sábado, 28 de febrero de 2015

El ponente que no estaba ahí

Hace unos meses mientras trabajaba con el intérprete de la moto en un congreso sobre el futuro de la economía en diversos sectores nos tocó interpretar una mesa redonda en la que el director de una conocida cadena hotelera anunciaba que ahora sus instalaciones contaban con una nueva tecnología: el holograma.

Si uno se crió en los ochenta recuerda las series y películas que hablaban del papel que iban a jugar los hologramas en nuestro día a día. Antes de las Monster High y de Hannah Montana, las niñas de los ochenta veían a Jem y los Hologram. Todos nos acordamos del holograma de la princesa Leia pidiendo ayuda.

Eres mi última esperanza, Obi Wan Kenobi
Pero luego la moda de los hologramas desapareció de las pantallas, era una de esas cosas como los patinetes que volaban en Regreso al Futuro con la que habíamos soñado pero que no tenía pinta de hacer acto de presencia en la realidad.

Los coches no vuelan pero las gafas horteras
sí se venden en las tiendas
De repente, empezaron a volver de la mano de las películas de super héroes o de personas atrapadas en el solitario aislamiento irónico de la sociedad de la comunicación.

Chaval, tú no eres Obi Wan


Por eso, cuando escuché que un hotel en Madrid iba a empezar a ofrecer la tecnología de los hologramas para conferencias internacionales me encontré dividida entre la friki que llevo dentro y la persona que ha vivido el chasco de los 80 y que aún espera que los patinetes que vuelan se vendan en navidad.

Al salir se lo comenté al intérprete de la moto: ¿crees que esto pasará? ¿Vamos a interpretar hologramas? ¿Nos convertirán en hologramas a nosotros? (la respuesta a esta última es bastante fácil de adivinar).

Si habéis seguido las noticias hoy sabréis que la respuesta a la primera pregunta ya la sabemos que es afirmativa y entonces llegó Hugh Jackman.

Hoy se ha presentado la película Chappie del director Neill Blomkamp en Madrid en ese hotel, con presencia del actor Hugh Jackman y el director en versión holograma. Los comentarios en Twitter y en varios blogs de los afortunados que han podido asistir en directo son muy interesantes. Todos están de acuerdo en que ha salido muy bien, que ha sido como si les hubieran tenido en sala porque el discurso se oía con nitidez y respondían preguntas.

¿Cuál es la diferencia entre esto y las vídeo conferencias que se incluyen muchas veces en los congresos? Pues en teoría parecen pocas pero vamos a mirarlo en detalle.

Hace unos años, el cantante Bono tenía que dar una charla en TED pero por compromisos previos no podía desplazarse, se utilizó una pantalla para proyectar lo que se dijo que era su holograma, aunque en realidad era una videoconferencia con buena calidad de audio. El propio cantante bromeó sobre esto al inicio de su discurso asegurando que de cintura para arriba estaba en TED y de cintura para abajo estaba en otro congreso.

No siento las piernas
La diferencia entre ese primer intento y lo que ha tenido lugar hoy es que no es un vídeo pregrabado, en el que la conversación solo puede ser unidireccional en la mayor parte de las ocasiones o un vídeo en streaming con los problemas de calidad de audio que suele plantear. Esta vez, se podía ver y escuchar a los ponentes como si estuvieran allí, se les podían plantear preguntas y ellos sabían lo que estaba pasando en sala.

Foto de nochedecine.com

¿Qué supone esto para los intérpretes?

