jueves, 30 de diciembre de 2010

2010, odisea en el espacio (de nuevo)

Incluso a los que no han visto la película, 2001 Odisea en el espacio, les suena la cinta dirigida por Stanley Kubric, pero ya no hay tantos que saben que se rodó una segunda parte en los años ochenta con el título de 2010 Odisea dos.

Aún me parece mentira estar en el año 2010, no he olvidado los histerismos previos a la nochevieja de 1999 y por supuesto, la canción de Prince. Pero ya ni el cantante con adicción al color morado ni el miedo a que se caigan los aviones del cielo son lo que eran.
Es día de hacer balance del año (y terminar de organizar el tema facturas), mañana se termina el 2010 y en líneas generales no me puedo quejar pero francamente me fue mejor en el 2009. En el poster de la película que da título a esta entrada se lee: "El año en que tomamos contacto". En cierto modo para mi ha sido así, ha sido el año en el que he visto las consecuencias de la crisis en mi trabajo. No me he ido al paro, lo que ya es algo pero he tenido que pelear prácticamente cada tarifa y en verano tuve que vivir el primer caso de impago irrecuperable en estos años como autónoma.

A pesar de todo, ha sido un año con muchas experiencias a destacar, así que en mi línea voy a hacer mi lista de cosas buenas del 2010 y mis propósitos para el 2011

1- He descubierto las cabinas del caixaforum (y ha sido amor a primera vista, aunque ya las he visto en dos ocasiones distintas)

2 - He interpretado a gente muy interesante como Nancy McKinstry de Wolters Kluwer, Shirin Neshat cuando vino a presentar Games of Desire y a Christopher Makos, entre otros.

3 - La conferencia de Tradulinguas, donde aprendí mucho y gracias a la que me decidí finalmente a escribir en el blog, que ya existía pero estaba vacío y solo.


4 - Ha sido la primera vez que he usado el maletín infopoort y que he llevado mis propios cascos a las cabinas (algo muy recomendable).

5 - Ha sido el año en el que he traducido una novela de corte romántico en la que, para variar, la acción no se situaba en la Inglaterra Victoriana.....parecerá poca cosa pero el no tener que traducir más miriñaques me hizo muy feliz, porque en el oeste las mujeres vestían con menos florituras.



Propósitos para el 2011 (espero cumplir alguno)

1- Sacar más rentabilidad a los programas CAT y a todo el software que puede ayudarme a traducir más rápido y con más precisión.
2- Gestionar mejor el tiempo para realmente poder aprovechar las horas de trabajo sin por ello perder las horas de ocio y viceversa.
3- Llegar al C2 en italiano y ponerme las pilas con el portugués. 
4- Comprar la nueva ortografía (y leerla)
5- Seguir aprendiendo y con un poco de suerte mejorando.

¿Cuáles son vuestros propósitos de año nuevo? 



jueves, 23 de diciembre de 2010

Regalos navideños para traductores e intérpretes

Se acercan esas fechas del año en la que las calles de Madrid se llenan de bolsas del Corte Inglés de colores brillantes (este año son doradas con verde), sale gente de debajo de las piedras y todos se van al centro a colapsar la calle Mayor y la calle Preciados (el nombre le va al pelo, son preciados los escasos centímetros que consigues para moverte) y los niños (y no tan niños) son felices al ver tantas luces de colores.
Voy a confesarlo, me encanta la navidad, quizás sea esa parte consumista que tengo o puede que sean las luces pero a pesar del frío y del estrés que ocasionan estas fiestas entre los adultos, se me alegra la cara cuando llegan estas fiestas.

El otro día en clase me paré a pensar en un detalle aparentemente absurdo pero que es cierto, cuando uno arranca en la traducción/intérpretación no sabe aprovechar del todo los regalos navideños. Cuando toca pensar en qué regalarle a nuestro padre, pensamos en sus hobbies o en si fuma, porque si es así le va a tocar un mechero bonito, una pipa o un palo de golf (como al mío). Si yo pienso en mi hermano me planteo comprarle ropa cómoda que pueda llevar a la oficina para que esté "smart" pero que no parezca "Maxwell Smart".

Ahora la cuestión es, si tenemos a un traductor/intérprete en la familia o entre los amigos cercanos (a los que sí regalamos) y está empezando o ya lleva tiempo dedicándose a esto, ¿qué le podemos regalar que le guste y además sea útil?
A continuación voy a dar algunas sugerencias, por supuesto si a alguien se le ocurre algo mejor o quiere incluir ideas, sed bienvenidos.....

