viernes, 3 de junio de 2011

Desayuno en Loewe (con la prensa)

El miércoles 1 de junio fue mi segunda jornada trabajando con la prensa en Photoespaña 2011 y fue un día muy entretenido. La mañana arrancó con un desayuno en la tienda que tiene la firma de lujo Loewe en la calle Gran Vía. En la segunda planta de esta tienda hay una zona de exposición que han abierto al público en la que se pueden ver algunas de las fotos más conocidas del conocido como primer paparazzo, Ron Galella.
Aquí es donde se expone su fotografía favorita, la que hizo a Jackie Kennedy desde un taxi. La salita es todo glamour y las fotografías parecen estar como en casa.  

No hay nada que exprese mejor el lujo que una escalera rodeada de espejos con un gato plateado con cara de persona en la parte de arriba, ¿verdad?


Después del shock que me produjo el felino intenté ver las fotos sin ser arrollada por las cámaras y periodistas varios que miraban a los famosos mientras desayunaban mini croissants y bebían café al más puro estilo Holly Golightly. La cuestión del espacio (vital) se complicó aún más cuando apareció Ron Galella pero antes de eso pude ver las fotografías y aunque me gustaron muchas estas me parecieron las más interesantes:
- El momento "El Padrino". Me encanta la trilogía así que lógicamente esta foto me gustó. Pero es que si tenéis la oportunidad de verla (estará hasta julio en Loewe) mirad a Meryl Streep, que está detrás de Al Pacino y decidme si no os parece que ella da mucho más miedo con esa expresión de "acércate, que ya verás".


- David Bowie (un clásico)


 Y lo mejor es que han colocado una foto de Bianca Jagger al lado de esta foto de Mick Jagger y Jerry Hall y lo siento por la super modelo tejana pero Bianca Jagger gana por goleada.


Después de las dos entrevistas que hizo Ron Galella en la tienda tocaba ir a la rueda de prensa en Círculo de Bellas Artes. Parece una cosa fácil porque apenas hay distancia entre la tienda y la sala donde se realizaba la rueda de prensa pero la cosa se complicó porque al ser tan poco trayecto ningún taxi tuvo el detalle de llevarnos y el señor Galella fue muy amable, no se quejó por tener que caminar pero claro, no podía ir deprisa, él necesitaba ir a su ritmo. La verdad es que me pareció un hombre encantador, como iba despacio me iba dando conversación y me contó que le gustaba la Gran Vía, sobre todo porque le apasiona la arquitectura. Me dijo que le habría gustado ser arquitecto pero que nunca se lo planteó en serio porque odiaba las matemáticas (le acompaño en el sentimiento). Le preocupaba hacer esperar a la prensa pero me dijo que les compensaría y no defraudó. Tuvo una entrada triunfal con un "Ya he llegado" que no dejó a nadie indiferente.

La rueda de prensa fue muy bien y después de eso nos tocaba ir al Jardín Botánico. Era el día de la inauguración oficial con la presencia de Esperanza Aguirre, la ministra de cultura y la reina Sofía. Como el señor Galella ya había caminado bastante, nos subimos a un taxi con su asistente (también muy amable) y nos tocó el taxista más auténtico de toda la capital. Iba el hombre con su rosario en el espejo, la camisa desabrochada (el pecho lobo), no nos puso los grandes éxitos del Fary porque ese día no tocaba. Durante el trayecto Ron Galella no paró de hablar de su mujer (que no había podido acompañarle) y de lo mucho que le estaba gustando Madrid. Había dudado si valía la pena venir pero estaba encantado con la ciudad y con el recibimiento. Todo le parecía interesante (incluso nuestro "colourful" taxista). Cuando pasamos delante del Palace me preguntó si en ese hotel se alojaban famosos y cuando le dije que sí su asistente le señaló la mediana diciendo: "Ahí te esconderías tú para hacer fotos". Cuando le dije dónde estaba el Ritz y que allí solía alojarse George Clooney, el señor Galella me dijo entre risas que George Clooney le iba a interpretar a él en la película sobre su vida (si alguna vez hacían una).
Ya en el Botánico se fijó en que los voluntarios llevaban colgado un distintivo con su foto de Jack Nicholson sacando la lengua y le pareció un gran detalle. 
Cuando finalmente llegó la reina, los de seguridad de Casa Real le vieron con la cámara y le avisaron que no podía hacer fotos. Esto despertó al paparazzo que lleva dentro y se puso a buscar un sitio en el que ocultarse y desde el que pudiera hacer la foto robada pero era consciente de que no era el momento ni el lugar y contó que ya no era tan joven y temerario como cuando le metieron en la cárcel en México cuando le dieron una paliza por encargo de Richard Burton. Aún así después de hablar con Casa Real, la reina se enteró de que él quería hacerle una foto y le invitó a hacerla y le dijo que admiraba su trabajo (hizo feliz a un fotógrafo).






  

2 comentarios:

Paco dijo...

Todo un personaje Galella. ¿Qué pensará al verse fotografiado como la gente que él retrató?.
Ayer estuve en los Encuentros y compadecí a la intérprete de Cristina García Rodero, porque habló sin parar durante dos horas y usando chascarrillos manchegos :)

Aida dijo...

Pues yo creo que le gustó porque se puso a hacer fotos a los fotógrafos que le retrataban, así que le debió parecer divertido.
Pobre, dos horas con chascarrillos son muchas horas.