miércoles, 19 de enero de 2011

Sobre los secretos, "traductores", prácticas y otras cosas del querer

Hoy para trabajar me he planteado ir disfrazada de espía, hoy era el día X en el que tenía que trabajar para la empresa X en ese sitio tan bonito conocido como Y. Así que me puse a pensar, a mirar el armario y a preguntarme: ¿Qué se pondría un agente secreto para una jornada como esta?

Tenía un modelo en mi mente:

Pero era demasiado llamativo y francamente ni el traje rojo ni la camisa de chorreras son las prendas que escogería para trabajar como intérprete. Pues como dice una compañera de faena, sabemos que hemos hecho bien nuestro trabajo si pasamos desapercibidos, tenemos que ser invisibles.

Bromas aparte, no os puedo contar nada sobre el trabajo de hoy porque ciertamente es confidencial y aunque siempre me quejo si no me dan información antes de la interpretación, hoy he de reconocer que entiendo el motivo por el que no me la facilitaron y agradezco que tuvieran el detalle de ser conscientes de que los primeros minutos trabajaba sin referencia y hablaron muy despacio. No vale quejarse si luego una no da las gracias cuando toca.

Hoy se ha hablado de los "traductores" del senado de nuevo porque ya han empezado a trabajar y desde ayer ya es necesario usar los cascos en el senado si uno no quiere perder detalle. Por supuesto, la polémica ya está servida. En la prensa comentan que "los "traductores" y los pinganillos invaden el Senado". Así que empezamos bien. Hay tantas cosas que no me gustan de esta frase (sin entrar en temas de política o presupuestos mejor o peor aprovechados). Para empezar parece que los "traductores" son una plaga, algo negativo, luego eso de los pinganillos, como si se tratase de los mismos equipos que usan los escoltas o los guardas del Corte Inglés. Pero lógicamente, lo que me indigna es que si quieren hablar del tema y debatir sobre su utilidad o no, los periodistas podrían al menos haberse informado de la diferencia básica que hay entre un traductor y un intérprete.
No quiero con esto entrar en el eterno debate de qué es más difícil o que está mejor pagado. Son dos técnicas diferentes y en muchas ocasiones los intérpretes no traducen y los traductores no interpretan. Yo hago las dos cosas, por decirlo con vocabulario de las redes sociales, soy fan de las dos técnicas, pero me gustaría que de una vez por todas se sepa qué es cada cosa. No es por ser una pejiguera, ni una pesada, pero es que a veces me han pedido que haga traducciones orales o interpretaciones juradas por escrito y claro, una se cansa de explicarle al cliente lo que realmente quiere. Además, en los anuncios de trabajo en algunos portales de empleo en España es muy habitual que pidan un traductor y luego cuando uno lee lo que necesitan, en realidad, lo que buscan es un intérprete.
La prensa ha perdido una oportunidad de oro para diferenciar los términos, porque todos sabemos que al menos hasta mañana o hasta que pase algo más serio, todos van a comentar que no saben para que quiere el senado "traductores" y pinganillos.

Aunque voy a estar unos días desaparecida (MIA), me gustaría aprovechar esta entrada para felicitar a las alumnas que estuvieron de prácticas en el Caixaforum la semana pasada y desear suerte a las alumnas del curso de interpretación de inglés de Sampere que estarán de prácticas la semana que viene.