- En primer lugar es un tipo de interpretación remota que reduce muchos de los inconvenientes de las tecnologías que se están empleando en esta técnica hasta ahora. Mejora la recepción del audio y puedes interpretar en sala desde la cabina o en modo consecutivo como con cualquier otro ponente de carne y hueso.
- El hecho de que la interpretación no se hace desde casa (PC, tablet o móvil) supone que las tarifas que se aplican son las estándar. Puede no parecer importante, pero es una de las luchas en el campo de la interpretación remota.
- Abre la puerta a muchas opciones que habían ido desapareciendo del mercado tras la crisis por el tema de costes. Antes era bastante común que vinieran actores y directores a presentar las películas a Madrid. Se preparaban grandes preestrenos en la Gran vía y los periodistas se encargaban de entrevistar a las estrellas durante horas. Mucho de eso se perdió por el coste que supone desplazar a los actores constantemente con cada largometraje que se estrena. Muchas franquicias realizan una rueda de prensa en Londres y si la prensa española quiere entrevistar a los actores, pueden viajar y organizarse en Londinium con intérpretes locales si no dominan bien la lengua de Shakespeare.

¿Es algo que vayamos a ver en todas partes en breve? No hay forma de predecir el futuro, por lo pronto acaba de pasar de promesa a realidad y los próximos meses podremos ver si la tecnología es interesante para los organizadores de eventos o demasiado cara para resultar rentable en todos los casos.

¿Qué perdemos si se instaura el holograma como un elemento más de nuestro trabajo? La posibilidad de entrar en contacto con algunos ponentes. Aunque hay casos en los que jamás logras hablar con el ponente de carne y hueso, pero siempre está bien tener la opción de plantear dudas o de conocer gente a la que admiras. Sin embargo, no veo que esto sea un problema muy serio, al menos desde la barrera (todo hay que experimentarlo en primera persona antes de opinar).

Luke, esta puede ser mi única oportunidad de interpretar a Hugh


Si queréis leer más sobre la presentación de Chappie en Madrid os recomiendo pinchar en este enlace

Una pena que anoche se diera a conocer la noticia de la muerte de Leonard Nimoy, nos queda mucho futuro por explorar: larga vida y prosperidad.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Una gala de máscaras

Entre enero y febrero la industria del cine internacional reparte premios sin descanso. Todos conocemos los Oscar, porque el muchacho calvo, dorado y con una espada que le cubre las joyas de la corona, es todo menos tímido y hace mucho ruído. Sin embargo, no es el único premio, ni la única gala que se puede disfrutar si a uno le gusta el cine, le flipan las alfombras rojas con sus flashes y esos posados anatómicamente complejos y es un estudioso del uso del lenguaje y los suspiros en los discursos de agradecimiento.

Lo reconozco, hay algo que me engancha en esos discursos que deberían ser breves pero que casi nunca lo son. Los hay de muchos tipos y todos plantean distintas dificultades a los intérpretes:

- Los que quieren ser breves porque saben que es lo que deben hacer y son gente cumplidora.
(Van al grano y lo suyo es no perder detalle ya que han hecho el esfuerzo).

- Los que no pueden controlar los nervios y aunque prepararon un discurso bueno, acaban llorando y gritando nombres sin orden ni concierto.
(Los nombres son el mal en estos casos pero si balbucean ya es para nota saber a quién han mencionado).


- Los hay divertidos, originales y a toda velocidad como el de Jared Leto en los Independent Spirits Awards en los que le dio las gracias literalmente a todos y todo lo que existe en la faz de la Tierra. Agradeció a todas las mujeres con las que había estado, con las que esperaba estar y también a aquellas que aseguraban haber estado con él, además de a los burritos caseros y la mantequilla vegana.
(Aquí no tengo palabras, se las quedó todas Jared).

¿Se me ha olvidado alguien?


- Los que pasan de todo, porque acaban de ganar y es su momento de gloria. Aquí el mejor ejemplo es Meryl Streep en cualquiera de las galas en las que la premiaron por ser una dama de hierro pero quizás la mejor tuvo lugar en Londres, cuando al subir a por su galardón se dejó un zapatito en los escalones y tuvo que acudir Mister Darcy en su ayuda.

Se te ha caído algo


Es lo bueno que tienen los premios de la academia británica del cine, los BAFTA, que tienen a Colin Firth para solucionar entuertos. Por supuesto, ¿cómo arranca una su discurso después de algo así?