1. - Un portátil. (Para traductores e intérpretes) No he dicho que tengan que ser regalos por menos de 10€. Un portátil para empezar a trabajar o para cuando ya trabajas con un ordenador de escritorio pero quieres más opciones en casa o en exteriores es siempre un gran regalo. Mi primer portátil de trabajo fue un regalo de mis padres y muchos años después aún se lo agradezco si bien el pobre ya está pastando en campos más verdes.

2. - Un Netbook. (Para intérpretes) Si nuestro amigo o familiar ya tiene un portátil o un ordenador de escritorio para trabajar en casa pero es intérprete, quizás le sea más útil la versión mini del portátil, pensando en que así pueda llevarselo a cabina para realizar consultas o para que pueda ver los power point de las ponencias en su propia pantalla. Además, así si la interpretación dura muchas horas, podrá consultar el correo en los descansos o jugar al Tetris a la hora de la comida.



3. - Diccionarios especializados. (Para traductores e intérpretes). Porque no todo es tecnología en esta vida, aunque no lo parezca. Los diccionarios especializados son caros y a veces viene bien una ayudita para engordar tu colección. Mi madre me regaló por mi cumpleaños un año un diccionario de automoción y cada vez que me toca traducir sobre camiones se lo agradezco. Algunos diccionarios que se pueden recomendar para gente que está empezando y que va a tener que empezar a invertir en diccionarios: 
- Diccionario de términos jurídicos, Ing-Esp/Esp-Ing. de Enrique Alcaraz-Varo. Editorial Ariel.
- Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales, de Enrique Alcaraz-Varo. Editorial Ariel.
- Diccionario terminológico de la industria automotriz y del transporte, de Emilio-Germán Muñiz Castro. Ediciones Verba.
- Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, de Fernando Navarro. Editorial McGraw-Hill/ Interamericana de España.
- Diccionario Técnico inglés-español/español-inglés de Federico Beigbeder, editorial Diaz de Santos (una alternativa a los dos tomos maravillosos y caros del diccionario Routledge)
- Diccionario de términos de seguros, reaseguros y financieros, de Francisco Mochón Morcillo (et al.) de McGraw.Hill.
Etc, etc....


4. - Unos cascos y un micrófono (no necesariamente unidos). (Para intérpretes) Es fundamental poder practicar en casa cuando uno está aún formándose, además también viene bien después de las vacaciones o cuando han pasado varias semanas en las que uno no ha pisado una cabina o una sala de conferencias, por eso de limpiar las telarañas mentales. Para eso nada mejor que escuchar y grabarse. Si tan solo vamos a usar los cascos y el micrófono en casa para practicar mi sugerencia es la siguiente:
Pero si los cascos los vamos a usar en la cabina, para evitar así ponernos los que usan todos los demás intérpretes que pasan por ahí y sobre todo, para tener un modelo que nos resulte cómodo, sugiero comprar unos sin micrófono y que vengan con clavijas para todos los equipos, por ejemplo este modelo de Panasonic viene con varios adaptadores de clavijas en la caja (lo compré por Amazon y las traía), los colores me encantan y en invierno hacen las veces de orejeras:

Yo además tengo un micrófono nuevo para usarlo con el software de reconocimiento de voz, Dragon Naturally Speaking y aunque no es un artículo de primera necesidad, al practicar grabo mucho mejor la voz y veo claro dónde tengo que seguir trabajando para mejorar la calidad de la interpretación:
5. - Software CAT (traducción asistida por ordenador). Esto es un regalo en condiciones, sobre todo si tenemos en cuenta que el más solicitado y deseado es SDL Trados, cuyo precio suele rondar los 700 euros, aunque si se compra a través de foros como Proz en las Compras de Grupo (Group Buys) se puede conseguir por 495€.



Este post amenaza con el ser más largo de la historia de este blog (y eso es difícil), así que voy a pasar a mencionar algunas otras sugerencias para un traductor o un intérprete:

iPad: nos encantan las últimas tecnologías y además nos permite disponer de conexión a Internet, no pesa para llevarlo a cabina y así podemos twittear lo que opinamos sobre las conferencias en tiempo récord.
Lectura: un traductor tiene que leer, es más, lo suyo es que le encante hacerlo, así que sugiero un libro en el que el héroe es un intérprete que se encuentra en una situación complicada: Bel Canto de Ann Patchett

O por ejemplo Malinche de Laura Esquivel, para recordar siempre que liarse con el cliente es mala idea si eres la intérprete.