domingo, 16 de enero de 2011

Wordpress o Blogger, esa es la cuestión

Tengo que confesar un secreto que en realidad no es para nada secreto (y no, no tiene nada que ver con mis clientes). Tengo dos blogs idénticos. Sí, he de reconocerlo, es absurdo pero es que en parte soy una sentimental y le tengo cariño a mi primer blog, el de Blogger, pero cuando fui a la conferencia de Proz en Barcelona, uno de los ponentes, Rubén de la Fuente, comentó que era mucho mejor tener el blog en Wordpress, porque te da más libertad en el tema del diseño y las aplicaciones. De modo que en uno de los descansos para café (o puede que en la cena) le pregunté si era posible pasar el blog que ya tenía a Wordpress y me dijo que sí que podía importarlo, que era fácil y ahí me entró el gusanillo de la curiosidad.
Soy demasiado impulsiva, porque antes de llevar a cabo la importación debería haber investigado un poco más sobre las dos opciones. Pero en lugar de leer al respecto (aviso desde ya, hay más entradas de blog sobre este debate de las que uno podría imaginarse) opté por probarlo y decidir sobre la marcha. La importación fue efectivamente muy sencilla, en poco tiempo tenía todas las entradas del blog en Wordpress, elegí un fondo en verde y dejé el diseño hecho en minutos. Es verdad que tienen más plantillas para el diseño del blog y el escritorio resulta más "user-friendly", es decir, que encuentras rápido todo lo que necesitas para organizarte y saber qué quieres hacer con el blog. Por otra parte no es que haya muchas más cosas (a simple vista) que le diferencien de Blogger. Luego cuando ya llevas un par de entradas en los dos te das cuenta que aunque Wordpress te ofrece muchas cosas, Blogger te deja hacer más cambios sin tener ni idea de informática básica, me refiero a colores, organización de la información de la entrada.
Para empezar, subir e incluir fotografías es más fácil en Blogger y además las puedes colocar en cualquier punto del texto sin demasiadas complicaciones, mientras que Wordpress a veces es más tozudo de lo que debería y el cuadro de diálogo de la subida de fotos es tan completo que tiendo a cometer errores y a marear las fotos por la entrada hasta que me rindo y la pongo en el centro para que no acabe con mi paciencia.
Muchos blogs comentan que el gran inconveniente de Blogger es que te exige tener una cuenta de Google y si no tienes Gmail o no te gusta pues un obstáculo claro. Sin embargo, ahora que YouTube es de Google (como casi todo lo demás) muchos tienen una cuenta Google que pueden usar.
En mi opinión la gran diferencia es que Wordpress tiene un límite para lo que puedo subir en términos de fotos, imágenes, etc. Si pago puedo tener más espacio y hasta cargar vídeo o voz pero si no pago no hay manera. Por eso la entrada con vídeos que publiqué a finales de año en el blog de Blogger no está en el blog de Wordpress. Lo que es un problema, porque tenía ganas de crear entradas en audio, tipo podcasts, pero en plan casero y muy breves y sin embargo he asumido que no va a ser posible. He buscado los datos para ofreceroslos y los he sacado de otro blog (de Wordpress):  "WordPress permite subir 50 megas en archivos jpg, jpeg, png, gif, pdf, doc y PowerPoint. Blogger ofrece 300 megas, pero sólo para almacenar imágenes de hasta 8 megas." (del blog http://cosassencillas.wordpress.com/2007/07/08/blogger-o-wordpress/)
Blogger permite incluir anuncios en los blogs y así sacarles un mínimo beneficio (si uno quiere, claro), cosa que es muy propia de Google y que, si no me equivoco, Wordpress no ofrece. Yo no los uso así que realmente no es un factor importante.
En cuanto a las estadísticas (que siempre son interesantes), las de Blogger incluyen datos como las zonas y países donde te están leyendo. Incluso tiene un enorme mapa mundo con los países coloreados. Así he descubierto que me leen sobre todo desde ciertos países, como Argentina, Colombia y México, además de países como Rusia (esa fue una enorme sorpresa). Los dos me permiten ver cuáles son las entradas más vistas y el número de visitas por días, semana y mes. Pero Wordpress me informa sobre las palabras clave y Blogger sobre las fuentes de entrada, así sé que muchas de las visitas que recibo se las debo al blog dedicada a la interpretación http://www.bootheando.com/, que por cierto, recomiendo encarecidamente porque está genial.

Cuando importé las entradas al blog de Wordpress lo hice pensando en borrar el de Blogger. De hecho, le puse el nombre que quería, es decir, es mi blog personal como traductora e intérprete, os dejo aquí la dirección por si querer compararlos: http://aidagda.wordpress.com/. Lo tenía muy claro al inicio, me gustaba mucho la plantilla de Wordpress, tenía el nombre que quería, pero al usarlo me entraron las dudas. No es que esté descontenta, es solo que le tengo mucho cariño a este blog de nombre extraño. Si alguno de mis intrépidos lectores se ha preguntado alguna vez el motivo por el que el blog en Blogger se llama "elblog-ipod" (http://elblog-ipod.blogspot.com/), este es el momento de explicarlo. Yo ya tenía cuenta en Google por tener Gmail y un buen día me entraron una ganas enormes de tener un blog para comunicarme con el mundo, me parecía una gran idea pero para tener un blog tienes que tener algo sobre lo que hablar y en aquel momento yo traducía libros sobre los diferentes modelos de iPod y llevaba casi dos años traduciendo estos libros, haciendo capturas de pantallas, probando trucos y, en líneas generales, trasteando con todos los modelos de iPod que había en el mercado en esos años. Llegué a tener en casa hasta 6 iPod de diferentes generaciones y de tanto probar las cosas que venían en los libros descubrí trucos y se me ocurrió crear un blog sobre toda esa información. Sin embargo, a pesar de haberlo creado nunca escribí nada. Nunca tenía tiempo ni ganas. Por eso cuando sentí de nuevo la llamada del blog y me di cuenta de que realmente tenía que hablar de lo que más me gusta, no quise cambiarle el nombre.

Ahora no sé muy bien si voy a deshacerme de uno, por ahora actualizo los dos con entradas idénticas o prácticamente (está la entrada de los vídeos solo en Blogger y las estadísticas solo en Wordpress). Pero al menos esta duplicidad me ha permitido poner a prueba una herramienta para controlar el plagio de blogs que te avisa si alguien ha copiado las entradas de tu blog (http://www.copyscape.com/) y que lógicamente me informó de que hay un blog idéntico al mio de Blogger en Wordpress, casualmente se llama Aventuras de una traductora/ intérprete en Madrid (y lo escribe servidora)

¡Por amor del PC....!

En el teatro griego existía un concepto que se tradujo al latín como "deus ex machina", que era cuando una grúa o una máquina del tipo que fuera traía a un dios griego a la escena mientras se representaba la obra. Sin embargo esto derivó a nuevas interpretaciones, utilizándose en diversos contextos, como cuando llega el héroe en el último instante y salva la situación, vamos un séptimo de caballería en toda regla.
Y sin embargo siempre que oigo la expresión pienso en mi máquina mágica: el ordenador. Mi HP es el héroe a diario, el que me salva de entrar en crisis existencialistas y el que a veces las provoca, como cuando le da por dar error o no encender, etc.
Hace poco en Twitter alguien comento que los traductores estamos locos y que somos unos adictos al trabajo porque, ¿cuándo se ha visto que un minero termine de trabajar y se vaya a casa a jugar con el pico y la pala?

La cuestión es que el ordenador es la herramienta básica para ser traductor y si me apuran, es igual de importante e útil para un intérprete.
Sin ordenador no podemos traducir, pero tampoco podemos encontrar clientes, darnos a conocer, encontrar glosarios, información, revisar y aclarar dudas, etc, etc. Sin Internet no podemos comunicarnos con otros traductores, ni con las agencias, ni enviar las traducciones, ni buscar vídeos en YouTube de los ponentes para conocer de antemano el acento, vamos, no quiero ni imaginarme lo que sería de nosotros sentaditos en casa realmente solos con la única compañía de los diccionarios de papel.

Muchos alumnos en clase me preguntan: ¿cómo se hacía este trabajo antes de Internet? La respuesta realmente la desconozco porque yo empecé a trabajar en el año 2002 así que siempre he trabajado con Internet.
Pero si me permitís que me remonte un poco en el pasado cercano, Internet y los ordenadores son juguetes bastante nuevos para mi, soy parte de esa generación esclava y beneficiaria de la alta tecnología pero yo hace quince años no tenía ni siquiera móvil, mucho menos un ordenador personal.

