sábado, 26 de marzo de 2011

Caminando con el destino (y detrás de la prensa)

 Esta semana me ofrecieron una interpretación muy interesante, nuevamente para la Comunidad de Madrid y para la inauguración de una exposición. No hay nada que me guste más que una buena inauguración así que pregunté directamente fecha y hora. La pena era el horario, pues justo a esa hora tenía que dar una clase, pero mientras barajaba las opciones me hicieron una pregunta que me hizo decidirme de inmediato. Me preguntaron si conocía a alguien que fuera tan bueno como yo en las interpretaciones consecutivas en temas de exposiciones de arte porque les habían dicho que en ese tipo de actos yo era de lo mejor. No podía perder una oportunidad y mucho menos dejar pasar el momento.Cuesta mucho hacerse un nombre, aún más si es un buen nombre y soy una defensora a muerte de la necesidad de profesionalizarnos en línea con las nuevas tendencias de marketing. Ahora todo el mundo quiere tener su marca personal y perder la oportunidad de trabajar en mi imagen corporativa como intérprete de exposiciones habría sido un error.

Por otra parte, siendo sincera, me pudo la curiosidad. Me dijeron que acudiría al acto la presidenta de la Comunidad de Madrid y siempre que me han contratado para interpretar en un acto al que iba a asistir ella al final pasaba algo y no venía. Por eso quería saber si vendría y, si era así, qué era lo que pasaba en temas de protocolo y jaleo periodístico en tales circunstancias.
El acto no decepcionó, fue mucho más entretenido de lo que pueda parecer (al menos desde mi punto de vista). Me citaron a las 12:30 porque la inauguración empezaría a eso de las 13:00 pero como en Madrid últimamente hay carrusel deportivo de inauguraciones el acto se tuvo que adelantar. Cuando llegué a las 12:25 ya estaban con la visita guiada. Según accedí al recinto me lanzaron a la sala de exposiciones con cuaderno en mano y abrigo a medio quitar (dos horas en casa pensando en qué chaqueta ponerme para eso) y me puse a seguir a la procesión que daba vueltas por la sala. Es curioso el afán de la prensa por hacer fotos de cada segundo de la visita, si la presidenta se detenía ante una foto, pues foto del momento, si ella hablaba con el bisnieto de Churchill (un hombre encantador por cierto), pues vídeo sin audio de este encuentro, si ella preguntaba por la relación de Sir Winston Churchill con su madre, un periodista sacaba el iPad y buscaba en Wikipedia fotos de la madre.....y así más de veinte minutos. Era como un enjambre bullicioso que no perdía detalle de lo que pasaba. Por supuesto meterse en medio de ese circo es un suicidio dada mi estatura (las cámaras me pueden dejar sin cabeza) y un riesgo innecesario, porque realmente no necesitaban interpretación para las fotos y yo lo único que iba a hacer era estorbar porque sinceramente la prensa no me quería en primer plano. (Además, no soy tan valiente como para meterme ahí)

Finalmente tocaba la parte que suelen llamar "palabras", es decir, la inauguración propiamente dicha. Había podido hablar con Jack Churchill y con Jennifer Brooks del Churchill Archive Centre y habíamos acordado que harían pausas en sus discursos para la consecutiva y que les susurraría el discurso de la presidenta. Como íbamos con prisa la gente se agolpó frente al cartel de la exposición (o zona Photocall) y me quedé en el fondo, en una zona poco práctica para trabajar pero es muy difícil explicar eso cuando hay foto oficial de por medio. (Se me ve ahí susurrando y tomando nota mental de la necesidad de comprar tacones para estos actos para evitar el riesgo de ser confundida con un hobbit con cuaderno).


Una vez que empezaron los discursos, he de reconocer que fueron muy fáciles, las organizadoras del evento me habían facilitado mucha información y no tuvo la menor dificultad. Fue un placer interpretar a gente que habla el inglés tan maravillosamente y aunque las cámaras me ponen más nerviosa, fueron pocos minutos.
Lo divertido fue mientras Jack Churchill hablaba de la figura histórica pero también humana de su bisabuelo y una mujer mayor que iba totalmente vestida de la época de Churchill se emocionó y empezó a decir: "Hear, hear!" 
La exposición es curiosa y recomendable para los amantes de la historia, se puede ver en el centro cultural El Águila hasta el 5 de junio 2011 y como me encanta esa sala de exposiciones pues la recomiendo. Intenté subir a la planta donde tienen la cabina para cumplir mi promesa de mostrar una cabina en todo su esplendor pero había mucho jaleo y luego me llamaron para las entrevistas y no pude hacerlo. La próxima vez será.

viernes, 4 de marzo de 2011

Visita guiada al interior de una cabina

Bueno, realmente esta entrada no aspira a tanto, es una idea que ha surgido hoy en clase de interpretación y he pensado que no perdía nada con partir de ahí. En un futuro intentaré grabar un vídeo que pueda servir de guía propiamente dicha por el apasionante y minúsculo mundo de las cabinas de interpretación.