Finalmente, no hay que olvidar al compañero/a de cabina, un detalle se agradece y yo en mi caso agradezco el libro que me ha regalado sobre Lisboa. 



Así que felices fiestas, espero que vuestros regalos sean estupendos y útiles. 
Que en el 2011 todos tengamos muchos proyectos interesantes y ojala no tengamos que negociar tanto las tarifas como en el 2010, aunque bueno, ahora ya tenemos más práctica.


Feliz Navidad y próspero año nuevo







lunes, 6 de diciembre de 2010

Bienvenido a la república independiente de su cabina (parte 2)

Ahora, después de la explicación de lo que son las cabinas que uno se encuentra en Madrid, paso al siguiente tema relacionado con el micro-mundo de la cabina: el compañero. Lo que me ha motivado a escribir este post en dos partes es que de repente he recordado lo difícil que es este trabajo cuando te toca un intérprete al lado que en lugar de apoyarte te complica la jornada. No nos contratan para que hagamos amigos, pero en mi humilde opinión, no es necesario ser colegas del alma para colaborar con otro intérprete y hacer que el trabajo salga mejor y sea más llevadero. Sin embargo, en una ocasión me tocó trabajar con una persona con la que no había compartido antes cabina y fue como arrastrarme por un campo minado.

Nadie es perfecto, a todos nos dicen en clase que en cabina hay que ser respetuoso y generoso, lo que es verdad. No se dice pero creo que es importante recordarlo, que a pesar de las muchas neuras que todos tenemos (más en este trabajo), no podemos agobiar al compañero con nuestras dudas o nervios. Si ya hay un intérprete nervioso en cabina la cosa se complica, no quiero ni comentar cómo termina si son los dos los que están histéricos. Hay que tratar de no ahogar al compañero con dudas y quejas, es un compañero, no el psicólogo del turno de oficio.

Haciendo un poco de autocrítica, porque es sano, he de reconocer que yo soy una persona con un orden propio, a veces puede parecer caótico pero sé perfectamente dónde está todo, es más,  me gusta expandirme en mi lado de la cabina, dejarlo todo en un sitio donde pueda encontrarlo con facilidad y sin hacer jaleo. No me gusta pasar hojas (por el ruido del papel), por eso uso los post-it con las siglas y los términos que sé seguro que voy a necesitar. He colgado en otras ocasiones algunas fotos de la decoración de mi lado de cabina, pero para que se note la diferencia pongo un par aquí:

- La primera es de esta semana, la cabina era más pequeña y no quise abrumar a mi compañera, porque era la primera vez que trabajaba con ella (pero espero no la última, es un encanto) y pensé que era mejor no asustarla con mi desmadre de post-it (además así presento en sociedad mis cascos nuevos):





- La segunda es mi cabina hace dos semanas con Iván, que ya me conoce (la confianza da post-its) y en una cabina grande donde tenía espacio de sobra para desplegarme sin estorbar o molestar a nadie.




No puedo criticar ni mucho menos el trabajo del intérprete que me hizo pasar una mala jornada en cabina, tengo que reconocer que su técnica era excelente, muy profesional, pero su etiqueta en cabina dejaba mucho que desear. En consecutiva podemos jugar al "lobo solitario" pero en cabina no. Somos dos en el mismo barco y si no se colabora mínimamente el espacio parece encogerse y acabas centrándote en cosas en las que no deberías ni pensar porque estás ahí para interpretar no para maquinar nada más.

Si algo he aprendido de esta experiencia es que a los buenos compañeros de cabina hay que darles las gracias porque hacen que las cabinas se conviertan en sitios geniales y que el trabajo sea una delicia aunque los ponentes vayan deprisa o el tema pueda dormir a los insomnes. Me gustaría desde aquí dar las gracias a Iván, Iria, Estela  y Eleanor por ser tan profesionales y divertidos. Va por vosotros compañeros.



