lunes, 31 de marzo de 2014

Los lenguantes que susurraban

No, no es el título de una película de zombies amigos de Miley Cyrus ni una porno con mala calidad de sonido, esta es la entrada en la que voy a hablar del taller de interpretación susurrada que impartí en la primera jornada de Lenguando Madrid 2014.

Resulta un poco extraño hablar de tu propio taller, es un momento "he venido a hablar de mi libro" pero espero que no os importe.

La sala Oxímoron antes del taller


Cuando me ofrecieron participar en Lenguando lo primero que pensé es que tenía que hacer una lista de las cosas que me han gustado de los ponentes que he interpretado y las cosas que no me han gustado nada. Es fácil criticar a los ponentes cuando eres el intérprete o parte del público, pero como todo, no viene mal ponerse en la piel de la otra parte para entender mejor lo que pasa.

Tenía claro que quería tener una parte más teórica, explicar qué es la interpretación susurrada, cuándo y dónde se usa, sus beneficios y los problemas que genera, pero un taller tiene que ser también práctico porque si no lo es, se convierte en una charla.
Al tener dos partes diferentes la clave era controlar muy bien el tiempo, 30 minutos para la teoría (dar la chapa a los asistentes) y 30 minutos para la práctica (con más chapas).

Me encantan los vídeos de TED Talks para hacer ejercicios de velocidad en casa y recordé que los ponentes tienen una pantalla con un reloj digital que va avisando del tiempo que queda. Busqué la aplicación para iPad y preparé mi propio reloj TED o, en este caso, reloj Lenguando.

El Speaker Clock
Ahora toca confesar que esta aplicación tan bonita solo la usé en casa mientras entrenaba y calculaba los tiempos, porque en el momento de la verdad y siguiendo la ley marcada por Murphy, la aplicación decidió que no trabaja los fines de semana y no quiso colaborar. De todos modos, me vino bien usarla en casa porque tenía el tiempo tan cronometrado que no me pasé más que 2 minutos, que luego pude recuperar en la parte práctica.

Hay que decidir qué información quieres transmitir en el Power Point, sobre todo después de poner verde tantas presentaciones mal diseñadas en estos años de cabina. Aunque la mayor parte de los asistentes eran intérpretes o habían estudiado interpretación pensé que no venía mal arrancar con una definición para luego desmontar los falsos mitos y reconocer lo que sí pasaba.

Paco Lema hizo de ayudante técnico
En casa pensé que era todo muy obvio pero me di cuenta luego al terminar el taller que mucha de la gente que no se animó a venir pensaba que el título era una especie de broma. Durante la comida varias personas me preguntaron si eso de la susurrada de verdad existía. Una chica me dijo que no se había apuntado dado que pensaba que era un título gracioso pero que luego iba a tratar de otra cosa.

La susurrada existe, hasta la Comisión Europea ofrece una definición clara de la misma:

El intérprete está sentado o de pie entre los
participantes e interpreta simultáneamente,
susurrando directamente al oído del interesado.

Vimos los problemas que la gente piensa que podemos tener y a los que realmente nos enfrentamos en este tipo de interpretación. La gente planteó preguntas, lo que siempre es positivo, por que por lo pronto te indica que no se han dormido. 

También tratamos el tema de la voz, puesto que es necesario modularla. Susurrar no es suspirar palabras al oído del que nos escucha, tampoco es forzar la voz durante horas y desde luego no podemos descuidar la vocalización, la velocidad y la precisión en la terminología empleada.

La necesidad de modular bien la voz


Por supuesto, hablamos del ruido, ese compañero molesto con el que vamos a trabajar prácticamente a diario. Un enemigo al que es complicado derrotar pero con el que tendremos que convivir. Pedirle a la gente de una sala que apague el móvil hoy por hoy es como pedir que dejen en prenda a su primogénito. 

También mencioné la cabinas sin puertas y el uso del infoport, que son híbridos pero en los es fundamental modular muy bien la voz.

Después de esta parte en la que servidora le dio la chapa a los amables asistentes, tocaba lo mejor: el momento de interpretar y de vivir la chapa. 

