sábado, 21 de noviembre de 2015

El ataque del intérprete zombie

También podríamos titular esta entrada: ¿Cómo sobrevivir a la temporada alta?

En primer lugar, las temporadas altas o épocas de picos de trabajo dependen en gran medida del tipo de interpretación que ofrecemos pero, en general, en el mercado privado suelen darse en primavera y otoño. Meses como mayo, junio, octubre y noviembre principalmente. Sin embargo, si el año es bueno puedes empezar la temporada alta en marzo y terminarla a mediados o finales de julio y en el caso del otoño, podría ir desde septiembre hasta prácticamente la fecha de la lotería de navidad en España. A partir del 22 de diciembre ya no queda mucho más que rascar.

Una cosa suele suceder cuando uno arranca la temporada alta en marzo y es que seguramente llegue a julio poco más o menos que a rastras. Es como tener una resaca de nochevieja durante tres meses seguidos. Cuando uno es joven, el cuerpo aguanta bastante bien, pero con el paso de los años no te queda otra que buscar estrategias para no parecer el intérprete zombie que nadie quiere contratar, por si le da por consumir cerebros ajenos para recuperarse.

Intérprete al salir de una cabina tras 8 horas
Imagen de Etsy - Cartoon Zombies


Entre las estrategias para sobrevivir a la temporada alta, una de las recomendaciones es tenerlo todo muy bien organizado. Calendarios actualizados en todos los dispositivos (sobre todo el móvil) como Google Calendar o cualquier otra aplicación, sistema o incluso agenda en papel para tener claro qué días ya tenemos confirmados, cuáles son los días reservados pero sin confirmación, qué días pueden tener proyectos potenciales y si nos quedan días libres para estudiar. Puede parecer una tontería, pero es importante cuando tienes la agenda llena en temporada alta, dejar días reservados para preparar los temas. En pleno pico de trabajo, en una misma semana te pueden tocar 4 temas completamente diferentes o incluso más. Si vas a trabajar prácticamente todos los días de la semana tienes que plantearte cuándo vas a estudiar el material de cada cabina o consecutiva. No suele pasar que en un mes te llamen solo para que trabajes un tema en todos los congresos.

Esto es uno de los puntos que debes tener en mente al aceptar trabajos, dado que no es lo mismo estudiar muchos temas cuando tienes tiempo que cuando no lo tienes. Generalmente elegimos un proyecto si tenemos disponibilidad, por la tarifa, por la temática y por el lugar en el que se celebra. Es más fácil tratar temas que ya te suenan, con los que tienes una cierta experiencia y por eso la preparación va a ir más rápido. Por el contrario, los temas en los que partes de cero y que no se acercan a tus áreas de experiencia requieren más tiempo y dedicación. Hacer un mal trabajo quizás me permita facturar algo más este mes, pero es pan para hoy y hambre para mañana.

Tengo que estudiar


Cuando estás en plena temporada alta es fácil caer en la tentación de pensar que siempre vamos a estar currando sin descanso pero para eso inventaron el mes de enero, que nos recuerda que las cosas no son así. Los clientes que te llaman en los meses más flojos suelen ser aquellos que han quedado muy satisfechos con tu trabajo y están dispuestos a pagar a un intérprete incluso en febrero siempre y cuando seas tú, porque les ofreces el resultado que buscan. La calidad es ese gran aliado, la mejor estrategia de venta que tenemos. Para ofrecer calidad hay que practicar y, sobre todo, hay que estudiar y preparar los temas a conciencia a pesar del tiempo que eso conlleva.

Por eso a la hora de organizar la agenda en temporada alta, trato de tener en cuenta los huecos que necesito para estudiar. Prefiero pasarme a quedarme corta en la preparación, manías personales.

Una vez tengo todo organizado, intento dejar algún día suelto para descansar porque después de varios días seguidos de cabina uno se atonta y se agota. Si no duermes suficientes horas lo notas en cabina. Conseguir días libres en octubre es complicado, por eso los marco también en la agenda, para saber qué están ahí y respetarlos.

Tampoco viene mal comunicarse con los seres queridos: familia, pareja, amigos. No está de más decirles que quizás durante el mes de octubre no estés disponible para muchos planes, que quizás te conviertas en esa cosa que entra y sale de casa con cara de agotamiento y ojeras de campeonato, que se encierra en el estudio cuando no está arrasando con la nevera o acaparando el baño porque tiene prisa para ir a la siguiente interpretación. Tienen que saber que es algo temporal y que cuando termine la temporada alta en navidad volveremos a ser las personas encantadoras y cuerdas de siempre y dejaremos de interpretar las palabras de desconocidos para retomar eso de comunicarnos con nuestra gente.



