miércoles, 12 de junio de 2013

Emmet Gowin y la susurrada en movimiento

En esta última entrada sobre Photoespaña 2013 empezamos en la cafetería del Círculo de Bellas Artes que ahora está decorada con imágenes de la película El gran Gatsby.

La cosa va de épocas pasadas
Volvimos a visitar las cuatro exposiciones que alberga el Círculo con las comisarias de cada una y Fernando Brito, uno de los artistas.

- Mujer. La vanguardia feminista de los años 70. Comisaria: Gabriel Schor.

Birgit Jürgenssen usó el horno como símbolo
del aspecto nutricional del papel de la mujer


- Él, ella, ello, diálogos entre Edward Weston y Harry Callahan.

Eleanor y Barbara (1953) de Harry Callahan
Edward Weston (1930-34)
- Fernando Brito con Tus pasos se perdieron con el paisaje.

Una visión diferente del cuerpo

- Estructuras del cuerpo de Zbigniew Dłubak.

Exposiciones hermanadas por el cuerpo


Visita con la comisaria


La siguiente muestra que visitamos fue una de las que más me gustó, es la exposición de Emmet Gowin en la sala Azca de la Fundación Mapfre. A primera vista sorprende ir a un centro comercial para visitar una exposición pero esta sala merece el paseo y permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre.

La primera parte de la muestra se centra más en las fotografías más íntimas, de la mujer y la familia del artista. Las fotografías de su esposa son simplemente preciosas, además ayuda el que su mujer sea muy guapa. El comisario nos comentó que la fotografía en que Edith está de espaldas al fotógrafo es probablemente una de las imágenes más eróticas, precisamente por todo lo que dice y lo que deja implícito. Después de una semana de exposiciones con fotografías de desnudos de gran belleza he de admitir que esta imagen, este segundo robado de una pareja, es realmente especial, transmite mucho más de lo que pueda parecer.

La mujer del artista
El artista cuida al detalle la impresión de cada fotografía, la muestra incluye imágenes vintage y es muy recomendable. Se puede acceder a una visita virtual en el minisite que tiene la Fundación Mapfre pero si podéis, es mejor ir a verla.

Edith Gowin
¿A qué me refiero en el título con la susurrada en movimiento? En la entrada anterior hablé sobre la consecutiva en relé y las complicaciones que supone. Lógicamente, si el público es numeroso no nos queda más remedio que hacer una consecutiva en relé con la perdida de tiempo que conlleva.

En otros casos nos encontramos con otro problema a la consecutiva pura. Cuando estamos en una exposición o en un entorno en el que el ponente (comisario / formador ) tiene que moverse mientras habla y tenemos que seguir la explicación con el grupo. Si es un grupo grande no nos queda otra que hablar previamente con ese ponente y explicarle que tendrá que hacer pausas en algunos puntos del recorrido para que llevemos a cabo una consecutiva tradicional con notas. Esta parte parece fácil cuando arranca el circuito pero se va complicando progresivamente. Al ponente o comisario se le olvida a veces que tiene que contar con nosotros y habla y camina al mismo tiempo. Todos somos capaces de hacer eso, pero el nivel de dificultad es mayor cuando tienes que caminar, prestar atención, memorizar, tomar notas en movimiento y evitar que te pisen o te den con una cámara de televisión (ha pasado). No puedes estar recordando al ponente que existes cada 5 minutos por lo que si el grupo no es demasiado numeroso es mejor proponer una susurrada en movimiento.

Toma de notas convencional en la exposición de Violeta Bubelyte. 


El público no está en movimiento y espera sin problemas.
Si pincháis en la siguiente imagen (cortesía de Francisco Posse, autor de Fotoblog, igual que las dos anteriores) podréis ver al comisario en primer plano dando las explicaciones pertinentes al grupo. Dado que la mayoría hablaba español y no necesitaba interpretación, me quedé al fondo con el grupo que quería interpretación al inglés. De ese modo me aseguraba estar lo suficientemente cerca como para escuchar toda la información pero a una distancia prudencial para no molestar al que hablaba, porque al fin y al cabo, por mucho que susurres acabas generando ruido.

Estoy al fondo, con gafas y cara de concentración
He de decir que la susurrada cada vez es más conocida y utilizada. Esta es la primera vez que en el festival solo me mandan callar una vez. En otras ediciones me perseguían los guardias de las salas y me regañaban por ponerme a rajar mientras el comisario hablaba y no me quedaba otra que perder minutos de trabajo para explicar que no era una maleducada y que estaba interpretando.

Hasta el año que viene, hasta PHE14

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