martes, 2 de noviembre de 2010

No solo las hojas caen en otoño

Al parecer las tarifas de traducción e interpretación siguen su alarmante carrera en descenso. Ya he comentado en varias ocasiones la terrible tendencia que experimenta el mercado de la traducción en España últimamente, pero es que la cuestión no mejora.
La semana pasada me ofrecieron una interpretación en un polígono industrial en Fuenlabrada, no vivo cerca precisamente y no dispongo de vehículo propio. Sin embargo, no es algo tan extraño que nos envíen lejos, de modo que como siempre, me "busque la vida" para conseguir un medio de transporte que me llevase hasta ese polígono a las 8 de la mañana (contando con el tráfico). Una vez que tenía eso ya arreglado, me puse a pensar en un detalle. El presupuesto enviado era reducido, es decir, muy comedido, pero el cliente en cuestión no había respondido y la interpretación de jornada completa y altamente técnica era el día siguiente. Después de correos sin respuesta y llamadas, recibí la contestación: el presupuesto que envié era excesivo y por lo tanto lo iban a hacer con una persona que cobraba la mitad. ¡La mitad! Y yo ni siquiera había planteado incluir gastos de desplazamiento o dietas (dado que tendría que comer allí). No quiero ni pensar cómo saldría eso, porque si el intérprete era bueno, me pregunto que hacía cobrando en cacahuetes y si era mediocre me apena que las cosas no salieran bien, porque tampoco nos benefician los trabajos mal hechos.

Por si fuera poco está el caso Lionbridge, es un tema largo de contar y explicar, por suerte, yo no estoy metida en ese caso (para variar). He leído varias entradas en blogs comentando lo que les está pasando a los traductores de Lionbridge. La última noticia es preocupante cuando menos si es tal y como lo cuentan. Insisto que yo no trabajo para ellos, nunca lo he hecho, pero me parece un claro signo de lo que está pasando, nos piden más pero cada vez nos pagan menos. Además las críticas están a la orden del día. Si algo sale mal en una reunión la culpa siempre es del intérprete o del traductor que no ha hecho bien su trabajo. Me pregunto una cosa, si tanta importancia le dan a la calidad, que alguien me explique el motivo por el que algunos clientes no están dispuestos a pagarla.


Cuando un hombre se compra un buen traje de marca o un Ferrari siempre se justifica con la calidad, lo mismo pasa con una crema de una marca cosmética cara. Prefieres pagar más pero tener la mejor calidad. ¿Acaso nuestra calidad no importa tanto como quieren hacernos ver?

2 comentarios:

Paco dijo...

A la gente le importa cada vez menos que las cosas estén bien hechas. No creas que pasa sólo en tu profesión. Lo más importante, es que cuesten lo menos posible, es lo único que se valora.

Puedo darte ejemplos de web chapuceras, reportajes fotográficos penosos... pero son baratos y suelen estar hechos por personas sin ninguna preparación que cobran lo que les den, incluso muchas veces gratis.

Aparte está la excusa de la crisis, y lo complicado que se ha puesto encontrar trabajo. Saben que antes o después encontrarán alguien que les haga lo que piden por lo que les apetezca ofrecer.

Sólo nos queda esperar tiempos mejores :)

Saludos

Aida dijo...

Ciertamente, estoy de acuerdo en todo, especialmente el final, la esperanza de que esto es pasajero.