Bienvenido a la república independiente de su cabina (parte 1)

Todo aquel que siente un mínimo interés por la traducción e interpretación, es decir, muchos traductores y asistentes a conferencias saben cómo es una cabina, al menos por fuera. Las hay de muchos tipos, desde las fijas y bien preparadas, como las del Museo Reina Sofía o las del CaixaForum (a las que no les falta detalle), hasta las portátiles que se asemejan más al híbrido que surgiría si una pecera de langostas en un restaurante gallego tuviera un hijo después de una noche loca con una caja de cerillas.



Tipos de cabinas:
- Las nuevas, recién diseñadas teniendo en cuenta que los intérpretes necesitan algunas cosas para hacer bien su trabajo, como mesas amplias, buenas vistas de la sala y la pantalla, sillas cómodas y algunas incluso obtienen el sobresaliente cuando tienen baño propio para que el intérprete no pierda tiempo en el trayecto o las colas (si es chica)

-Las fijas sin lujos. No están mal pero francamente ya que se han gastado el dinero para hacerlas podían haberse molestado en diseñarlas mejor. La de la semana pasada tenía tal orientación que para ver la sala y a los ponentes me tenía que poner de pie todo el rato, la ventana estaba muy alta y si me sentaba solo veía la pared. Menos mal que solo fueron cuatro horas pero ahora puedo presumir de tener unas piernas que ni Roberto Carlos en sus buenos días.

- Las fijas y compartidas. Estas son un caos, el que las diseñó pensó que como nos llevamos tan bien con el técnico de sonido lo mejor es que estemos juntos. Es una solución que fastidia a ambas partes, porque a nosotros nos descentra cualquier ruido y la gente entra continuamente a buscar al técnico por diversos motivos: dudas, fallos o si el chaval es mono para ligar (me ha pasado una vez, casi mató a la azafata enamoradiza). Además al técnico no le dejamos tampoco hacer su trabajo con calma, tiene que andar de puntillas, no puede ponerse a hacer ruido con el equipo y tiene que olvidarse de la opción de leer el Marca cuando el tema le aburre.

- Las portátiles (ese instrumento del demonio). Son cajones de madera o metálicos con ventanitas delante y a los lados y una puertecita de ingreso que siempre da los siguientes problemas: o no se cierra del todo o no hay quien la abra. Lo peor de estos receptáculos del infierno es que no están ni mucho menos insonorizados por lo que yo oigo todas las conversaciones de las personas que se sienten al lado (sí, los organizadores aprovechan espacio y muchas veces ponen sillas alrededor de la cabina) y como yo nací con esta voz de opera (debe ser por el nombre), pues algunos se han quejado, diciendo que no necesitan cascos para seguir mi interpretación, que se oye de sobra sin ellos. No les tengo mucho aprecio porque en una ocasión se me cayó una encima, se desmontó como un castillo de naipes y terminé sujetando el portátil con una mano y con la otra el micrófono mientras mi compañero sujetaba el tablón que hacía de mesa para que no me hiciera daño.

Y esta anécdota me permite pasar al siguiente punto del que va a tratar esta entrada del blog dividida en dos partes con las pelis de Harry Potter (porque es casi igual de larga). La cabina, tal y como ya he explicado, en cualquiera de sus versiones, es un espacio reducido, cerrado, más o menos insonorizado y con un microclima que desafía todos los pronósticos de la televisión. Es decir, que si en el resto de Madrid están a treinta grados, nosotros podemos estar a menos uno o a cuarenta y cinco. Es una zona de clima extremo, en donde solo hay dos opciones: la congelación o la combustión espontánea. La semana pasada además de entrenarme para el maratón de horas de pie disfruté de una sesión de sauna finlandesa en la cabina. No puedo quejarme porque los del centro fueron muy amables y me avisaron con antelación por lo que fui un tanto veraniega y lo llevé bien. Claro que salir luego de la cabina para ir al metro no fue tan agradable pero ese es otro tema. Bueno, a lo que iba, en una interpretación lo que realmente importa no es si dispones de baño propio o de un sistema de climatización aceptable sino que sepas hacer tu trabajo y sobre todo que puedas confiar plenamente en tu compañero/a y que el sentimiento sea recíproco. Creo que no le damos la importancia que deberíamos al compañero de faena. Cuando trabajo como intérprete de consecutiva todo lo que hago depende únicamente de mi, si sale bien es que he trabajado como se debe y si sale mal me puedo autofustigar de vuelta a casa en el autobús porque la culpa es solo mía.