jueves, 7 de abril de 2011

La importancia de las prácticas en la formación de intérpretes

En todas las profesiones conocidas el poder hacer prácticas resulta fundamental. Esa es una verdad tan básica que no es necesario recordarlo y sin embargo, ¿cuántas veces nos hemos encontrado con cursos de formación en los que no se incluye la más mínima opción de hacer prácticas?

Yo me formé como traductora e intérprete hace ya unos cuantos años (el tiempo pasa volando...) pero por lo que he oído y lo que me cuentan mis alumnos de su experiencia universitaria, las cosas no han cambiado demasiado en muchos sitios. Eso sí, me encantaría conocer la experiencia vivida por los que lean esta entrada y hayan estudiado o estén estudiando traducción e interpretación.

Yo estudié primero en la universidad Complutense el máster de Traducción de dos años de duración, en el que se ofertaron 2 plazas para trabajar como traductor becario en una publicación especializada en mercados financieros. Sobra decir que eramos más de 50 alumnos y que casi llegamos a las manos en los pasillos porque todos queríamos esas plazas. En interpretación no tuvimos tanta suerte, de hecho, teniendo en cuenta que toda la formación que nos dieron fueron cuatro clases mal contadas en las que cada uno interpretaba en consecutiva durante 2 minutos a la semana, darnos prácticas habría sido totalmente absurdo.

Cuando terminé la parte universitaria de mi formación seguí el consejo de una amiga y compañera de profesión y me matriculé en el centro en el que ahora trabajo como profesora de interpretación, en Estudio Sampere en Madrid. Lo que me encantó del centro fue que al mes de empezar las clases estaba trabajando como becaria de traducción en una empresa de comunicación y marketing. Fue una beca de 9 meses en la que aprendí muchísimo y es que no hay nada como ponerse manos a la obra, salir del aula y enfrentarse a los problemas reales. Al año siguiente cursé interpretación en el mismo centro y al finalizar el curso el señor Sampere me mandó de prácticas a la embajada de Holanda. Fue una experiencia increíble. Nunca había creído realmente que yo podría dedicarme a la interpretación hasta ese momento. En clase a base de esfuerzo sacaba los ejercicios pero siempre pensaba que el día que tuviera que hacerlo en una situación real los nervios me dejarían catatónica o que me quedaría con la mente en blanco.

Cuando me ofrecieron la oportunidad de las prácticas acepté porque, bueno, no era un trabajo pagado, era una cosa de la escuela, pensé que tampoco tenía mucho que perder y me enviaron a un hotel a recoger al empresario holandés al que debía acompañar en una serie de reuniones de negocio. Los primeros 5 minutos de la primera reunión fueron caóticos, se me atascaban las palabras, me temblaban las piernas, pensé que me iba a dar algo. Pero al cabo de 6 minutos me centré y aproveché toda la información que había estaba buscando y estudiando la tarde antes. La empresa se dedicaba a la conservación de fachadas históricas y durante esa mañana visitamos varios edificios emblemáticos de la ciudad, una sala de Patrimonio donde estaba trabajando en la recuperación de obras de arte y los bajos de la embajada de Holanda. Fue divertido, muy interesante, decidí que lo mio era interpretar temas relacionados con el arte y además, por primera vez, me enfrente a las cosas de las que había oído hablar en clase, es decir, trabajar rodeada de ruidos, con acentos diferentes, con gente hablando a toda velocidad, etc.

Las prácticas tienen que formar parte integral de la formación. En la actualidad soy profesora y no hay cosa que más me guste que leer los correos en los que me comentan el buen trabajo que han hecho mis alumnos durante sus jornadas de prácticas. Esta semana tengo a casi la totalidad del alumnado en prácticas, cuaderno en mano y quería desearles mucha suerte desde aquí. Tres de mis alumnos ayer se enfrentaron a una situación de las que suelo contar en el blog, una ponente muy maja pero que no quería trabajar con intérpretes porque interrumpen su discurso, así que ellos, ni cortos ni perezosos, buscaron una solución y fueron por la sala preguntando quién necesitaba un intérprete, se dividieron el trabajo e hicieron una interpretación susurrada a los alumnos que lo solicitaron. Esa es una de las claves del trabajo, saber salir de los apuros, no dejarse vencer por un inconveniente y tratar siempre de encontrar una solución. Les felicito por eso.



(Esta es una de las prácticas del año pasado, Eleanor, que ahora trabaja conmigo como profesora de interpretación inversa en Sampere, trabaja como enlace entre el comisario y un fotógrafo)



Quedo a la espera de recibir vuestro feedback. Como veo además que tengo bastantes visitas de México y de otros países, sería muy interesante saber cuál ha sido vuestra experiencia. ¿En clase os dieron la opción de prácticas? ¿Las aprovechasteis? ¿Qué os pasó durante las prácticas? No seáis tímid@s....

2 comentarios:

Marco dijo...

Hola. Yo actualmente soy alumno de Aída en Estudio Sampere, y he tenido oportunidad de realizar prácticas en Photoespaña, que, debo decir, me han resultado de lo más grafiticantes.

Hace unos meses tuve la oportunidad de interpretar como enlace y en consecutiva en un taller y una clase magistral del fotógrafo sueco Anders Petersen (muy interesante y un tipo encantador, por cierto).

Sin duda, una práctica te permite aprender cosas que no puedes aprender en una clase. Sobre todo, aprendes de tus errores. Cosas como la colocación dentro de la sala, la comunicación con el ponente, no dejar tus notas donde luego no vayas a poder alcanzarlas... Se cometen una serie de errores (y aciertos) de los que se aprende de forma instantánea y que, sospecho, no se olvidan nunca.

Además está la presión y adrenalina de interpretar en un entorno real, y algo muy importante, el saber seguir con naturalidad, sin perder la calma Si nos equivocamos.

Por todo esto, creo que una práctica, especialmente en el caso de la interpretación, es algo básico y de lo más enriquecedor. Creo que en una práctica aprendemos lo mismo que en diez o veinte clases.

Aida dijo...

Gracias Marco por incluir tu opinión. Se aprende mucho en las prácticas, sobre todo con una actitud hacia el trabajo tan positiva como la tuya.