jueves, 29 de septiembre de 2011

La deformación profesional

Últimamente he tenido el enorme placer de formar parte de equipos de intérpretes en varios proyectos y en estos casos, como en las fiestas de cumpleaños en las que invitas hasta a los primos de los vecinos de tus amigos, el dicho es verdad: cuantos más mejor.

Cuantos más intérpretes conozco más me gusta esta profesión. Me siento parte de un colectivo en el que encajo. Generalizar es una imposibilidad pero hay cosas que no fallan, bien por forma de ser, formación o deformación profesional, los intérpretes tendemos a la puntualidad. Es más, a veces somos tan puntuales que llegamos demasiado pronto. Si nos dicen a las dos de la tarde, llegaremos al menos quince minutos antes. Esto está muy bien en el trabajo pero, en ocasiones, cometo el error de seguir viviendo de acuerdo a este extraño código de puntualidad en mis ratos de ocio. Para los amigos soy siempre puntual pero me aburro como una ostra esperando. Lo bueno es que si quedas en sitios ligeramente concurridos como la salida del metro de Sol, puedes aprovechar ese tiempo para conocer a todos los raros que merodean la zona e incluso ligar si te descuidas.

Otra de las cosas que nos encanta hacer, muchas veces sin darnos cuenta, es contar a la gente (familia, amigos o personas que pasan por ahí) esa información tan curiosa que hemos aprendido en las conferencias (esto mismo le pasa a los traductores, no pongáis cara de que no va con vosotros). Además, ya que nos ponemos a dar datos, tendemos a elegir los menos interesantes y más enciclopédicos que hayan tenido la mala fortuna de caer en nuestras manos. Hoy, sin ir más lejos, he tenido un momento histórico en un aparcamiento. Al ir hacia el coche, le he saltado a un amigo que muchos aparcamientos tienen un plan de gestión de la iluminación, dividiendo las zonas en fases para no tener nunca todas las luces encendidas y así ahorrar. Por suerte, este amigo no se ha dado a la fuga abandonándome a la contemplación de las luces y ha tenido la decencia de llevarme a casa sin soltarme un merecido: "¿Y a mi qué me importa?"

No es nuestra culpa que a veces parezcamos Sheldon de The Big Bang Theory, es este oficio que nos ha hecho así. Desde luego, si tuviéramos más tiempo libre, deberíamos ir a la tele, nos forraríamos en Pasapalabra.

Sin embargo, ir al cine es aún peor que ir de paseo con un traductor/intérprete (no vamos ni a mencionar lo que debe ser ir con un subtitulador). Os dejo aquí un link del blog de Mox que explica de forma muy gráfica la situación. Never go to cinema with a translator

Tenemos que reconocerlo, somos un poco frikis a veces, pero cuidado, porque digo frikis en el mejor de los sentidos. He realizado una breve búsqueda sobre la palabra y he encontrado una definición en la Wikipedia

"Friki o friqui (del inglés freak, extraño, extravagante, estrafalario, fanático), es un término coloquial, no aceptado actualmente por la Real Academia Española, que se refiere a aquellas personas específicamente interesadas (en algunos casos de manera obsesiva) hacia los temas de la denominada cultura friki: la ciencia ficción, la fantasía, el manga, el anime, los videojuegos, los cómics y la informática, entre otros."

Luego he encontrado en la Frikipedia (que existe) la definición de lo que es un intérprete y he decidido incluirla como nota de humor

"Ser a menudo invisible, de mente superior y de una imaginación infinita que se encarga de traducir a tiempo real lo que dicen los demás, como en congresos, parlamentos internacionales, reuniones de vecinos y quedadas con amigos de intercambio. Su función es básicamente escuchar e intentar entender lo que dice otra persona en otra lengua para luego inventar algo en la lengua de destino."

Confesad, ¿os consideráis frikis (con orgullo) de la traducción/interpretación?

Nota de la autora: la culpa de esta entrada es de un intérprete que me ha dado la idea.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Interpretación con enmascaramiento doble: la documentación tímida

Puede parecer la segunda parte de una entrada de principios de año pero no lo es (bueno, no del todo).
Para los que no leyeron esa entrada, os dejo aquí el link para que podáis comprobar como el mercado cambia pero no tanto: Agente 077 con licenciatura para interpretar

Si en enero mis clientes se superaron ahora ya han conseguido un nivel de secretismo nunca antes visto. Es más, seguramente sea más fácil averiguar qué película gana el Oscar a mejor largometraje en 2012 que descifrar el motivo por el que algunos de mis clientes no quieren pasarme documentación sobre los eventos para los que me contratan. 
Muchos diréis que estas cosas pasan con frecuencia, que son gajes del oficio y así es, pero ¿no estáis hartos?


