martes, 20 de enero de 2015

Entre nominados está la intérprete

Decidí dejar de dar clases el verano pasado después de casi ocho años y ahora que ya estamos en plena época de premios de cine es cuando más lo echo de menos.

Todos los años aprovechaba la conocida como Award Season en inglés para llevar vídeos a clase con discursos de agradecimiento de lo más pintorescos y creo que aún existe el grupo de antiguos alumnos afectados por tener que interpretar el discurso de inicio de los Oscar en el que Hugh Jackman canta y baila.

La culpa fue de Hugh
La primera vez que fui consciente del trabajo de un intérprete fue en una retransmisión de la gala de los Oscar en directo, una madrugada hace miles de años (Matusalén y yo no nos perdemos los Oscar casi nunca). De hecho, si echamos un vistazo a Twitter el día después de una gala de este tipo, siempre hay comentarios sobre los intérpretes, cosa que no suele pasar a diario. Vale, es verdad que esos comentarios suelen ser todo menos positivos, pero poco a poco.

Uno de los problemas es que mucha gente que ve estos programas no sabe distinguir entre interpretación y doblaje. No es lo mismo si tienes el guión delante y tiempo para repetir algo si no ha quedado perfecto, que si te enfrentas a un presentador dispuesto a soltar una media de 3 chistes por frase a toda pastilla a eso de las dos de la madrugada (hora española) sin avisarte previamente de por dónde pueden ir los tiros.

Los críticos-cinéfilos de Twitter opinan que es un trabajo muy fácil y les animo a que prueben a hacerlo en directo, sin desfallecer y sin guión. Es complicado, si bien a su favor juega que es una de las cosas más divertidas que te pueden encargar y el trabajo con el que soñamos muchos intérpretes. Es uno de los objetivos que tengo en mi plan a largo plazo: interpretar los premios Oscar.

Cuáles son los elementos clave que debe tener en cuenta un intérprete ante un reto de este tipo:

- La voz. Siempre es importante para un intérprete pero más si te van a escuchar en la tele o en la radio. La voz lo transmite todo y además debe sonar bien, segura, con buena entonación y excelente vocalización.

- La velocidad. Si este es uno de los puntos en los que tenéis problemas, las galas televisadas no son el trabajo ideal. Si un ponente ya habla rápido en cualquier circunstancia, en la tele las cosas van aún más deprisa. El tiempo es oro y un programa de esta categoría es un AVE hasta el final de trayecto.

- Los chistes y referencias culturales más o menos locales. Hay escándalos que conocemos todos, independientemente de nuestro lugar de residencia, pero hay bromas sobre políticos de un país que ya exigen un nivel de cotilleo internacional más experto. Las bromas son un campo minado en las entregas de premios. Algunas las entiendes pero no te da tiempo a traducirlas correctamente, otras las entiendes pero al ser juegos de palabras se van a perder en tu idioma y finalmente, hay bromas que no entiende ni el público, mucho menos tú.

Ahora, interpreta eso.

- La preparación. Como pasa con cualquier trabajo, nada sale bien sin horas y horas de estudio previo. Los intérpretes tenemos que preparar el glosario para cada proyecto y una gala de este tipo no es una excepción. Por lo pronto tienes que tener un listado con todos los títulos en inglés y al lado la correspondiente traducción al castellano que le han otorgado en tu país (en mi caso: España).

No todas las películas tienen el mismo nombre en castellano. En 1991 en España se vio el Silencio de los corderos y en Argentina, Colombia y Venezuela se estrenó el Silencio de los inocentes. Eso por no mencionar que la elección de la traducción de los nombres de las películas es en ocasiones todo un misterio.

Clarice...


Este año he interpretado en directo para un canal de televisión el anuncio de las nominaciones a los Oscar (me voy acercando al objetivo profesional antes mencionado). Dudo que nadie de los que lo hayan escuchado se imaginen la preparación que eso conlleva. Tienes que consultar todas las quinielas que se publican y preparar fichas de todas esas películas dentro de cada una de las categorías. En directo la idea es evitar las sorpresas o el riesgo de quedarte en blanco, así que cuanto más prepares el material, menos opciones habrá de que digan una película que no te suene de nada.

Este año en concreto he tenido que pelearme con las traducciones de los nombres de algunas de las películas. Unos se quedaban en inglés sin más, otros en inglés con un subtítulo en español entre paréntesis, otros eran un híbrido entre los dos idiomas y otros en castellano. Vamos, había de todo como en botica.

Una de las quinielas consultadas
Solo entre los posibles nominados a mejor director nos encontramos con:
- Boyhood (momentos de una vida)
- Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia
- The imitation game o descifrando enigma (sí, este es su título en España)
- El gran hotel Budapest
- Selma
- Whiplash
- El francotirador
- La teoría del todo.

Menos mal que pusieron el nombre completo en inglés


Pero lo mejor viene cuando juntas estos nombres tan cortitos y fáciles de pronunciar con la velocidad a la que se anuncian las nominaciones en televisión. Este año por primera vez se han leído las 24 categorías con todos sus nominados en menos de 45 minutos. Imaginaos lo bien que te vienen estas traducciones cuando te toca la nominación a mejor actriz de reparto.

Otra de las quinielas

¿Es divertido interpretar las nominaciones a los Oscar? Mucho, va a toda caña y vives con el terror de pronunciar mal el nombre de Benedict Cumberbatch pero es una experiencia muy recomendable si además de ser intérprete te encanta el cine. Eso sí, no estaría mal conocer al que decide las traducciones de los nombres de las películas e invitarle a un té con tarta para charlar tranquilamente.

En cabina con la chuleta cerca



No hay comentarios: