo único que podía captar. Veremos muchas fachadas de edificios en los que aparecen las letras EX. Eso significaba que estaban ya marcados para su demolición. Pero estos son los únicos mensajes de las paredes. Grafitis o pintadas se convierten en bromas y juegos para esta fotógrafa. Ahora, está claro que nunca pensó que algún día una española iba a tener que interpretar dichas bromas para la prensa extranjera. Vamos a ver algunas. 
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A simple vista son fotos de una niña y un gato, nada nuevo en la era Instagram
La foto del gato, que podía pasar desapercibida en estos años de exceso de fotos y vídeos de gatetes es una de mis favoritas y de las que la propia comisaria me dijo: ¿Cómo vas a explicar esto en castellano para que tenga gracia?
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El gato interpretado
La foto primero nos enseña que la manía de las bandas de chavales de poner sus nombres y motes en las paredes no es nada nuevo. Así tenemos a estos muchachotes norteños, Karl, Coomber y Tomcat, que encima tienen alma de diseñador de tarjetas navideñas y dejan su marca de esta manera tan "artística" en la pared. Shirley espera y encuentra el momento perfecto para capturar la imagen. Pasa un hombre y hay un gato. Claro, si lo explicas así, la prensa te mira con cara de "Vale, hay un gato, no lo pillo". 
Así que te toca hacer una nota del traductor en versión nota del intérprete de consecutiva. ¿Qué es eso? Es una forma de salvar la situación pero para que funcione tienes que ser muy rápido, ir al grano y haberlo comentado antes con tu ponente (comisaria de exposición en este caso). 
Es una pena que se pierda información, es un poco lo que le sucedía a Shirley Baker, que no se logra transmitir todo de una vez sin un poco de ayuda. Aquí toca explicar que Karl es un nombre, Coombes probablemente el apellido de otro chaval y Tomcat es el apodo del tercero. La gracia está en este último nombre. ¿Qué significa "tomcat" en inglés?
tomcat
ˈtɒmkat/
noun
 
  1. a male domestic cat.
  • Tomcat: gato (masculino)
De hecho, el famoso gato Tom, que tenía esa complicada relación con el ratón Jerry, fue bautizado de ese modo por el mismo motivo y originalmente se llamaba "Tomcat" pero acabó siendo solo Tom, como le pasada a las Marías de los Dolores (Lolas).
tom_tom_and_jerry

Así que la gracia de la foto es que justo en el momento en el que pasa un caballero (masculino), hay un gato (que no gata) delante del muro. Explica tú eso en una sola frase y rodeada de prensa.
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Esta muchachita poco sociable era más fácil

El caso de la niña no revestía tanta complicación, la pared te indica claramente que te mantengas alejado, que nada de acercarse y por si tienes dudas, ya se encarga ella de amenazar con la mirada.
El tercer ejemplo que os traigo fue el más divertido. La comisaria se detiene junto a esa foto y pregunta si alguien tiene una idea de qué representan las letras MFC.
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¿Qué os viene a la mente al ver MFC?

La mitad del público respondió en cuestión de segundos: Manchester Football Club. Para que luego digan.
La gracia aquí es bastante obvia, un apasionado de los deportes deja constancia de su opinión visceral sobre el juego del MFC, en su experta opinión es shit = mierda. Otro experto o el mismo opina que OK y el chaval que sale de su casa lo remata con el OK que lleva bordado en el jersey.
No me esperaba lo curioso y liberador que resulta decir "shit" y traducirlo en una consecutiva que tiene lugar dentro de un festival de arte y en una de las salas de un museo tan impresionante como el Cerralbo.

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