lunes, 10 de diciembre de 2012

Erik Hertog y los intérpretes en conflictos

Otra de las ponencias que me gustó en Alicante durante el Coloquio Lucentino fue la impartida por Erik Hertog, profesor de la Lessius Hogeschool de Amberes en Bélgica y una de las personas más interesantes en el sector de la interpretación en los servicios públicos.

Nos habló de varias cosas, para empezar mencionó a Eulita, la asociación europea de traductores e intérpretes jurídicos, fundada en Bélgica en 2009. Son los que defienden la calidad y condiciones de trabajo en las traducción e interpretaciones jurídicas. Os dejó el enlace a su página web: EULITA.

Después pasó a una cuestión de la que se habla ocasionalmente pero que apenas ocupa espacio en los medios de comunicación. Los intérpretes forman parte de las noticias, si está ocurriendo algo en el mundo, lo más seguro es que ahí tengan intérpretes. De hecho, muchos mueren en zonas en conflicto y guerra mientras realizan su trabajo y estas muertes rara vez son noticia. El número de intérpretes que ha muerto en Iraq desde 2003 supera las 300 personas y más 1200 han resultado heridos o han visto como atacaban a sus familias. Conocemos los riesgos que asumen los reporteros de guerra pero casi nadie se acuerda de los intérpretes que trabajan en esas áreas.

El profesor Hertog hizo un apunte muy interesante, estaba hablando de intérpretes en zonas de riesgo pero también hay que tener en cuenta el conflicto que sufren a su vez esos intérpretes. El título de la ponencia lo dejaba claro: Interpreters in conflict. Conflict in interpreters. El estrés, la dureza de las circunstancias y el peligro de involucrarse en el sufrimiento que te rodea no solo se percibe en un país en guerra pero un conflicto prolongado suele tener un efecto en el intérprete, como es lógico.

Nos planteó dos ejemplos muy duros y bastante recientes en el tiempo. El primero fue el de los juicios en Sudáfrica durante la transición que se inició tras la liberación de Nelson Mandela. La Comisión de la verdad y la reconciliación (TRC) no habría sido posible sin el trabajo de los intérpretes, muchos de ellos formados antes de la celebración de los juicios para así poder ofrecer la posibilidad de ser escuchados a todos los que necesitasen tener voz en ese periodo tan difícil. Nos contó que la idea no era repetir la experiencia de Nuremberg sino más bien ofrecer a las víctimas la oportunidad de contar su historia. Eso supuso trabajar con al menos 9 lenguas africanas y con un equipo de intérpretes sin experiencia previa. La simultánea era la única opción ante este panorama y además de formar al equipo en la técnica, tuvieron que prepararles para las situaciones en las que iban a trabajar.

Datos del TRC 1996-1998

Una de las preguntas que nos hizo fue: ¿Cómo te distancias del dolor? Parece fácil cuando lo piensas en casa pero no lo es en absoluto si ves los vídeos de las sesiones en las que la gente llora desconsolada mientras narra atrocidades que cuesta imaginar sin tener pesadillas.

Imagen de una de las sesiones de la comisión

Aunque la foto sea un poco borrosa, basta con pinchar en ella para ver la cabina en un lateral y la forma en la que estaba dispuesta la sala.

Comentaban los intérpretes que sentían estrés por lo que se contaba pero también por la responsabilidad que tenían. Lo que se decía en la cabina de inglés se retransmitía directamente a través de la televisión y la radio. Si el intérprete optaba por un tono de voz frío y neutro resaltaba aún más el carácter terrorífico del mensaje interpretado. Estas sesiones dejaron cicatrices en los intérpretes, muchos confesaron tener insomnio  pesadillas, sentirse inquietos y algunos perdieron el deseo sexual.

El uso de la primera persona en simultánea complica el esfuerzo para distanciarse de lo que se dice puesto que ese «yo» hace que el intérprete se involucre más que si estuviera usando la tercera persona.


Desmond Tutu reconoció la difícil labor de los intérpretes

¿Qué se buscó cuando se contrató a los futuros intérpretes? Aunque les dieron formación específica, lo cierto es que no se contrató a cualquiera. Los elegidos tenían que tener un buen dominio de los idiomas, se fijaron en su personalidad, forma de ser y en la calidad de su voz.

Muchos aceptaron el trabajo por motivos económicos pero la mayoría lo hizo por un sentimiento de responsabilidad y de patriotismo.

El segundo ejemplo fue aún más duro, el de Kosovo. En este ejemplo destacó aún más la cuestión de la imparcialidad del intérprete, cosa que parece complicada cuando las víctimas son de tu país y cuentan atrocidades que quieres que no se repitan.

¿Es posible ser neutral?


Libro que nos aporta información sobre lo sucedido

Habló de los informes en los que las organizaciones internacionales reconocían necesitar intérpretes, pero a pesar de ser conscientes de su valor, no se plantearon ofrecerles protección, mejor formación o apoyo psicológico.

Pero sí existe un documento, redactado por AIIC y Cruz Roja, que sienta unos precedentes y pide un cambio en las condiciones de trabajo de los intérpretes en zonas en conflicto. Es un primer paso: Guía AIIC.



No puedo terminar esta entrada sin recomendaros un sitio web de lo más interesante si os ha gustado este tema. Se trata de InZone, el centro de formación para intérpretes en zonas en conflicto de la Université de Genève y abarca mucho más de lo que podemos entender por conflicto, incluye las zonas devastadas por desastres naturales, etc. Su misión es ofrecer un marco para la documentación, formar intérpretes y crear comunidad.
Conoce InZone
Instituto virtual InZone



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