En la carrera entregaba los trabajos a mano porque me resultaba más cómodo y, dicho sea de paso, tengo muy buena letra (gracias a los cuadernos de caligrafía en verano) y en la facultad de filología inglesa de la Complutense tan solo había una mini sala de ordenadores a la que no teníamos acceso porque era de los de filosofía. Nos colábamos en la sala de ordenadores de ingeniería aeronáutica porque teníamos una amiga que estudiaba ahí y nos pasaba la contraseña. Cuando cursé el master de traducción en la misma facultad las cosas no habían mejorado mucho, espero que diez años después ahora sí tengan de todo pero entonces la clase de búsqueda terminológica se realizaba con diapositivas que nos explicaban pantalla a pantalla cómo buscar en los tesauros. Por supuesto no se mencionó en ningún momento el Eurodicautom (ahora IATE), ni Proz, ni nada por el estilo.

De modo que cuando decidí que esto era lo que quería hacer el resto de mi vida y me di de alta, lo primero que compré fue un ordenador portátil (hasta entonces usaba el sobremesa que compartía con mi hermano). Ya voy por el segundo ordenador de trabajo y uso un netbook en cabina, tengo un smartphone con tarifa plana de Internet y un pincho de Internet móvil para las interpretaciones. Tengo el iPad en mi wishlist para llevarlo a cabina, sé que ya hay intérpretes poniendo a prueba este nuevo milagro de la tecnología y tiene una pinta muy interesante. No soy la traductora/intérprete con más dispositivos o programas de software, más bien todo lo contrario, soy consciente de que me queda mucho camino por recorrer pero quería dedicarle una entrada con cariño a mi HP, mi compañero de faena y el único que sabe lo divertido y frustrante que es a veces este trabajo.

martes, 11 de enero de 2011

Agente 077 con licenciatura para interpretar

Ya lo he comentado en entradas anteriores del blog pero es que me ha hecho mucha gracia hoy un cliente que ha confirmado ya la interpretación pero que a pocos días de la celebración del evento sigue sin poder contarme de qué va el tema, quién irá o cuántas personas van a hablar. Es un poco descabellado no contar esta información, puesto que no voy a venderla en el mercado negro, vamos eso seguro, pero eso no es lo más "heavy" del caso. Esta vez se han superado, han logrado cumplir uno de mis sueños de infancia, me han convertido en una agente secreta.


Vale, sé que algunos diréis que es "agente secreto" pero ya que estamos con miembros y miembras me pareció oportuno. 

¿Por qué me siento como Sean Connery? 
a) Pienso que el pasado en Marbella fue mejor
b) Me he quedado calva pero con elegancia
C) Debo esperar que me envíen la información altamente confidencial sobre el emplazamiento de la reunión y tras recibirla debo destruir toda prueba de que ese comunicado alguna vez existió.

Pues sí, la respuesta correcta es la C (si bien, un tanto exagerada). Pero la cuestión es que por no saber, no solo no conozco el tema, el número o nombre de los ponentes o el número de asistentes, sino que ni siquiera sé dónde va a celebrarse la reunión, porque el lugar se considera información clasificada y la persona que contrata el servicio de interpretación no tiene permiso para transmitirla... Espero que dicha información caiga en mis manos antes de que se pase el día porque si no es así, me veo por las recepciones de los hoteles en Madrid preguntando si saben algo y tocándome la nariz a ver si me responden con la contraseña correcta. 
Al menos ha logrado despertar mi curiosidad. ¿Por qué siempre que nos dicen que no a algo nos apetece más que antes?
Al final será una reunión de lo más normal pero por el momento voy a disfrutar de mi fantasía de espías y Martini mezclado y no agitado.

Ps.: por supuesto, una vez que me entere no podré contaros nada, ya sabéis, es alto secreto.