Durante otoño o primavera a veces nos perdemos cosas interesantes, te pueden llamar para trabajar durante los puentes, la semana santa, trabajar por la noche durante Halloween o cosas por el estilo. Hace años que me toca trabajar durante todos los puentes de mayo, no es que me queje pero es bueno informar al respecto para que nadie se ponga a hacer planes de escapadas en primavera y cuente conmigo.

Hasta ahora parece que la temporada alta es más bien negativa y no es así. En esos meses de escasa vida social haces una facturación muy interesante que te permite ser la reina de las navidades en casa y engordar al cerdito de la hucha para los meses más flojos (agosto, enero) porque la vida y los pagos a la seguridad social no se detienen sea el mes que sea.

La ubicación también es un elemento a considerar al aceptar trabajos en pleno maratón de interpretación. Hay intérpretes llenos de glamour a los que envían a destinos como Londres, Estocolmo o Roma. También te pueden tocar opciones más nacionales (como suele ser mi caso) y hacer una gira por Segovia, Toledo, Barcelona, etc. El destino en el fondo da igual, pero si que hay que calcular los tiempos que se dedican al desplazamiento, los días muertos que se quedan ahí en la agenda y qué hacer con esas horas. Hay quienes aprovechan las horas de aeropuerto para dormir, otros estudian en los trenes, algunos descansan en la piscina del hotel (que también ayuda).

No todo va a ser sufrir

Si tu gira es en tu mismo país puede parece que puedes llegar a todos los sitios, pero cuidado, algunas ciudades aparecen en el mapa pero ninguno de los encargados de trazar líneas de tren o de asignar horarios frecuentes de autobuses se han percatado. Antes de aceptar el trabajo, revisa si es factible llegar a la hora y sobre todo volver o desplazarte al siguiente congreso desde ahí sin complicaciones. No es este el primer año en el que en plena temporada alta he pasado prácticamente cada día de una semana en una ciudad distinta.

La puntualidad es una obligación del intérprete, no vale como excusa que la noche anterior terminaste una cabina en la otra punta del país, es tu trabajo organizarte o saber decir que no a aquellos trabajos a los que no vas a llegar.

Hay que calcular tiempos, ubicaciones, medios de transporte. Son piezas del puzzle que es la temporada alta y tenemos que encajarlas todas.

Nuestro amigo Murphy se va a encargar de complicarte la vida de tanto en tanto. Si calculamos el tiempo de desplazamiento muy justo nos podemos encontrar con una huelga de metro, tren o puede que incluso le de por llover en Madrid y todos sabemos que cuando caen dos gotas en esta ciudad se abren las puertas del infierno.

Dormir poco una semana no es un problema pero cuando te tocan 2-3 meses intensos de trabajo, la falta de sueño empieza a dejar señales. Son muchas horas de cabina o consecutiva, de estudio y de esfuerzo. Las ojeras son un compañero de viaje, junto con ese tono de piel que desvela que hace mucho que no te vas de vacaciones. Menos mal que para eso hay opciones cosméticas (lo sé, lo sé, algunos aquí se han horrorizado pensando en lo que viene pero tranquilidad, esos consejos irán en otra entrada separada: el kit de supervivencia para el intérprete zombie en la carretera. Puede ser una entrada útil también para sacar ideas de regalos cara a las fiestas). Otro de los puntos a cuidar es la alimentación, sobre todo si te toca ir de un lado a otro. Muchas veces nos incluyen en las comidas de los congresos o comemos un sandwich en la barra del hotel. No pasa nada si es un día suelto pero cuando también lo notas cuando encadenas varias semanas de comer en poco tiempo y a base de fritos, comida rápida y "de boda".

En resumen: las temporadas altas son fantásticas por la cantidad de trabajo que sale, la excelente facturación, los nuevos retos a los que te enfrentas y los compañeros de cabina. Aún así, no viene mal organizarse muy bien para poder rendir durante esos 2-3 meses, dar lo mejor y disfrutar de lo bueno que tiene. Es mejor cuidarse si no queremos acabar zombies.




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