domingo, 18 de marzo de 2012

Una intérprete en Salamanca (parte I)

A finales de 2011 publiqué una lista con cosas que quería hacer durante el 2012 y uno de los propósitos era viajar e interpretar. El blog se centra en los proyectos en los que trabajo en Madrid pero ocasionalmente me ofrecen la posibilidad de trabajar en otras ciudades y es muy interesante ver cabinas nuevas y compartir micrófono con otros compañeros de profesión.

Esta semana he regresado a mis orígenes. Lo sé, ir a Salamanca no es que se pueda considerar un viaje de largo recorrido, pero ha sido la primera vez que trabajaba como intérprete en mi ciudad y me ha hecho mucha ilusión.

Ha sido un proyecto fantástico que me ha motivado mucho para seguir trabajando, mejorando y compartiendo anécdotas en el blog.

¿Por qué ha sido un proyecto especial?

- Primero por el compañero de cabina: Javier Mallo. Es un intérprete estupendo, un compañero muy paciente y además es divertido. Si no le conocéis o no le seguís en Twitter (@javmallo), no perdáis más tiempo. Cada día publica sus "inquietudes poliglúteas" y, con un poco de suerte, algún día las recopilará y publicará un libro que será de obligada lectura.

- Por Salamanca. No suelo ir demasiado por mil motivos pero esta interpretación era la excusa perfecta para pasear por mi ciudad, comer raquetas de crema antes de entrar en cabina y salir de pinchos con gente muy interesante en los #tratuicharros



- Por el tema de la conferencia. Ya había interpretado al profesor Robert Schalock en Madrid hace algunos años y le recordaba perfectamente porque es uno de esos ponentes con los que da gusto trabajar. Es amable, tiene en cuenta a sus intérpretes, sabe trabajar con ellos y su discurso es interesante, coherente, bien estructurado. Vamos, es uno de los ponentes de mi lista de 10 personas a las que no me importaría interpretar de nuevo. Esta vez ha sido exactamente igual de encantador. En cuanto vio a Javier Mallo le saludó con cariño porque ha sido su intérprete en múltiples ocasiones. Quizás esto no os parezca raro pero no es tan común que los ponentes se acuerden de sus intérpretes y se alegren de volver a verles.

- Por las cabinas. Tenía muchas ganas de trabajar en cabinas fuera de Madrid, es uno de los propósitos del año y he empezado con buen pie. La conferencia tuvo lugar en la sala mayor de Fonseca y por supuesto, no he podido resistir la tentación de hacer fotos a la cabina:

1. El vestíbulo junto a la sala antes de que empezase la primera ponencia 
(la puntualidad crónica del intérprete)



2. El interior de la cabina. Amplia, cómoda, con una buena mesa y las paredes forradas con paneles de corcho pintado en negro, en lugar de ese forro aterciopelado (peludo) que tienen muchas cabinas portátiles y que tiende a dar calor.


3. El único punto que se podría mejorar es el tema de visibilidad de la pantalla desde la cabina. No es problemático porque generalmente seguimos las presentaciones desde nuestros portátiles pero en alguna ocasión nos ha tocado agacharnos para ver la pantalla (si no te agachas, solo ves la mitad inferior)



4. Los post-it (pósit) viajaron a Salamanca


5. Y compartieron cabina con la taza de @meowtrad de @javmallo y mis mini-croissant (siempre recomiendo llevar algo dulce a cabina)


Lo mejor de toda la experiencia ha sido la oportunidad de trabajar en sala con intérpretes de lengua de signos. Una pareja de intérpretes ha trabajado en todas las ponencias, me ha impresionado mucho su trabajo.  

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