Hay diferentes tipos de cabinas, ya hemos hablado de eso en el blog pero no he comentado tanto lo que hay dentro, esta entrada va a ser breve (cosa extraña en mi) por un hecho simple: no hay mucho espacio dentro de una cabina, por lo tanto no hay mucho que enseñar. A las pruebas me remito:

Elementos básicos del interior de una cabina de interpretación:

- Dos sillas (tapizadas en terciopelo azul o con unos faldones de tela): Si son las sillas de una sala de conferencias de un hotel tenderán necesariamente a ser incómodas. Las han diseñado así, para que se claven en el punto más molesto de la espalda. Lo ideal es llevar una chaqueta de punto o bufanda (pañuelo) que se pueda doblar y usar como cojín para la zona afectada.

- Un tablón  o una mesa de trabajo: realmente es eso, no tiene mucho más.

- Sobre el tablón/mesa veremos los dos pupitres de interpretación con su micrófono incorporado y los auriculares conectados a un lateral del mismo. Al menos en Madrid hay tres modelos estándar de pupitre, adjunto pruebas fotográficas.

 A) El modelo plateado de Bosch, el más moderno (al menos en aspecto, en funciones son bastante similares) De todos los botones que se ven realmente usamos la mínima expresión. El micrófono en esta foto está apagado, se ve el botón "Micro" abajo. En el visor aparece la información habitual sobre los canales (en mi caso: español o inglés) y debajo del visor y del micrófono se ven los botones de los canales con el mini indicador luminoso debajo para que sepas en que canal estás por si te despistas en la interpretación durante la parte de preguntas y respuestas (en la que cambias de canal con rapidez y a veces casi sin pre-aviso). Lo mejor de este pupitre es que abulta poco, lo que para mi es un punto a su favor, además el micrófono se enciende al pulsar el botón, lo que es muy práctico (ya explicaré el motivo) y es un micrófono fácil de mover.

 B) El pupitre blanco de Bosch. Yo cada vez me lo encuentro menos. Es igual de práctico, el micrófono aún mantiene el habitual círculo en la parte superior que se ilumina cuando está encendido y en lugar de un botón tiene la tradicional palanca blanca en la parte inferior del pupitre que se alza o baja para encenderlo y apagarlo. La palanca en cuestión no es un problema pero en algunos pupitres que han pasado por muchas manos (y manazas), esta pieza pequeña está algo suelta y en ocasiones al encender el micrófono me he quedado con ella en la mano. Si empezar la interpretación de algunas ponencias ya es estresante, imaginaros si al mismo tiempo os toca volver a encajar la dichosa pieza para poder apagar el micrófono cuando termine.

c) El pupitre negro de Phillips. Es con el más trabajo, no porque sea mi favorito, sino porque es el que suelo encontrarme. Tiene el micrófono en un lateral y no en el centro como el anterior pupitre y también tiene una palanca para encender el micrófono. El sistema de alerta por luces de los canales de audio y del micrófono funciona muy bien, no tiene perdida y tampoco abulta demasiado. En la foto que he encontrado veréis que la cabina en cuestión tenía mesa y que nos colocaron los dos tipos de pupitre, el plateado (detrás de la hoja) y el negro de Phillips. Fue el técnico el que decidió trabajar con el negro. Si no tuviera la palanca sería mucho mejor. Otra pega es que en este modelo el micrófono no es flexible.

Fuera de estos elementos todo lo demás ya lo llevamos nosotros de casa. La organizadora o la sala nos suele poner un par de botellas de agua con copas de cristal (en general con más epiteliales que algunos casos del CSI) y un flexo multifunción. La parte multifuncional de la lamparita es muy sencilla, esa bombilla sirve para:
- que veas algo en el interior de esa caja de madera o metal en la que pasarás varias horas de tu vida.
- pierdas visión por su intensidad.
- pierdas peso porque esa bombilla convertirá tu caja (cabina) en un horno/sauna/baño turco 
Yo le doy mi toque personal a las cabinas en las que trabajo, los lectores del blog ya lo sabéis, es decir, las redecoro (como diría Ikea) o las colonizo (como dijo una vez un técnico)