No pido mucho, ni una cabina de lujo, ni botellas de agua Evian, ni un morenazo que me diga vida mía. Solo quiero poder hacer mi trabajo con unas mínimas garantías de calidad (y ya de paso saber dónde tengo que ir a interpretar). 
Porque si no sale bien la interpretación, la primera persona que se lleva un disgusto es el intérprete. Somos profesionales, nos gusta nuestro oficio y queremos hacer las cosas lo mejor posible.

En la sesión número 2 del #IntJC se habló de aquello que genera estrés en las interpretaciones. Yo opiné que para mi los factores externos durante la interpretación son una fuente de estrés y muchos de los participantes comentaron que la preparación era lo que más les agobiaba. No recordé estos momentos, porque llevaba unos meses sin sufrirlos pero es cierto que el no saber a lo que te enfrentas hace a menudo que te agobies más de lo necesario. 

Ya sé que lleváis un rato pensando: ¿Qué es una interpretación con enmascaramiento doble? 
Bueno, es un término inventado por servidora (traductora de ensayos clínicos en sus ratos libres) que me permite describir aquellos trabajos para los que te contratan pero no te dicen dónde tienes que ir, ni el tema hasta el último minuto.

Para concluir, quizás vale la pena recordar algunos puntos:
- La documentación nos ayuda a hacer mejor el trabajo.
- No somos enciclopedias ni diccionarios ambulantes.
- No somos expertos en absolutamente todos los temas.
- No somos un servicio 24/7, tenemos vida, familia y otros clientes.
- Necesito estudiar el tema para ir segura a un trabajo, si voy segura me como el mundo.
- Sin las herramientas adecuadas podemos trabajar pero lógicamente el resultado será más de andar por casa, como un espía con un zapatofono.





sábado, 24 de septiembre de 2011

Los gastos de cancelación

Hace muchos años, en una facultad muy lejana (a diez paradas de metro) mi primera profesora de interpretación me dijo que en los presupuestos debía incluir siempre los gastos de cancelación de un proyecto de interpretación. Entonces no entendía muy bien el motivo por el que debía incluir esos gastos en el presupuesto inicial, más que nada porque no había empezado a trabajar y desconocía el funcionamiento del mercado. En aquella ocasión, los gastos de cancelación solo los asociaba con los hoteles y las reservas de avión.
Cuando empecé a trabajar los incluí tal y como me habían enseñado pero los clientes en cuestión me animaron a eliminarlos de la ecuación y finalmente dejé de presupuestarlos, pero son necesarios.

¿Qué son los gastos de cancelación en un presupuesto de interpretación?
Básicamente son un seguro y una señal de buena fe por parte de la empresa o cliente que te pide que reserves una mañana, una jornada o una semana para una interpretación. Al enviar el presupuesto incluyes una tarifa mínima que cobrarás si finalmente dicha interpretación no se realiza y te avisan con x días de antelación. Igual que las reservas de un hotel. La tarifa por cancelación no suelen pedirla muchos clientes, algunos directamente la rechazan pero es una gran idea que debería extenderse en el mercado. De hecho ayer hablando con una compañera intérprete de Barcelona, Maya Busqué, comentamos las tarifas.
Si la cancelación del servicio acordado se produce entre 3-2 días antes de la interpretación se factura el 50% del total presupuestado y si se cancela con 24 horas de antelación se suele pedir desde el 70% al 100%.
Si además hablamos de desplazamientos entonces generalmente hay que incluir en los gastos de cancelación el importe de los billetes de tren, bus o avión y los gastos de cancelación de la reserva del hotel u hostal.

¿Por qué nos interesa?
Muchas veces un cliente te pide un presupuesto meses antes del evento, acepta dicho presupuesto y tú lógicamente reservas esos días para ese cliente. Pasan las semanas y recibes otras ofertas de trabajo casualmente para esas mismas jornadas. Ley de Murphy, si tienes una interpretación el día seis de enero, te llamarán tres agencias más ofreciendo interpretaciones para ese mismo día. Tú las tienes que rechazar (a pesar de lo interesantes que puedan ser) porque ya has reservado esos días para el primer cliente. ¿Y si ese cliente decide a última hora que no necesita intérprete para el evento? ¿O si el evento no se realiza o carece de fondos para tener intérpretes? Estas cosas pasan, a mi me han pasado con relativa frecuencia. Al final te quedas en casa el seis de enero pensando en las otras ofertas que has rechazado y que ya no puedes aprovechar.
Si al menos tenemos la tarifa de cancelación no lo perdemos todo y a menudo el cliente se replantea hacer determinados cambios de última hora precisamente para no pagar esa tarifa sin recibir a cambio el servicio.