Con estilo

El pasado domingo se entregaron los BAFTA 2015 y, por primera vez, se retransmitió la gala en España en el canal TCM. Es una gala curiosa, no sé si alguna vez la habéis visto pero dura dos horas exactas, ni un minuto más ni uno menos. Parece casi imposible pero tiene truco. La gala no se emite en riguroso directo y BAFTA lo explica muy bien en su web. Arranca hora y media antes y aprovechan ese tiempo para preparar un montaje que es lo que luego se emite, eligiendo solo algunos de los premios que se verán en televisión y haciendo un resumen rápido del resto que se puede ver tras la entrega del último BAFTA.


El premio que se llevan a casa los afortunados galardonados no es un cabezón como en los Goya o un oso como en la Berlinale, es una máscara, que en opinión de Patricia Arquette, se parece a la de Mordred en la película Excalibur.

Algo de razón no le falta


Es una gala con menos actuaciones y "espectáculo" que en Hollywood pero cuenta a su favor con un horario más compatible con tener que levantarse el lunes para ir a trabajar, dado que empieza a las diez y no supera ese límite de dos horas.


Además de contar con esta maravilla de carteles
¿Cómo es interpretar la gala de los BAFTA? Pues es una experiencia única y muy interesante. Te toca estudiar como en cualquier trabajo pero si te gusta el cine, ese estudio es un placer. Lo bueno es que los Globos de Oro ya se han entregado y puedes analizar los discursos de agradecimiento de los ganadores, dado que muchos pueden repetir al otro lado del charco.

Pero si la gala ya ha empezado antes de la emisión, ¿no sabes quién gana? Antes de las redes sociales no se sabía, BAFTA se encargaba de mantener el secreto hasta que empezaba el programa pero con Twitter las cosas se han complicado tanto que la organización de los premios ha reconocido que es absurdo luchar contra la marea y ellos mismo publican en Twitter los ganadores. Si uno es espectador puede optar por no mirar y dejarse sorprender, si uno es el intérprete puede consultar los ganadores para ir dejando las fichas de películas a mano antes de que arranque la emisión. Una vez empieza el programa ya no tienes tiempo para mirar redes sociales, el show empieza y no puedes despistarte.



En el fondo lo que más nos gusta de estos eventos es el poder ver a los actores, a los que admiramos y a los que no, escuchar los discursos y, en el caso de los BAFTA, disfrutar del magnífico monólogo con el que Stephen Fry abre la ceremonia desde hace 10 años. El mismo presentador durante una década y aún así su discurso de apertura nunca decepciona.




Ahora pasemos a la gala. Además de dos intérpretes, uno para las voces masculinas y una para las chicas, hay periodistas especializados en el séptimo arte que comentan los premios y las nominaciones. Este año Juan Zavala y María Guerra nos dejaron con la boca abierta con todo lo que saben de cine, impresionante. Lo que pasa cuando el presentador es Stephen es que el compañero trabaja mucho más, porque las voces masculinas son su territorio. Menos mal que los premios suelen anunciarlos muchas veces parejas de actor y actriz.

Uno de los Juegos del hambre para cada uno

Tanto si ya sabemos o no quiénes son los premiados, el trabajo del intérprete en televisión siempre viene marcado por un factor clave: la velocidad. No creo que nadie se sorprendiese cuando Patricia Arquette ganó el BAFTA, era lo que se esperaba, pero el discurso no lo tuitean, por lo que te enfrentas al mismo como a cualquier interpretación simultánea, con notas en post-it y ganas de hacerlo bien.

¿Es divertido? Mucho, sobre todo cuando ya ha terminado y ha salido todo bien. Tienes que estar muy concentrado durante la gala pero el ambiente en este tipo de proyectos es muy positivo. Además todo el esfuerzo vale la pena cuando te toca interpretar a Jualianne Moore, enfundada en un vestido rojo de Tom Ford en el que no queda espacio libre ni para llevar las llaves de casa, decir: "tengo hambre".

