miércoles, 10 de octubre de 2012

Grabar o no grabar

He leído una entrada muy interesante en el blog de NAJIT, la Asociación Nacional de Traductores e Intérpretes Judiciales, sobre las grabaciones de las interpretaciones.

No sé si os ha pasado alguna en cabina, no es lo más frecuente pero sí que ocurre. No tiene nada que ver con las interpretaciones realizadas para las cadenas de televisión o en entrevistas que se televisan posteriormente. En esos casos es obvio que te van a grabar y que te informan de eso al contratarte. Me refiero a las interpretaciones en las que una vez que ya estás en cabina, con todos los post-it pegados, tu compañero listo y el programa lleno de garabatos, llega un organizador para informarte que su empresa o uno de los asistentes ha decidido que quiere grabar la interpretación y te pregunta si no te importa que metan una grabadora en la cabina.

En realidad, la mayor parte de las veces dices que sí porque quedan menos de 5 minutos para que empiece la conferencia y estás más centrada en lo que vas a hacer que en otra cosa y solo quieres que salga de la cabina lo antes posible pero esta entrada me ha hecho reflexionar sobre el tema.

Os dejo el enlace de la entrada porque creo que explica muy bien la razón por la que no debemos decir que sí sin más, incluye los enlaces a la página web de AIIC, menciona las directrices del ASTM y deja claros muchos puntos. Eso sí, está escrita en inglés: Recording, consent and copyrights

Ahora bien, ¿qué documentación podemos consultar en español y relacionada con España?

En las normas que ha publicado ESPAIIC podemos leer lo siguiente:
Cualquier contrato para el empleador de un miembro de la Asociación deberá estipular que la interpretación será únicamente para su inmediata audición en la sala de conferencias. Nadie, incluidos los participantes en la conferencia, efectuará ninguna grabación sin el previo consentimiento de los intérpretes implicados, de acuerdo con las disposiciones de los acuerdos internacionales sobre derechos de autor.

Queda claro que tienen que pedir permiso, pero si seguimos buscando, nos encontramos con la Ley de protección de la propiedad intelectual:

Artículo 25. Compensación equitativa por copia privada
1. La reproducción realizada exclusivamente para uso privado, mediante aparatos o instrumentos técnicos no tipográficos, de obras divulgadas en forma de libros o publicaciones que a estos efectos se asimilen reglamentariamente, así como de fonogramas, videogramas o de otros soportes sonoros, visuales o audiovisuales, originará una compensación equitativa y única por cada una de las tres modalidades de reproducción mencionadas, en favor de las personas que se expresan en el párrafo b) del apartado 4, dirigida a compensar los derechos de propiedad intelectual que se dejaran de percibir por razón de la expresada reproducción. Este derecho será irrenunciable para los autores y los artistas, intérpretes o ejecutantes.
2. Esa compensación se determinará para cada modalidad en función de los equipos, aparatos y soportes materiales idóneos para realizar dicha reproducción, fabricados en territorio español o adquiridos fuera de éste para su distribución comercial o utilización dentro de dicho territorio.

Técnicamente hablando, siempre piden permiso, aunque sea cinco minutos antes de colocar la grabadora en la cabina, pero lo correcto sería hacer las cosas bien. Algunos de los clientes para los que he trabajado sí lo han hecho, me han enviado días o semanas antes un documento explicando que mi interpretación se iba a grabar y lo que iban a hacer después con esa grabación. En otra ocasión, un asistente grabó una ponencia y luego acordó conmigo una tarifa, con permiso por escrito del cliente original, para así poder grabar también mi interpretación. Pero me surge la siguiente duda para la que no he encontrado información definitiva: ¿Podemos negarnos a que nos graben mientras trabajamos en cabina? 

La prensa suele grabar la interpretación para luego redactar la noticia

Muchos intérpretes se graban mientras trabajan para hacer un control de calidad, tal y como cuenta Clara en  una entrada de Bootheando, pero eso ya es otro tema totalmente diferente.


Amplio la entrada con la información que ha ofrecido AIIC Sudamérica (@aiic_sa) en Twitter, porque creo que es muy interesante:
AIIC nos confirmó que si no se ha pedido permiso previamente, el intérprete sí tiene derecho a decir que no quiere que se grabe su trabajo.
Avinc (@avinc), la Asociación Venezolana de Intérpretes de Conferencia planteó la siguiente pregunta: ¿Qué hacemos cuando una asistente pide 5 minutos antes de la ponencia dejar su grabadora en la cabina? Todo esto, dando por sentado que lo pide con amabilidad. Una buena pregunta, yo he vivido esa situación en varias ocasiones.
La respuesta de AIIC Sudamérica es clara: 
Le decimos que no es posible sumar un micro ajeno a la cabina, que es como un estudio de grabación.
En la cabina se trabaja en equipo y de forma confidencial. Luego sale un producto depurado.
Creo que la clave es que lo que sucede dentro de la cabina excede lo que el público oye.

Lo que sucede en la cabina, se queda en la cabina.



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