Be chapa, my friend

Cada asistente podía elegir una chapa y cada chapa tenía una función concreta, excepto la verde con estrella que era el comodín y podía hacer básicamente lo que quisiera siempre que no atentase contra la integridad física de los participantes o de la ponente.

Asistente estrella lista para jugar


Los que optaban por la chapa burdeos que ponía Intérprete tenían que ofrecerse "voluntarios" para los ejercicios, los de la chapa naranja eran escuchantes atentos, la chapa morada era la de los pesaditos que no pueden dejar de enviar y recibir mensajes y que solo se sienten realizados si alguien les llama durante la conferencia, teníamos la chapa gris para los cotillas profesionales y la blanca para los que ponían orden y concierto en este zoo de ruidos que generamos en la sala para distraer a los intérpretes susurrantes.



Ninguno de los ejercicios habría sido posible sin la colaboración de tres ponentes voluntarios: Paco Lema, Javier Mallo y Alessio Demartis. Con estos tres magníficos ayudantes organizamos dos entrevistas: una en español-inglés y otra en español-francés.

El primer valiente interpretó en susurrada la entrevista de Al Curry (Javi Mallo) a un monosilábico Brad Pitt (Paco Lema) sobre su proyecto en Nueva Orleans. 

Brad: Yeah!

La segunda valiente se enfrentó a una entrevista con un mayor grado de complicación. Al Curry intentaba poner en un apuro a un ilustrador italiano que solo hablaba francés (es más fashion).

Alessio era Vlad el ilustrador
(apodado por la sala como "el empalador")
Tal era el nivel de esfuerzo que pedía Al Curry en esta entrevista que fue necesario hacer un cambio de intérpretes a la mitad de la entrevista.

Esther en plena práctica


Javi Mallo decidió que era el momento de estirar las piernas y arrastrar a la intérprete con él en una visita por la sala para poder apreciar el arte de Vlad mientras proseguía la entrevista. Esther Moreno demostró que todo es posible con sangre fría y ganas de sacar el trabajo adelante.

Vlad, ¿qué querías expresar con esto?


¿Esto lleva Photoshop o dibujas así?


A todo esto, el público en la sala vivía su chapa y hacía ruidos variados: comprobaba todos los politonos del móvil, hacía el ruido de un grillo, comentaba la película basada en hecho reales del fin de semana pasado, ponía los grandes éxitos de REM a toda pastilla, mandaba callar, pedía silencio, movía sillas y hacía fotos como si se tratase de un grupo de japoneses en la Plaza Mayor de Salamanca.

Los pobres de la sala de abajo


La experiencia no pudo ser más positiva. No sé si repetiré pero desde luego me alegro de haberme lanzado a la piscina. Muchas gracias a todos los asistentes por participar de una forma tan activa a pesar de que el taller era justo antes de la hora de la comida, os ganasteis las chapas.

Las pocas chapas que quedaron



Nota: ningún intérprete sufrió daños durante el taller, Esther Moreno ya venía escayolada de casa.
Nota 2: gracias a Luisa Calatayud por las fotos.




2 comentarios:

Iván dijo...

¡Qué fenomenal! Siento no haber asistido. Desde luego se ve que has conseguido implicar a los asistentes en tu presentación y conseguir que participen, en una especie de evento 2.0 no virtual o Katarsis del tomatazo (sin tomates), según se quiera ver.

Sólo una pregunta: ¿debe el intérprete que susurraba a los ponentes arrodillarse en señal de sumisión, o acuclillarse como se estila en el Magreb, tal como se aprecia en las fotografías, o en un caso real tiene derecho a silla? ¿Es una teatralización para que se aprecie lo que podemos llegar a sufrir en un caso real, incluso cuando ya veníamos escayolados de un evento anterior?

Muchas gracias por esta magnífica entrada.

Aida dijo...

Como tú ya sabes, la comodidad del intérprete es un elemento que puede pasar a segundo plano en algunos trabajos e intentamos demostrarlo de forma práctica.
Lo que quería era demostrar que hay condiciones ideales de trabajo y también hay complicaciones inesperadas que te encuentras en el momento pero que el intérprete siempre es un profesional que se enfrenta a viento y marea. Esther nos hizo el favor de venir ya lesionada de casa.