¿Repetiría? Sin lugar a dudas, siempre que tenga la oportunidad. Me encanta el cine y este tipo de ceremonias y seguiré viéndolas sea o no la que las interprete.

Por si alguien se ha quedado con ganas de interpretar un discurso de agradecimiento o si simplemente se muere por saber qué hizo Meryl después del rescate de su zapato, os dejo un vídeo en inglés de los BAFTA de 2012, mientras esperamos que llegue 2016 con más premios.








domingo, 1 de febrero de 2015

Intérpretes en el cine: Lilting

En el 2012 escribí una entrada sobre los traductores e intérpretes que aparecen en las películas. Me propuse entonces tomar nota de los intérpretes que viera en la gran pantalla pero me temo que en los últimos años he dejado un poco de lado esa idea. Sin embargo, no hace mucho vi una película británica, que se estrenó en un festival de cine y que se llama Lilting, del director Hong Khaou.
Este largometraje trata sobre diversos temas, sobre todo la perdida de un ser querido y el periodo de duelo. La gracia radica en que la persona que ha fallecido deja desconsolados a su novio y a su madre china-camboyana que vive en una residencia en Inglaterra.



No soy fan de los dramas, me gustan más las películas llenas de elfos y dragones, pero en este caso me ha gustado por el uso del lenguaje como un personaje más. La madre del fallecido habla seis idiomas pero no sabe inglés. A pesar de llevar años viviendo en el Reino Unido no entiende nada y ahora que ha muerto su hijo, se enfrenta a años de silencio en una residencia para mayores donde todos son muy amables pero hablan un idioma que no comprende. Aún así, ha encontrado un novio de buen ver al que tampoco entiende pero que le regala flores y le da besitos.

Por otra parte, tenemos al novio destrozado por la muerte que intenta hacer lo correcto. Él es el que se da cuenta de que lo mejor que puede hacer por ella es darle el poder de comunicarse. Contacta con una chica que habla mandarín y le pide que ayude a los enamorados de la residencia.

Ella va a ser la intérprete en este cortejo a tres, pero desde que entra en escena explica que no es una profesional, solo una persona que habla idiomas. Esto queda claro cuando van pasando las "citas".
Antes de seguir, dos cosas:

- La película no usa el término intérprete, la chica es la traductora y traduce. A veces esta batalla parece imposible.
- La cara de felicidad de la madre cuando llega la "traductora" a la residencia y se da cuenta de que alguien la entiende hace que uno aprecie aún más esta profesión.

La película se ha rodado en los dos idiomas, usa subtítulos para que sepamos lo que dice la madre y los elimina cuando la intérprete está en escena, dado que sería redundante leer lo que dice la mujer y luego escuchar la misma información dicha por la chica. Sin embargo, en varias ocasiones el novio del hijo y el novio de la mujer dicen cosas y antes de terminar la frase añaden: "pero esto no lo traduzcas". Ahí sí que nos subtitulan todo, para que podamos leer cómo modifica ella la información en base a lo que han dicho y a lo que quieren omitir.

Esta cita es todo menos íntima


Antes comentaba que ella no era profesional y que se notaba, esto es así en la escena en la que el casanova de la residencia aprovecha la presencia de la intérprete para invitar a su amada a una cena:

- Dile que soy un gran cocinero, haré lasaña.
- Le he dicho que es un gran cocinero, que hará comida china.
- ¿Comida china? Solo sé hacer lasaña.

A veces podemos tener la tentación de querer adornar o cambiar detalles del discurso porque conocemos la cultura que va asociada al idioma y pensamos que nuestra opción es mejor, pero es un riesgo jugar esa carta. La intérpretación no debería ser creativa de esa manera, no debemos añadir o modificar la información, no es nuestro trabajo y hacerlo puede ocasionar problemas.