Otro ejemplo también muy claro y en el que presupuestar gastos de cancelación me parece básico es el que comentaba antes de las interpretación con desplazamiento. Si el cliente te ofrece una interpretación en Sevilla para dentro de un par de semanas, una vez que ha aceptado el presupuesto (con gastos de viaje incluidos) lo que haces es adquirir el billete de tren o bus (si no conduces o no quieres conducir) y reservar una noche de hotel (o más de una dependiendo del caso). Imaginad ahora que el cliente te manda un mail cuatro días antes diciendo que finalmente no van a necesitarte. Sevilla es una ciudad preciosa, pero francamente no es plan de irse de vacaciones de ese modo. Lo suyo es cobrar al menos un mínimo para poder cancelar el hotel o para poder tener fondos para la excursión.

¿Es frecuente que cancelen una interpretación después de que se acepte el presupuesto?
No es lo más frecuente del mundo pero pasa, muchas veces consideras que un trabajo ya es seguro, te han enviado la aceptación del presupuesto, has intercambiado un número considerable de correos electrónicos y luego dos días o una semana antes deciden que no pueden o no quieren tener interpretación. Son cosas que pasan, no todos los días pero sí de vez en cuando.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Vacaciones en la ONU

Este verano he podido cumplir un sueño que tenía desde hace unos años: ver en vivo y en directo los auriculares que se utilizan en la ONU para escuchar las interpretaciones.
Siempre me han llamado la atención, los he visto en varias fotos y en los vídeos de las sesiones de la ONU. Para preparar las clases y para practicar en casa suelo utilizar los vídeos de United Nations Webcast y me preguntaba si serían tan incómodos como parecen.

Lo cierto es que aproveché el viaje a Nueva York para realizar la visita por las Naciones Unidas y así salir por fin de dudas. No es una de las "atracciones" más populares, aunque es de agradecer que apenas tenga cola y que no tengas que perder horas de tu vida esperando en los controles de seguridad (no miro a nadie Empire State). En cuanto accedes al edificio principal te asignan un grupo de visita dependiendo del idioma en el que quieres que te expliquen todo. Iba a elegir inglés pero finalmente optamos por español y nuestro guía era de Perú (señal del destino, me crié en Lima). Si alguien quiere información sobre la visita y la sede central de la ONU, dejo aquí el link: ONU Nueva York
Fue una visita muy interesante que realicé con otra compañera traductora, la única pena es que los edificios de la sede central de la ONU están en obras y no es posible ver el auténtico Consejo de Seguridad sino la sala que se está utilizando temporalmente. Se ha copiado hasta el mural.

Esta es la sala original:

Esta es la replica que se está utilizando hasta que finalicen las obras:

Se pueden ver las ventanitas de las cabinas en los laterales. Desgraciadamente a los visitantes no nos permiten entrar o acceder a esa zona. Como me dijo una de las personas que controlan que los grupos no se emocionen y se dispersen: "si no tienes el blue badge no pasas del baño". Una pena, tendré que ganarme el "blue badge of honour".

El primer momento "friki" de la visita fue cuando nos sentaron a todos los del grupo al fondo de esta sala para contarnos la historia de la ONU y luego nos permitieron hacer consultas. La primera pregunta fue: "¿dónde se sientan los traductores?" (como imaginaréis no fui yo la que lo preguntó) y enseguida saltamos nosotras: "No son traductores, son intérpretes" (si es que ni en vacaciones se libra una). 
El guía se reía porque dice que todo el mundo pregunta siempre por los "traductores" y nos contó un poco cómo trabajan los intérpretes. La mayor parte de la información ya nos sonaba a nosotras pero me sorprendió ver que a todos los del grupo les parecía muy interesante. Por supuesto, la siguiente pregunta fue sobre Nicole Kidman y esa película de cuyo nombre no quiero acordarme.
Después de un recorrido por los Objetivos del Milenio y el trabajo de los cascos azules llegamos a la Asamblea General y a los auriculares en cuestión. La sala es enorme y aunque no puedes bajar tanto como Nicole y Sean sí puedes ver perfectamente todo y sentarte en una fila con los "dispositivos" que tanto me interesan. En la foto que incluyo, me he centrado en mostrar donde están las cabinas en la sala y en las dos mega pantallas que retransmiten las sesiones. Ese día lógicamente no había sesión pero si un ensayo del concierto que se celebraría unos días después en homenaje a las víctimas del 11-S en el décimo aniversario.



Pero vamos a lo que importa: los auriculares blancos y pre-históricos que me generaban tantas dudas. En realidad no pesan apenas nada, porque aunque parecen muy sólidos luego son relativamente cómodos. Cada asiento tiene el suyo y en el reposabrazos de madera se puede ver la rueda de los canales y el volumen. 


Y por supuesto, no pude resistirme:

Si alguien se anima a hacer la visita por la ONU, que los pruebe y me diga qué opina y luego si le ha gustado la "atracción" puede hacer el test que ofrece la web para que los visitantes demuestren lo que han aprendido.
Es un poco como: ¿Sabes más de la ONU que un niño de 10 años? pero viene bien para refrescar esa culturilla general. Test de la visita a la ONU