jueves, 28 de mayo de 2015

Dos en la carretera

En este mundo existen auténticos misterios sin resolver: ¿Existe Nessie? ¿Es posible desgravarse el consumo de móvil sin que te meta miedo el asesor? ¿Por qué las mujeres van de dos en dos al baño? ¿Para qué necesito contratar dos intérpretes si con uno me iría igual de bien, saldría más barato y además entraría mejor en el escaso espacio vital del interior de la cabina?

Cuando empecé a trabajar (tenía menos tablas que algunos muebles de Ikea) no pensé que los clientes realmente se pudieran plantear esta pregunta. Era algo que daba por sentado. En clase te explican que a las interpretaciones que superan la hora y media van siempre dos intérpretes y en general la mayoría de las agencias también lo cumplen. Pero, la cuestión es que no siempre te contratan agencias, a veces trabajas para clientes directos y en muchas ocasiones, es la primera vez que dicho cliente contrata un servicio de interpretación. Sueles percatarte de eso cuando solicita presupuesto para "traducción inmediata" o "traducción rápida". Cuando empiezas no se te ocurre pensar en las posibilidades y solo te centras en la información clave: ubicación, tarifas, tema y horario. La primera vez que aprendí que debía preguntar por el compañero fue cuando me encontré en una cabina sola ante una conferencia de 3 horas y sin medios para solucionar el problema 15 minutos antes de su inicio. Aprendes de esos momentos, eso está claro y juras por la tierra roja de Tara que jamás volverás a hacer algo similar.

Acabas más o menos con las mismas pintas
Desde ese día me di cuenta de que era necesario hablar con el cliente y explicarle el motivo por el que en cabina siempre es mejor tener dos intérpretes, vamos, que es como los yogures antes conocidos como Prince, ups no, los antes conocidos como Petit Suisse (siempre es mejor de dos en dos).

¿Por qué se necesitan dos intérpretes?

- Una simultánea de calidad requiere que el intérprete prepare el tema a fondo, lógicamente si tenemos a dos personas estudiando, el equipo que forman podrá abarcar mucho más material. Un par de intérpretes que trabaja bien en equipo saca glosarios más completos porque se reparte la carga de trabajo y puede consultar más información.

- Una buena interpretación también le pide al intérprete un alto nivel de concentración, si te despistas puedes perder información o cambiar el sentido de una frase. Esa concentración pasa factura y al cabo de un tiempo (una hora o incluso media hora en temas muy técnicos) se nota. Por eso se necesitan dos personas en cabina. Cuando una necesita descansar para recuperar fuerzas, la otra se encarga de seguir con la interpretación sin que el público pierda nada en el cambio.

Una manita, por favor


- Además de todo lo mencionado antes, una pareja de intérpretes que trabaja bien generalmente se ayuda durante el trabajo, no solo en la preparación. Mientras uno interpreta el otro anota o busca términos para su compañero.

Un equipo que se entiende suele dar mejores resultados


- Si hay cualquier emergencia siempre es mejor tener dos intérpretes en sala. Cuando trabajas te puede entrar un ataque de tos, no es tan raro, al fin y al cabo estás todo el rato trabajando con la voz y no necesariamente en las mejores condiciones. En algunas cabinas te congelas, en otras te cocinas y eso acaba ocasionando problemas. Si te vas turnando con tu compañero, puedes descansar la voz. Si te entra un ataque tuberculoso digno de alguna heroína de opera, tu compañero se hace cargo del micrófono.

Luego están los casos menos frecuentes pero mucho más dramáticos: la afonía. No es algo que nos pase demasiado pero puede ocurrir. Una gripe, la alergia primaveral o un periodo de mucho trabajo incrementan el riesgo de perder la voz y por muchos remedios caseros que existan, trabajar con escasa voz es una tortura para el intérprete y para el público.



¿Se puede dar el caso de que un intérprete pierda la voz hasta el punto de que no pueda seguir con el trabajo? Sí, puede pasar. Ahí es cuando el cliente generalmente se alegra de haber contratado a dos profesionales en lugar de a uno. El intérprete que se queda con la cabina acaba ligeramente agotado (dependiendo del número de ponentes que le queden por delante) pero su compañero mudo siempre puede echarle una mano con las notas para que al menos no se sienta agotado y abandonado.

Es posible que esto me haya sucedido recientemente (o no)

Otro de los elementos a tratar al hablar de este tema es que no siempre es una cuestión de números. Dos no siempre forman equipo, por desgracia los métodos de trabajo de cada uno no son necesariamente compatibles. En mi caso, tuve la enorme suerte de empezar mi vida profesional en cabina con el intérprete de la moto que me enseñó que ser flexibles ayuda y que el concabinato es una de nuestras principales herramientas. Da igual cuántos minutos haya hecho uno u otro, ni quién ha sido el mejor, aquí la clave es que el trabajo tenga calidad en conjunto, que el público reciba la información y que el cliente quede satisfecho. Nuestro trabajo es comunicar, no colgarnos medallas individuales.

Tener en cabina a este hombre...

Ya lo decía Tenorio:
¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada cabina más intensa la bombilla brilla y si tenemos dos intérpretes sale todo mejor?

2 comentarios:

El intérprete de la moto dijo...

Muy interesante tu entrada, como siempre. Más de uno y más de dos deberían leerla.

Por otra parte, muchas gracias por tus generosos comentarios hacia el intérprete de la moto ;-)

Aida dijo...

El intérprete de la moto se los merece ;)