jueves, 19 de enero de 2012

¿Qué problema

Pablo Muñoz ha publicado una entrada muy acertada sobre cómo debemos afrontar el trabajo. Creo que su punto de vista es correcto, no nos conviene plantear problemas, sobre todo cuando podemos solucionarlos. Hacer un esfuerzo y dar un poco más no es sinónimo de convertirse en la madre del cliente, pero como todo, si tenemos claros los límites y ponemos un poco de nuestra parte, el valor añadido que ofrecemos nos beneficiará a largo plazo.
Dado que Pablo ya lo ha explicado muy bien en su blog, no voy a repetir nada de lo que dice, es mejor que lo leáis (Algo más que traducir). Pero sí que me gustaría aportar el punto de vista del intérprete.

A menudo nos vamos a encontrar con algunos problemas "menores" y dado que ya estamos ahí, lo mejor es intentar superar los obstáculos para realizar el mejor trabajo posible. Es complicado resumirlo todo, quizás olvide algunas cosas o que otros compañeros hayan pasado por otro tipo de situaciones, pero el espacio de comentarios está a vuestra disposición para esos menesteres.

Qué hacer:
- Si un cliente directo te escribe/ llama / ofrece en persona una interpretación. En muchos casos la gente tiene muy claro lo que quiere, ha pedido presupuestos y tiene un acuerdo con la empresa de sonido que se encargará de las cabinas. Si es así, solo tenemos que dar nuestras tarifas y esperar. Sin embargo, en otras ocasiones, el cliente sabe lo que necesita pero no cómo funciona todo esto de la interpretación. Es decir, está organizando una conferencia, sabe que va a necesitar "traducción simultánea" pero no tiene claro qué tarifas cobran los intérpretes, cuántas horas trabajan, si debe contratar uno o dos, etc. Algunos clientes me han dicho que dado que querían interpretación tanto al castellano como al inglés habían pedido dos cabinas (cosa innecesaria, dado que solo hay una combinación de idiomas). En esos casos, además del presupuesto, es nuestra tarea informar un poco sobre las condiciones normales de trabajo. Si es un cliente directo que va a necesitar dos interpretes (porque la conferencia va a durar más de dos horas), lo ideal es  que ya tengamos un compañero de cabina a mano. Siempre es aconsejable tener a una o dos personas en las que confiamos plenamente en la lista de contactos. Si vendes el pack de los dos intérpretes, tu presupuesto será más interesante que el de otro intérprete que va solo. Esto es básico. El cliente ya no tiene que seguir buscando, porque en tu oferta ya tiene a los dos profesionales que necesita y encima, dado que vienen juntos, se sobreentiende que son una "pareja" que trabaja bien, que se conoce y sabe lo que hace. Un dos por uno de toda la vida. Esto también suele ser útil si respondes a una oferta de trabajo de una agencia. Mi consejo es siempre tener a un posible compañero a mano para el trabajo (si son dos mejor que mejor, por si la opción A se ha marchado de vacaciones esa semana o tiene otro compromiso).

- Si llegas al evento y el organizador está desbordado. Estas cosas pasan y es que ser el responsable de la buena marcha de una conferencia no es una tarea sencilla. He podido ver detrás de las bambalinas la preparación de muchos tipos de eventos y siento mucho respeto por la gente que se dedica a organizar conferencias, exposiciones y charlas. Tienen que estar pendientes de muchos detalles y nosotros solo somos una de esas cosas que tienen que funcionar para que la conferencia salga bien. Si ya sabemos lo que tenemos que hacer, yo intentaría:
- Llegar pronto. Se recomienda llegar al menos 15 minutos antes (yo suelo llegar entre 20-30 minutos antes) del inicio del evento. Así puedes preguntar con calma dónde está la cabina, hacerte con una copia del programa, preguntar si algún ponente no ha podido venir y hacer la prueba de sonido. Puedes hacer todo esto hablando con las azafatas o con el organizador (si está disponible y no al teléfono u ocupado en mil cosas)
- No es necesario molestar al organizador para llevar a cabo la prueba del sonido. El técnico nos ayudará y no tardaremos ni cinco minutos. Si algún micrófono no funciona o hay cualquier problema con la cabina, es todo cosa del técnico.
- Si necesitamos la contraseña para engancharnos a la red podemos pedírsela a las azafatas o al propio técnico (que quizás ya la sabe). Si la sala está en un hotel, lo más seguro es que podamos localizar a alguien del hotel por ahí, siempre hay alguna persona comprobando que todo está bien. Yo suelo llevar mi pincho de internet y así no dependo de la contraseña o de la red de nadie.
- Si no hemos recibido las ponencias podemos acercarnos a los ponentes y pedirlas, si vemos que el organizador no parece muy estresado, no viene mal comentar tranquilamente que nos pase los archivos si tiene alguna de las ponencias. Para hacer que todo sea mas rápido y fácil, yo suelo llevar un pen-drive cuando voy a pedir las presentaciones. Nunca les echo en cara que no me las hayan enviado antes. Lógicamente, sería más útil tenerlas de antemano pero no soluciono nada y encima puedo perder al cliente. Si me interesa seguir trabajando con ese cliente, puedo intentar explicar al final de la jornada el motivo por el que necesitaba las ponencias. Hablando se entiende la gente pero hay un momento para cada cosa y al inicio de una conferencia, el organizador tiene otras prioridades.



Hay organizadores

Caso real: me contrataron hace ya unos años para una charla, la idea era tener cabina de inglés y de francés porque se trataba de un evento internacional. El organizador nos dijo que la sala tenía sus propias cabinas y que como era una presentación de una hora, solo necesitaba un intérprete de francés y otro de inglés. Cuando llegamos a la sala, solo había una cabina. Lo malo era que lo que llamaban cabina era un cuarto sin ventanas, con menos espacio que algunos armarios, una silla, un pupitre de interpretación y una tele que alguien compró para ver a Naranjito en los ochenta. No era posible meter ahí otro pupitre y la sala no permitía que se instalase una segunda cabina portátil (ni teníamos espacio ni tiempo para hacerlo). Recuerdo que el organizador nos miró y nos dijo: Lo siento, pero no quiero problemas, solo quiero soluciones.
El intérprete de francés me miró y dijo: ¿Qué problemas?
En cuestión de minutos pensamos en una solución, no era la mejor de las opciones pero era viable (nos permitía realizar el trabajo con un mínimo de calidad). Pedimos a la azafata que preguntase a la gente si necesitaba interpretación y a qué idioma. La mayoría pidió interpretación al inglés, de modo que se repartieron los casos y me tocó cabina. El otro intérprete reunió a las cinco personas que pidieron francés en una zona de la sala e hizo interpretación al susurro.
La responsable de la sala se quedó impresionada y me ha recomendado en varias ocasiones.

No hay comentarios: