jueves, 30 de diciembre de 2010

2010, odisea en el espacio (de nuevo)

Incluso a los que no han visto la película, 2001 Odisea en el espacio, les suena la cinta dirigida por Stanley Kubric, pero ya no hay tantos que saben que se rodó una segunda parte en los años ochenta con el título de 2010 Odisea dos.

Aún me parece mentira estar en el año 2010, no he olvidado los histerismos previos a la nochevieja de 1999 y por supuesto, la canción de Prince. Pero ya ni el cantante con adicción al color morado ni el miedo a que se caigan los aviones del cielo son lo que eran.
Es día de hacer balance del año (y terminar de organizar el tema facturas), mañana se termina el 2010 y en líneas generales no me puedo quejar pero francamente me fue mejor en el 2009. En el poster de la película que da título a esta entrada se lee: "El año en que tomamos contacto". En cierto modo para mi ha sido así, ha sido el año en el que he visto las consecuencias de la crisis en mi trabajo. No me he ido al paro, lo que ya es algo pero he tenido que pelear prácticamente cada tarifa y en verano tuve que vivir el primer caso de impago irrecuperable en estos años como autónoma.

A pesar de todo, ha sido un año con muchas experiencias a destacar, así que en mi línea voy a hacer mi lista de cosas buenas del 2010 y mis propósitos para el 2011

1- He descubierto las cabinas del caixaforum (y ha sido amor a primera vista, aunque ya las he visto en dos ocasiones distintas)

2 - He interpretado a gente muy interesante como Nancy McKinstry de Wolters Kluwer, Shirin Neshat cuando vino a presentar Games of Desire y a Christopher Makos, entre otros.

3 - La conferencia de Tradulinguas, donde aprendí mucho y gracias a la que me decidí finalmente a escribir en el blog, que ya existía pero estaba vacío y solo.


4 - Ha sido la primera vez que he usado el maletín infopoort y que he llevado mis propios cascos a las cabinas (algo muy recomendable).

5 - Ha sido el año en el que he traducido una novela de corte romántico en la que, para variar, la acción no se situaba en la Inglaterra Victoriana.....parecerá poca cosa pero el no tener que traducir más miriñaques me hizo muy feliz, porque en el oeste las mujeres vestían con menos florituras.



Propósitos para el 2011 (espero cumplir alguno)

1- Sacar más rentabilidad a los programas CAT y a todo el software que puede ayudarme a traducir más rápido y con más precisión.
2- Gestionar mejor el tiempo para realmente poder aprovechar las horas de trabajo sin por ello perder las horas de ocio y viceversa.
3- Llegar al C2 en italiano y ponerme las pilas con el portugués. 
4- Comprar la nueva ortografía (y leerla)
5- Seguir aprendiendo y con un poco de suerte mejorando.

¿Cuáles son vuestros propósitos de año nuevo? 



jueves, 23 de diciembre de 2010

Regalos navideños para traductores e intérpretes

Se acercan esas fechas del año en la que las calles de Madrid se llenan de bolsas del Corte Inglés de colores brillantes (este año son doradas con verde), sale gente de debajo de las piedras y todos se van al centro a colapsar la calle Mayor y la calle Preciados (el nombre le va al pelo, son preciados los escasos centímetros que consigues para moverte) y los niños (y no tan niños) son felices al ver tantas luces de colores.
Voy a confesarlo, me encanta la navidad, quizás sea esa parte consumista que tengo o puede que sean las luces pero a pesar del frío y del estrés que ocasionan estas fiestas entre los adultos, se me alegra la cara cuando llegan estas fiestas.

El otro día en clase me paré a pensar en un detalle aparentemente absurdo pero que es cierto, cuando uno arranca en la traducción/intérpretación no sabe aprovechar del todo los regalos navideños. Cuando toca pensar en qué regalarle a nuestro padre, pensamos en sus hobbies o en si fuma, porque si es así le va a tocar un mechero bonito, una pipa o un palo de golf (como al mío). Si yo pienso en mi hermano me planteo comprarle ropa cómoda que pueda llevar a la oficina para que esté "smart" pero que no parezca "Maxwell Smart".

Ahora la cuestión es, si tenemos a un traductor/intérprete en la familia o entre los amigos cercanos (a los que sí regalamos) y está empezando o ya lleva tiempo dedicándose a esto, ¿qué le podemos regalar que le guste y además sea útil?
A continuación voy a dar algunas sugerencias, por supuesto si a alguien se le ocurre algo mejor o quiere incluir ideas, sed bienvenidos.....

1. - Un portátil. (Para traductores e intérpretes) No he dicho que tengan que ser regalos por menos de 10€. Un portátil para empezar a trabajar o para cuando ya trabajas con un ordenador de escritorio pero quieres más opciones en casa o en exteriores es siempre un gran regalo. Mi primer portátil de trabajo fue un regalo de mis padres y muchos años después aún se lo agradezco si bien el pobre ya está pastando en campos más verdes.

2. - Un Netbook. (Para intérpretes) Si nuestro amigo o familiar ya tiene un portátil o un ordenador de escritorio para trabajar en casa pero es intérprete, quizás le sea más útil la versión mini del portátil, pensando en que así pueda llevarselo a cabina para realizar consultas o para que pueda ver los power point de las ponencias en su propia pantalla. Además, así si la interpretación dura muchas horas, podrá consultar el correo en los descansos o jugar al Tetris a la hora de la comida.



3. - Diccionarios especializados. (Para traductores e intérpretes). Porque no todo es tecnología en esta vida, aunque no lo parezca. Los diccionarios especializados son caros y a veces viene bien una ayudita para engordar tu colección. Mi madre me regaló por mi cumpleaños un año un diccionario de automoción y cada vez que me toca traducir sobre camiones se lo agradezco. Algunos diccionarios que se pueden recomendar para gente que está empezando y que va a tener que empezar a invertir en diccionarios: 
- Diccionario de términos jurídicos, Ing-Esp/Esp-Ing. de Enrique Alcaraz-Varo. Editorial Ariel.
- Diccionario de términos económicos, financieros y comerciales, de Enrique Alcaraz-Varo. Editorial Ariel.
- Diccionario terminológico de la industria automotriz y del transporte, de Emilio-Germán Muñiz Castro. Ediciones Verba.
- Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, de Fernando Navarro. Editorial McGraw-Hill/ Interamericana de España.
- Diccionario Técnico inglés-español/español-inglés de Federico Beigbeder, editorial Diaz de Santos (una alternativa a los dos tomos maravillosos y caros del diccionario Routledge)
- Diccionario de términos de seguros, reaseguros y financieros, de Francisco Mochón Morcillo (et al.) de McGraw.Hill.
Etc, etc....


4. - Unos cascos y un micrófono (no necesariamente unidos). (Para intérpretes) Es fundamental poder practicar en casa cuando uno está aún formándose, además también viene bien después de las vacaciones o cuando han pasado varias semanas en las que uno no ha pisado una cabina o una sala de conferencias, por eso de limpiar las telarañas mentales. Para eso nada mejor que escuchar y grabarse. Si tan solo vamos a usar los cascos y el micrófono en casa para practicar mi sugerencia es la siguiente:
Pero si los cascos los vamos a usar en la cabina, para evitar así ponernos los que usan todos los demás intérpretes que pasan por ahí y sobre todo, para tener un modelo que nos resulte cómodo, sugiero comprar unos sin micrófono y que vengan con clavijas para todos los equipos, por ejemplo este modelo de Panasonic viene con varios adaptadores de clavijas en la caja (lo compré por Amazon y las traía), los colores me encantan y en invierno hacen las veces de orejeras:

Yo además tengo un micrófono nuevo para usarlo con el software de reconocimiento de voz, Dragon Naturally Speaking y aunque no es un artículo de primera necesidad, al practicar grabo mucho mejor la voz y veo claro dónde tengo que seguir trabajando para mejorar la calidad de la interpretación:
5. - Software CAT (traducción asistida por ordenador). Esto es un regalo en condiciones, sobre todo si tenemos en cuenta que el más solicitado y deseado es SDL Trados, cuyo precio suele rondar los 700 euros, aunque si se compra a través de foros como Proz en las Compras de Grupo (Group Buys) se puede conseguir por 495€.



Este post amenaza con el ser más largo de la historia de este blog (y eso es difícil), así que voy a pasar a mencionar algunas otras sugerencias para un traductor o un intérprete:

iPad: nos encantan las últimas tecnologías y además nos permite disponer de conexión a Internet, no pesa para llevarlo a cabina y así podemos twittear lo que opinamos sobre las conferencias en tiempo récord.
Lectura: un traductor tiene que leer, es más, lo suyo es que le encante hacerlo, así que sugiero un libro en el que el héroe es un intérprete que se encuentra en una situación complicada: Bel Canto de Ann Patchett

O por ejemplo Malinche de Laura Esquivel, para recordar siempre que liarse con el cliente es mala idea si eres la intérprete.


Finalmente, no hay que olvidar al compañero/a de cabina, un detalle se agradece y yo en mi caso agradezco el libro que me ha regalado sobre Lisboa. 



Así que felices fiestas, espero que vuestros regalos sean estupendos y útiles. 
Que en el 2011 todos tengamos muchos proyectos interesantes y ojala no tengamos que negociar tanto las tarifas como en el 2010, aunque bueno, ahora ya tenemos más práctica.


Feliz Navidad y próspero año nuevo







lunes, 6 de diciembre de 2010

Bienvenido a la república independiente de su cabina (parte 2)

Ahora, después de la explicación de lo que son las cabinas que uno se encuentra en Madrid, paso al siguiente tema relacionado con el micro-mundo de la cabina: el compañero. Lo que me ha motivado a escribir este post en dos partes es que de repente he recordado lo difícil que es este trabajo cuando te toca un intérprete al lado que en lugar de apoyarte te complica la jornada. No nos contratan para que hagamos amigos, pero en mi humilde opinión, no es necesario ser colegas del alma para colaborar con otro intérprete y hacer que el trabajo salga mejor y sea más llevadero. Sin embargo, en una ocasión me tocó trabajar con una persona con la que no había compartido antes cabina y fue como arrastrarme por un campo minado.

Nadie es perfecto, a todos nos dicen en clase que en cabina hay que ser respetuoso y generoso, lo que es verdad. No se dice pero creo que es importante recordarlo, que a pesar de las muchas neuras que todos tenemos (más en este trabajo), no podemos agobiar al compañero con nuestras dudas o nervios. Si ya hay un intérprete nervioso en cabina la cosa se complica, no quiero ni comentar cómo termina si son los dos los que están histéricos. Hay que tratar de no ahogar al compañero con dudas y quejas, es un compañero, no el psicólogo del turno de oficio.

Haciendo un poco de autocrítica, porque es sano, he de reconocer que yo soy una persona con un orden propio, a veces puede parecer caótico pero sé perfectamente dónde está todo, es más,  me gusta expandirme en mi lado de la cabina, dejarlo todo en un sitio donde pueda encontrarlo con facilidad y sin hacer jaleo. No me gusta pasar hojas (por el ruido del papel), por eso uso los post-it con las siglas y los términos que sé seguro que voy a necesitar. He colgado en otras ocasiones algunas fotos de la decoración de mi lado de cabina, pero para que se note la diferencia pongo un par aquí:

- La primera es de esta semana, la cabina era más pequeña y no quise abrumar a mi compañera, porque era la primera vez que trabajaba con ella (pero espero no la última, es un encanto) y pensé que era mejor no asustarla con mi desmadre de post-it (además así presento en sociedad mis cascos nuevos):





- La segunda es mi cabina hace dos semanas con Iván, que ya me conoce (la confianza da post-its) y en una cabina grande donde tenía espacio de sobra para desplegarme sin estorbar o molestar a nadie.




No puedo criticar ni mucho menos el trabajo del intérprete que me hizo pasar una mala jornada en cabina, tengo que reconocer que su técnica era excelente, muy profesional, pero su etiqueta en cabina dejaba mucho que desear. En consecutiva podemos jugar al "lobo solitario" pero en cabina no. Somos dos en el mismo barco y si no se colabora mínimamente el espacio parece encogerse y acabas centrándote en cosas en las que no deberías ni pensar porque estás ahí para interpretar no para maquinar nada más.

Si algo he aprendido de esta experiencia es que a los buenos compañeros de cabina hay que darles las gracias porque hacen que las cabinas se conviertan en sitios geniales y que el trabajo sea una delicia aunque los ponentes vayan deprisa o el tema pueda dormir a los insomnes. Me gustaría desde aquí dar las gracias a Iván, Iria, Estela  y Eleanor por ser tan profesionales y divertidos. Va por vosotros compañeros.



Bienvenido a la república independiente de su cabina (parte 1)

Todo aquel que siente un mínimo interés por la traducción e interpretación, es decir, muchos traductores y asistentes a conferencias saben cómo es una cabina, al menos por fuera. Las hay de muchos tipos, desde las fijas y bien preparadas, como las del Museo Reina Sofía o las del CaixaForum (a las que no les falta detalle), hasta las portátiles que se asemejan más al híbrido que surgiría si una pecera de langostas en un restaurante gallego tuviera un hijo después de una noche loca con una caja de cerillas.



Tipos de cabinas:
- Las nuevas, recién diseñadas teniendo en cuenta que los intérpretes necesitan algunas cosas para hacer bien su trabajo, como mesas amplias, buenas vistas de la sala y la pantalla, sillas cómodas y algunas incluso obtienen el sobresaliente cuando tienen baño propio para que el intérprete no pierda tiempo en el trayecto o las colas (si es chica)

-Las fijas sin lujos. No están mal pero francamente ya que se han gastado el dinero para hacerlas podían haberse molestado en diseñarlas mejor. La de la semana pasada tenía tal orientación que para ver la sala y a los ponentes me tenía que poner de pie todo el rato, la ventana estaba muy alta y si me sentaba solo veía la pared. Menos mal que solo fueron cuatro horas pero ahora puedo presumir de tener unas piernas que ni Roberto Carlos en sus buenos días.

- Las fijas y compartidas. Estas son un caos, el que las diseñó pensó que como nos llevamos tan bien con el técnico de sonido lo mejor es que estemos juntos. Es una solución que fastidia a ambas partes, porque a nosotros nos descentra cualquier ruido y la gente entra continuamente a buscar al técnico por diversos motivos: dudas, fallos o si el chaval es mono para ligar (me ha pasado una vez, casi mató a la azafata enamoradiza). Además al técnico no le dejamos tampoco hacer su trabajo con calma, tiene que andar de puntillas, no puede ponerse a hacer ruido con el equipo y tiene que olvidarse de la opción de leer el Marca cuando el tema le aburre.

- Las portátiles (ese instrumento del demonio). Son cajones de madera o metálicos con ventanitas delante y a los lados y una puertecita de ingreso que siempre da los siguientes problemas: o no se cierra del todo o no hay quien la abra. Lo peor de estos receptáculos del infierno es que no están ni mucho menos insonorizados por lo que yo oigo todas las conversaciones de las personas que se sienten al lado (sí, los organizadores aprovechan espacio y muchas veces ponen sillas alrededor de la cabina) y como yo nací con esta voz de opera (debe ser por el nombre), pues algunos se han quejado, diciendo que no necesitan cascos para seguir mi interpretación, que se oye de sobra sin ellos. No les tengo mucho aprecio porque en una ocasión se me cayó una encima, se desmontó como un castillo de naipes y terminé sujetando el portátil con una mano y con la otra el micrófono mientras mi compañero sujetaba el tablón que hacía de mesa para que no me hiciera daño.

Y esta anécdota me permite pasar al siguiente punto del que va a tratar esta entrada del blog dividida en dos partes con las pelis de Harry Potter (porque es casi igual de larga). La cabina, tal y como ya he explicado, en cualquiera de sus versiones, es un espacio reducido, cerrado, más o menos insonorizado y con un microclima que desafía todos los pronósticos de la televisión. Es decir, que si en el resto de Madrid están a treinta grados, nosotros podemos estar a menos uno o a cuarenta y cinco. Es una zona de clima extremo, en donde solo hay dos opciones: la congelación o la combustión espontánea. La semana pasada además de entrenarme para el maratón de horas de pie disfruté de una sesión de sauna finlandesa en la cabina. No puedo quejarme porque los del centro fueron muy amables y me avisaron con antelación por lo que fui un tanto veraniega y lo llevé bien. Claro que salir luego de la cabina para ir al metro no fue tan agradable pero ese es otro tema. Bueno, a lo que iba, en una interpretación lo que realmente importa no es si dispones de baño propio o de un sistema de climatización aceptable sino que sepas hacer tu trabajo y sobre todo que puedas confiar plenamente en tu compañero/a y que el sentimiento sea recíproco. Creo que no le damos la importancia que deberíamos al compañero de faena. Cuando trabajo como intérprete de consecutiva todo lo que hago depende únicamente de mi, si sale bien es que he trabajado como se debe y si sale mal me puedo autofustigar de vuelta a casa en el autobús porque la culpa es solo mía.

viernes, 26 de noviembre de 2010

¿Quién se queda con el micrófono? o la relación entre ponente e intérprete

Cuando empecé a estudiar para ser intérprete recuerdo que me preocupaban los acentos de los ponentes, los términos técnicos, la complejidad de los temas a tratar. Nunca me paré a pensar en el ponente en sí. En teoría y tal y como exponen libros, cursos para ser ponente y algunos profesionales, el ponente y el intérprete deberían trabajar como un equipo, casi podría decirse que nuestra relación debería ser como la de las integrantes de un equipo de natación sincronizada. Nosotros confiamos en el ponente y él o ella no duda ni por un instante de nuestra capacidad para transmitir su mensaje en otro idioma.

En ocasiones es así. Como buen intérprete llegas antes de la conferencia, realizas la prueba de sonido con el técnico en la cabina y luego, cuaderno en mano, vas a la caza y captura de ponentes para que te cuenten cosas y así identifiques su acento, faciliten ponencias en Power Point o te aclaren dudas concretas. Algunos ponentes son encantadores, te ayudan, explican cosas, te preguntan cómo te llamas y acuerdan contigo señales para que les indiques si van muy deprisa (esto suele pasar más en consecutiva). He tenido ponentes con los que he podido hablar semanas antes por correo electrónico y en un caso, los ponentes de una conferencia internacional se pusieron en contacto con todos los intérpretes un mes antes a través de Internet en una sesión online de lo más productiva. 

Este es el modo de trabajar con un intérprete, facilitándole la información que va a necesitar para que así pueda desempeñar su trabajo y transmitir el mensaje que el ponente desea. 
Ahora bien, la realidad en ocasiones (no siempre) no es tan de color de rosa. Sé que hay gente que opinará que soy muy tajante en mi crítica pero los peores ponentes que he tenido por el momento han sido todos españoles y puedo explicar en qué baso mi comentario. En primer lugar, muchos no estaban acostumbrados a hablar en público por lo que su ponencia es en realidad la lectura (a toda velocidad) de un documento escrito que realmente no estaba pensado para ser usado en un discurso ante un público. Algunos de estos documentos sufren de un terrible ataque de "amor por las citas" o hipercultismo que suele acarrear problemas serios para el intérprete. Por mucho que lea un intérprete nunca estará del todo preparado para esos discursos en los que el ponente estima oportuno incluir media docena de citas de Esquilo y Sócrates en su ponencia sobre las medidas contra el cambio climático. Otra opción menos habitual es la del ponente que dado que no tenía una copia de las obras de Esquilo a mano en casa, se dedica a contar chistes o a saludar a los amigos que tiene en la sala y contar anécdotas que solo entienden ellos.

Dado que los ponentes de este tipo no suelen hablar en público con frecuencia, se sienten incómodos haciéndolo y tienden a hablar muy rápido (para que la cosa termine pronto) y vocalizar lo menos posible. 
Por otra parte, muchos ponentes no saben muy bien qué hacer con el intérprete (al que siguen llamando traductor incluso después de que el susodicho les explique siete veces que no son traductores de cabina) y la idea de enviarle las ponencias con un par de días de anterioridad les resulta extraña y en ocasiones inviable. Otros tienen miedo de que vendas a los espías rusos los datos de sus empresas y se niegan a entregarte nada. En esas ocasiones yo suelo proponer la opción de firmar un documento para garantizar la privacidad de sus datos (cosa que por  lo general se da por supuesta, un intérprete no puede ir contando todo lo que oye en las cabinas). 

Ahora bien, pasando ya a los casos extremos, esta semana me he enfrentado a dos de los ponentes más complicados con los que he tenido que luchar últimamente. Estos ponentes no colaboraron con nosotras, de hecho, daba la impresión de que nos consideraban sus enemigas en lugar de las personas que iban a ayudarles a transmitir información. Uno de ellos sufría una especie de fobia al micrófono. Era un micrófono de mano pero realmente no lo usaba como tal, puesto que en ningún momento lo dejó quieto o cerca de la boca. Gesticulaba mucho al hablar y el pobre micrófono no paraba de moverse, subiendo y bajando. El técnico de sonido, preocupado por esto, subió el volumen al máximo con lo que podíamos oír a la perfección el ruido que generaba el micrófono al volar en el aire en todas las direcciones. Basta decir que era molesto a más no poder y resultaba muy difícil entender lo que decía y concentrarse en la ponencia.

Después de este señor tan inquieto nos tocó uno que hizo que se me helase la sangre con su primera frase y cito textualmente: "Los traductores suelen decirme que hablo muy rápido, que les mato. A ver cuánto tardo en matar a estas dos chicas que me han puesto hoy"
No hay nada peor en este mundo que un ponente que arranca su discurso comentando que con anterioridad algún compañero le ha avisado de que habla demasiado deprisa, porque sabes que a pesar de ese aviso, el ponente va a seguir hablando igual de rápido o incluso más sin importarle un pepino si el intérprete sufre convulsiones en la cabina. No es por quejarme, pero buen hombre, si se lo han dicho es por algo, no por criticar, sino para que la próxima vez todo salga mejor.
Fue peor de lo que parecía, de hecho, ocasionalmente, algunos de los presentes en la sala echaban un vistazo en nuestra dirección para ver si seguíamos respirando y al terminar nos aplaudieron a nosotras y no a él.

Es una anécdota que parece divertida pero la verdad es que nuestro trabajo tendría mucha más calidad si los ponentes comprendiesen que estamos ahí para ayudarles, para que su mensaje llegue bien y de forma precisa. Echarnos un cable (enviando documentación y hablando a velocidades normales) les beneficia a ellos tanto o más que a nosotros. Claro que si lo hicieran, nos quedaríamos sin estas historias que contarnos pero ahora mismo, después de la jornada de esta semana, voto a favor de no tener historias que contar.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

La ponencia misteriosa

Antes pensaba que era cosa mía, que quizás no sabía pedir las cosas de forma suficientemente clara o correcta, pero con el tiempo he visto que el tema de la documentación previa a una ponencia o conferencia es uno de esos misterios que podrían dar lugar como mínimo a una saga nórdica con heroínas tatuadas y hombres bajitos buscando anillos.
Recuerdo esos viejos tiempos en los que el mayor problema que teníamos era que no contábamos con todas las ponencias, ahora eso ya no es nada. He visto una tendencia creciente y preocupante en el mercado de la interpretación en Madrid (no sé si sucederá también en otras ciudades), se trata de agencias o intermediarios que se ponen en contacto con el intérprete con menos de 24 horas de antelación y le piden que además de prepararse una conferencia de jornada completa sin material se encargue de buscarse un compañero de cabina. No es la primera vez que un intérprete me llama a las seis de la tarde con angustia porque no encuentra a nadie libre o lo suficientemente kamikaze como para aventurarse en una cabina sin material y sin tiempo casi de asimilarlo.
Mañana me voy a la aventura, más que nada por hacerle un favor a una amiga y porque tenía la mañana libre (otro mes sin poder ir a la peluquería, voy a parecer el tío cosa de la Familia Addams en cuestión de un par de meses).

Es una locura pero en este trabajo siempre hay que contar con el "factor sorpresa". Tengo la sensación de que mañana va a ser un día interesante, sea cual sea el tema a tratar.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Manual de supervivencia para conferencias con 400 asistentes

Otra semana interesante y mi maleta empieza a tener ciertas similitudes con el baúl de la Piquer. A la pobre la tengo llena de pegatinas, cada vez que nos vamos de excursión le pego una más y ya no se ve el color original que le asignó el fabricante.
Esta vez el destino era Aranda de Duero, para trabajar en cabina en las Jornadas Técnicas de Vacuno Lechero. Lo primero en lo que uno piensa es en lo difícil que puede resultar interpretar sobre temas técnicos en este campo, pero en realidad lo que todo el mundo me recomendaba no era buscar glosarios, más bien se centraron en que llevase ropa de abrigo, que en Aranda hace frío. Las cosas como son, no era para tanto, soy de Salamanca. Pero el tema técnico sí que me dejó helada en varias ponencias.
El cliente no nos necesitaba hasta que empezasen las ponencias de la tarde, de modo que mi audaz compañero de cabina y yo nos embarcamos en el viaje a mediodía, lo que supuso que tuviéramos que buscar un restaurante de buen gusto de camino para ir con las pilas puestas a la conferencia. Tras pasar delante de varios locales de buen ver cometimos el error de confiarnos, seguros de que el siguiente restaurante sería aún mejor y acabamos en un motel de carretera con casitas y árboles invernales, más propio de la familia Bates.
Tras comer algo llegamos a Aranda (porque comimos a menos de 20 minutos en coche de Aranda, ya nos vale) y nos encontramos con la siguiente sorpresa: el hotel. 
Tuvimos la suerte de conseguir habitación en el hotel más céntrico y cercano a la sala de conferencias pero no nos esperábamos que el Hotel Julia fuera además una especie de museo-mausoleo-anticuario en el que cada esquina y pasillo es un espectáculo visual único. Nuestro pasillo estaba lleno de angelitos luminosos que descolocaban a Iván pero eso no era lo más llamativo.

Por la noche, cuando regresamos de la cabina, nos dedicamos a ir piso por piso, para ver toda la decoración y nos encontramos con media docena de retratos y fotos de una mujer (doña Julia, según Iván), una antigua centralita de teléfonos que debería estar en un museo y un traje de novia encerrado en una caja de cristal (que de noche da más miedo que la chica de la curva)


 La sala de conferencias en la que se celebraron las jornadas es un auditorio enorme, completamente nuevo y con unas cabinas que acaban de entrar en el top 10 de cabinas. El técnico de sonido y yo lo comentamos, la amplitud era espectacular, con una mesa larga y ancha en condiciones, enchufes varios y un cristal desde el que podíamos ver toda la sala.


 Además de eso el sonido era inmejorable, teníamos dos técnicos a nuestro lado, uno encargándose de la interpretación pura y dura y el otro de los aspectos técnicos de la sala. Nos apagaron las luces y empezó la función. Las ponencias del primer día fueron difíciles por la velocidad de algunos de los "ponentes". Lo pongo entre comillas porque muchos de los que participaron en la mesa redonda eran expertos en su tema o bien, ganaderos y productores de leche pero no ponentes profesionales (como es lógico). Esto siempre representa un problema, porque los españoles tendemos a hablar muy deprisa, más aún cuando no nos sentimos cómodos y algunos de los "ponentes" tenían muy pocas ganas de hablar en público. Sin embargo, el premio metralleta de esta conferencia (el premio a la persona que hablaba tan deprisa que casi se ahoga y se le olvida respirar entre palabra y palabra) fue para la representante del ministerio. Nunca había visto a nadie hablar tan deprisa, parecía que se iba a quedar sin aire, pero cuando ya estaba morada, aspiraba una bocanada de aire y seguía adelante sin freno. Esa parte le tocó a mi compañero y aproveché para ir a explorar el entorno (básicamente descubrir dónde estaba el servicio). El técnico de sonido estaba escribiendo en su blog y me aseguró que tenía que contar el sorprendente milagro de esta mujer que era capaz de hablar sin hacer un segundo de pausa, tal era su velocidad.


Al salir descubrí un nuevo mundo, el catering elevado a la máxima potencia. La empresa organizadora no había reparado en gastos (de catering) y ante mí había un oceano de mesas con bandejas llenas de mantecados, zumos, batidos, croissants y como unas diez máquinas de café (la foto solo muestra una parte). Fue entonces cuando fui consciente por primera vez esa tarde del número apabullante de asistentes, más de 400 personas sentadas en la sala, con sus cascos y sus portátiles, muchos de ellos seguramente aprovecharían para comentar las jornadas en Twitter o en Facebook y me quedé de piedra.

Después de lo vivido en la conferencia de Barcelona una semana antes, no lograba quitarme de la cabeza que ahora la gente podía comentar hasta las interpretaciones en las redes sociales. No he encontrado nada pero abre una puerta nueva al concepto de feedback inmediato.

De la primera jornada no tengo mucho más que destacar, el ponente holandés fue encantador, subió a cabina a desearnos suerte y nos dio las gracias al terminar. De hecho al día siguiente, cuando en cabina nos encontramos con nuevas dificultades, fue lo suficientemente amable como para decirnos que todo estaba saliendo bien, que no nos preocupásemos. En realidad, las dificultades del segundo día no tuvieron nada que ver con él, con el vestido fantasmal de doña Julia o con el interrogatorio más propio del FBI que nos hizo la dueña de una pastelería antes para averiguar si "compañero de cabina" significa algo más en estos tiempos modernos en los que los jóvenes llaman a las cosas por nombres muy rebuscados.
Lo que nos pasó es que apenas nos habían enviado algunas de las ponencias, pero ninguna de las de la mañana, que, precisamente, eran las más técnicas (veterinario-fitosanitarias). Por suerte, parte del vocabulario me sonaba porque mi padre tiene ganado vacuno (soy de Salamanca) y por traducciones anteriores, pero fue una lucha en algunas partes tener que buscar en los glosarios, en la memoria, sin perder el ritmo acelerado de la ponente y logrando que la información fluyese de forma clara y precisa. Son estos retos los que hacen interesante el trabajo, aunque en el momento a veces tengas ganas de apagar el micrófono y salir corriendo.
Después de esa primera parte complicada, el resto de las ponencias fue casi un paseo, además presentaron la situación de la agricultura en diferentes países y hubo un granjero francés que además de mostrar su explotación dejó caer que le va bien y está soltero (ya que te pagas el viaje a España, hay que aprovechar la ocasión).

En la última pausa del café la gente se dio cuenta que ya no iban a poder disfrutar de las viandas de Aranda gratis después de las últimas ponencias y la zona del catering se inundó de personas. Llegar al baño era peor que hacer lo propio en un bar un sábado en el centro de Madrid. Así que abandoné la idea y el técnico de sonido me mostró las gateras y toda la zona reservada a los tramoyistas, porque esa sala se utiliza también para conciertos y representaciones teatrales. Muy interesante poder curiosearlo.

Conclusión: si tienes 400 personas pendientes de tus palabras lo ideal es no comer demasiados mantecados, tener a un compañero en cabina en el que confías plenamente y un buen glosario a mano para infundirte ánimos. Si además estás en Aranda, recomiendo sin duda ese hotel y llevar una mantita a la cabina.

Barcelona con "C" de conferencias y "V" de venderse

Tal y como ya comenté hace unos meses, este otoño he asistido a la tercera conferencia de ProZ en Barcelona, que se ha celebrado en el hotel  Catalonia Duques de Bergara, enfrente de la Plaza Cataluña, un sitio inmejorable para poder ver un poco de la ciudad en los descansos de la comida y además el hotel era precioso.


Hace ya seís años, cuando yo vivía en Barcelona y tenía que hacer todas las paradas de una de las líneas de tram para ir a Sant Joan Despí a trabajar como traductora de una agencia especializada en temas técnicos, nunca imaginé que regresaría a la ciudad condal para asistir a conferencias invitada por uno de los centros para los que trabajo y con la palabra intérprete escrita en la etiqueta identificativa que he llevado al cuello durante todo el fin de semana. En aquel entonces lo único que quería era la oportunidad para poner en práctica lo que había aprendido en clase pero en la agencia no se terminaban de fiar y la respuesta era siempre que me quedase donde estaba, que la traducción de manuales se me daba bien y no era necesario experimentar, que las cabinas las carga el diablo. Seis años más tarde y muchas cabinas después, solo puedo alegrarme del día que compré el billete de tren de vuelta a Madrid sin un duro y con muchas bolsas llenas de diccionarios para iniciar la aventura de la interpretación.



Bien, una vez terminado mi momento "Do you remember this?", pasemos al tema de esta entrada que es la conferencia de ProZ. El tema en esta ocasión era: "Aspectos prácticos de la traducción" y creo que sí se tocaron. Xosé Castro centró su ponencia en la necesidad de venderse y reforzar la profesionalización de la profesión (aunque suene a galimatías, en el fondo es eso).
Otra parte de la conferencia se centró en los programas gratuitos de software de código abierto, los FOSS, que puede ser muy útiles a los traductores. Esta parte de la conferencia me resultó muy interesante, fue como volver al primer día de universidad, ahí sentada en el sótano de la facultad de filología en la Complutense (cuando el techo de la C1 aún se estaba cayendo a trozos sobre los estudiantes) y darme cuenta de que todo el mundo había leído ya unos veinte libros más que yo. No he aprovechado todo lo que debería las herramientas de software, si es que hasta hace dos semanas seguía contando las palabras de los .pdf a dedo y ojo (una pérdida de tiempo imperdonable). En parte se debe a esta idea errónea de que todo el software útil es caro y poco "user-friendly". En los tweets que se escribieron en la sala durante las conferencias, uno de los asistentes se llevaba las manos a la cabeza al ver que la gran mayoría de traductores allí reunidos no usaban herramientas de traducción asistida, ni nada más allá de Internet y el teclado. Yo creo que sé el motivo, insisto, a mi en la universidad me enseñaron a hacer búsquedas terminológicas con pantallazos (slides) y apuntes de papel, las clases de Trados que he pagado me han costado un ojo de la cara y encima sigo teniendo cuadernos llenos de dudas, tengo la sensación de que todo el software que puede ser útil en mi trabajo me va a suponer una inversión económica importante (por lo tanto, he de pensar mucho si realmente es necesario) y que además perderé tiempo en aprender a usarlo. Al final siempre que pienso en software llego a la conclusión: lo compro y aprendo a usarlo en cuanto tenga un poco de tiempo libre. Pero el tiempo libre es difícil de atrapar y cuando lo consigues sueles optar por pasarlo con las amigas o en uno de esos aviones tan bonitos que tiene Iberia para ir a descubrir mundo.

Otro de los puntos fuertes de la conferencia fueron las redes sociales, las de tipo más lúdico, como Facebook y las más profesionales, LinkedIn. Fue interesante que uno de los ponentes, Sergio Alasia de Qabiria, recordarse que LinkedIn no es Facebook para adultos, porque hay gente que piensa que sí. Sin embargo, para mi fue la primera conferencia a la que acudo en persona y a la que además asistí desde Twitter. Antes tenía una cuenta que no usaba nunca y terminé por borrar, hace poco decidí darle una segunda oportunidad al pajarito y me ha encantado poder disfrutar de la "inside information" y los comentarios de los asistentes. Porque a veces lo más interesante de estas reuniones es poder conocer todos los puntos de vista, no todos opinamos lo mismo, es respetable, pero también enriquecedor, te obliga a salir de tu burbuja y ver el mundo a través de otros ojos.

En resumen, lo mejor de la conferencia: la lista de sitios interesantes a bucear en Internet, la lista de herramientas a poner a prueba "en cuanto tenga tiempo" (estas navidades a comer el pavo con el netbook en las rodillas), el cocktail y los desayunos (soy yo, tengo que mencionar la comida en mi blog)
y la ponencia sobre fiscalidad, obligaciones y derechos del traductor autónomo, ese gran perjudicado. Esa conferencia habría resultado demoledora si no hubiera tenido los comentarios de los demás en el twitter. Grande el ejemplo de una traductora quemada al oír todo lo que debemos hacer para poder intentar cobrar la baja por accidente o enfermedad. Ella proponía el caso de una traductora que tiene que quedarse hasta las dos de la madrugada trabajando en un texto pero, claro, el sueño la vence y cae sobre el teclado, cayéndose de la silla y rompiéndose el codo en el proceso. La pregunta era: ¿se considera eso accidente laboral? La respuesta: No.


Conclusión: hay que aprovechar más los recursos informáticos, Internet, las redes sociales, hay que ducharse para no asustar a los vecinos y al de Telepizza (dicit Xosé Castro), es necesario ser profesional, ahorrar para las vacas flacas, pagar religiosamente a hacienda y colocar almohadones blanditos alrededor de la silla por si las moscas. (Si eres chica lo de quedarte embarazada ya es otro cantar)


Comentarios post-conferencia: me ha encantado conocer gente tan interesante de este sector, pero me da pena que la interpretación no haya recibido ni un solo minuto, ha sido la hermana pobre e ignorada y me encantaría ver más ponencias sobre interpretación en el circuito internacional.

¡Qué se haga la voz!


Después de hablar tanto sobre Christopher Makos en mis últimas entradas del blog he pensado que no estaría mal hacer una ronda de presentaciones, el enlace que incluyo en esta entrada nos lleva a ver el vídeo en Youtube de una de las entrevistas que le hicieron durante esa jornada llena de micrófonos y grabadoras, he elegido esta porque se ha utilizado la interpretación y así además puedo presentar mi voz.
El vídeo ha sido editado de tal manera que se pueden oír las dos voces casi a la par, pero no fue una interpretación simultánea, se hizo en consecutiva pero ellos han preferido ahorrar tiempo (al fin y al cabo es vídeo y en televisión el tiempo es oro y en Youtube los minutos son sagrados)
video

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Una jornada de trabajo fuera de lo habitual

Hoy ha sido un día de trabajo muy positivo en todos los sentidos, estoy agotada pero satisfecha por el trabajo bien hecho y sencillamente porque cuando te toca interpretar a una persona a la que todo le gusta y emociona da auténtico placer trabajar.

El fotógrafo Christopher Makos es ante todo una persona amable, peculiar pero no en un sentido agobiante, considerado y divertido, muy divertido. Ha soportado con mucho sentido del humor que le preguntasen una y otra vez por su amistad con Andy Warhol (cosa que debía esperarse y que, por otra, parte era lo más lógico), es verdad que el libro que presentaba y firmaba se titula Lady Warhol y el genio del Pop Art tenía que aparecer continuamente en las entrevistas pero ha sabido darle un giro especial a cada una. Si bien, algunos temas se repetían (algo muy normal) tengo la impresión de que cada periodista se ha marchado con una pieza de un puzzle total de información que únicamente hemos compartido el señor Makos y yo durante toda la jornada. Él ha sido consciente de esto y quizás por eso ha terminado la última entrevista con un comentario al respecto que me ha encantado. No han sido mis 15 minutos de gloria (lo prometo) no se menciona mi nombre ni se ha grabado mi rostro pero ha sido un guiño a mi profesión (la eterna voz en el fondo) y también a las horas de trabajo que hemos vivido hoy.
Después de verme tomar notas todo el día, le comenta al periodista que el libro nace de una conversación pero también que todo la sesión es en sí una conversación entre artista y modelo. Entramos ahí en el mundo de la percepción, no solo de la identidad sino de las propias relaciones entre personas. Entonces comentó que cada espectador entiende algo diferente, aporta su punto de vista, que eso sería como si yo tomase todas mis notas, dado que había escrito todo y era la única persona con el guión completo de sus pensamientos y lo volcase todo en Facebook. Lógicamente cada persona entendería esas ideas de un modo diferente pero además las recibirían ya alteradas por mi propia percepción. He prometido no hacerlo y no lo haré pero es casi como si tuviera la clave de todas las entrevistas en un pequeño cuaderno de notas y estoy empezando a pensar que voy a conservarlo.

He leído ya dos de los artículos que han publicado los periodistas de las sesiones de hoy y efectivamente, esa sensación de que cada entrevista ha tenido puntos comunes y datos diferentes se refuerza. Todos comentan su aspecto físico, es decir, su indumentaria y no es para menos. Su traje no era de esos que no pasan desapercibidos pero él lo había elegido precisamente por eso. Afirma que se viste en ocasiones de modo poco "tradicional" porque eso hace feliz a la gente. Paul Solberg, la otra mitad de los Hilton Brothers, apareció horas después con un traje idéntico y cuando me marchaba en busca del bus les vi pasear por la calle y la gente les miraba y sonreía. Quizás tenga razón, él desde luego es un optimista nato, que se niega a vivir en el pasado y disfruta del presente al máximo.

Le apasionan las nuevas tecnologías en todos los sentidos, es un apasionado de lo digital, los e-readers, el iPad y el iPhone (hemos tenido que buscar un cargador que espero haya regresado a manos de su dueña), pero también se mantiene completamente al día de la política en Estados Unidos y de la actualidad en el mundo complejo de las "celebrities". Odia los programas como Jersey Shore  y sabe perfectamente quién es Justin Biever. El nombre que más se ha repetido sí que ha sido el de Andy Warhol pero seguido muy de cerca por el de la onmipresente Lady Gaga. Ha comentado que Lady Gaga representa la libertad en la creación, destacando su valentía y la provocación que supuso acudir a una entrega de premios con un traje hecho con los filetes que le habían sobrado. Tal y como le dijeron, Marc Jacobs está "Gaga por Lady Warhol"

Que cada uno compare y opine si es verdad que la palabra "Lady" está de moda, lo que es verdad es que si algo saber hacer Lady Gaga es reinventarse cada día y jugar a los disfraces para crear nuevas identidades con cada modelito con el que nos sorprende. Si bien Makos reconoce que algunos son bastante feos.




No puedo terminar esta entrada sin comentar un último detalle que me ha llegado. En Público.es, el periodista Peio Riaño escribe lo siguiente:

" "En una semana tendremos listos para el IPhone una versión de este libro. Por fin he traído a Warhol al siglo XXI. Me sorprende tanto que Pedro Almodóvar o Agatha Ruiz de la Prada no tengan una aplicación para el IPhone! ¿Por qué tiene que venir un neoyorquino y hacerlo antes que ellos?", se pregunta mientras bebe su refersco light con pulgas de jamón."


Tengo que admitir que las pulgas de jamón y las napolitanas de chocolate estaban en la sala por mi culpa, después de la segunda entrevista me moría de hambre. Interpretar consume mucha energía y hay que mantener el motor en marcha cuando te quedan aún diez entrevistas más, el artista solo quería un refresco pero yo necesitaba algo con un poco más de sustancia después de tanta mención a los filetes de Lady Gaga.

martes, 2 de noviembre de 2010

Los amigos de Andy Warhol pueden ser también mis amigos

Quizás sea echar las campanas al vuelo, pero mañana me toca una jornada que promete ser interesante.
Después de mis quejas por las tarifas y las condiciones laborales, creo que es hora de aportar algo más positivo,   que explique en parte mi amor por este trabajo.

Mañana me tocan las entrevistas con la prensa de Christopher Makos, un artista de la fotografía y uno de los amigos de Warhol en Estados Unidos.
Aunque mañana se hablará de Warhol (si bien Makos en una entrevista grabada en youtube dice que no es lo único que ha hecho en su vida), me interesa casi más las fotografías que presentó en una exposición sobre las Polaroid. Son fotografías de los años 70 y 80 con una luz que apenas se ve ya se sabe a qué época pertenecen, no sabría definirlo pero condensan esas décadas mejor que muchas otras cosas.

Hace mucho que no trabajo con prensa y en cierto modo les echo de menos, a pesar del ruido que producen justo en las partes difíciles de los discursos y de las veces que me obligan a moverme porque salgo en la imagen o no se oye bien mi voz. Siempre he dicho que no quiero salir en la tele (no quiero mis 15 minutos de fama), pero sé que puedo ser un enlace entre el artista y la prensa y es esa la parte del trabajo que me apasiona. La comunicación es la verdadera droga de este siglo, si te dan poca sufres un mono terrible, pero si te dan demasiada y sin adulterar a veces resulta peligrosa.

No solo las hojas caen en otoño

Al parecer las tarifas de traducción e interpretación siguen su alarmante carrera en descenso. Ya he comentado en varias ocasiones la terrible tendencia que experimenta el mercado de la traducción en España últimamente, pero es que la cuestión no mejora.
La semana pasada me ofrecieron una interpretación en un polígono industrial en Fuenlabrada, no vivo cerca precisamente y no dispongo de vehículo propio. Sin embargo, no es algo tan extraño que nos envíen lejos, de modo que como siempre, me "busque la vida" para conseguir un medio de transporte que me llevase hasta ese polígono a las 8 de la mañana (contando con el tráfico). Una vez que tenía eso ya arreglado, me puse a pensar en un detalle. El presupuesto enviado era reducido, es decir, muy comedido, pero el cliente en cuestión no había respondido y la interpretación de jornada completa y altamente técnica era el día siguiente. Después de correos sin respuesta y llamadas, recibí la contestación: el presupuesto que envié era excesivo y por lo tanto lo iban a hacer con una persona que cobraba la mitad. ¡La mitad! Y yo ni siquiera había planteado incluir gastos de desplazamiento o dietas (dado que tendría que comer allí). No quiero ni pensar cómo saldría eso, porque si el intérprete era bueno, me pregunto que hacía cobrando en cacahuetes y si era mediocre me apena que las cosas no salieran bien, porque tampoco nos benefician los trabajos mal hechos.

Por si fuera poco está el caso Lionbridge, es un tema largo de contar y explicar, por suerte, yo no estoy metida en ese caso (para variar). He leído varias entradas en blogs comentando lo que les está pasando a los traductores de Lionbridge. La última noticia es preocupante cuando menos si es tal y como lo cuentan. Insisto que yo no trabajo para ellos, nunca lo he hecho, pero me parece un claro signo de lo que está pasando, nos piden más pero cada vez nos pagan menos. Además las críticas están a la orden del día. Si algo sale mal en una reunión la culpa siempre es del intérprete o del traductor que no ha hecho bien su trabajo. Me pregunto una cosa, si tanta importancia le dan a la calidad, que alguien me explique el motivo por el que algunos clientes no están dispuestos a pagarla.


Cuando un hombre se compra un buen traje de marca o un Ferrari siempre se justifica con la calidad, lo mismo pasa con una crema de una marca cosmética cara. Prefieres pagar más pero tener la mejor calidad. ¿Acaso nuestra calidad no importa tanto como quieren hacernos ver?

domingo, 10 de octubre de 2010

El mercado de las tarifas

Uno de los temas de moda (por desgracia) en esta profesión es el de las tarifas. Todos, traductores, intérpretes, project managers y clientes, tienen una opinión.
La "Crisis" es la excusa más utilizada. Es más, se oye tanto que una llega a dudar, porque quizás no sea una excusa, quizás realmente los presupuestos para las conferencias y jornadas es tan reducido que no les queda más remedio que regatear contigo. Claro que luego llegas a las salas y te encuentras con el catering del desayuno al que no le falta detalle, las bolsas promocionales llenas de caramelos, bolígrafos, cuadernos y llaveros, todos nuevos y perfectos, etc, etc y tú cobrando la mitad de lo que solías cobrar el año pasado cuando regalaban a los asistentes las mismas chorradas que siempre se quedan olvidadas en alguna parte.
De acuerdo, sé que esta es una visión muy simple de lo que está pasando.

Creo que al menos en parte la culpa la tiene la falta de prestigio que tenemos a veces, es decir, la mayoría de las personas asume que si ya hablas bien los dos idiomas, meterte en una cabina a interpretar no tiene dificultad ninguna, así que si es fácil y encima te gusta hacerlo porqué van a pagarte tanto dinero. (Lo sé, no todo el mundo piensa eso, pero algunos clientes han llegado a decírmelo con estas palabras).

En el caso de la traducción también pasa y además nos encontramos con algunos "compañeros" que dañan mucho la profesión al no tomársela en serio. Si nosotros no somos profesionales y no hacemos el trabajo lo mejor posible, siempre nos van a tomar por aficionados que sabemos idiomas y en nuestros ratos libres traducimos cosas para ganarnos un dinerito extra.


Los motivos por los que debemos luchar por nuestras tarifas son claros y los han expuesto muy bien en muchos blogs. Nos gusta lo que hacemos pero no por ellos estamos dispuestos a vivir del aire. Somos profesionales responsables y nos gustaría que nos tratasen y pagasen de un modo que se correspondiese a nuestra destreza y seriedad al trabajar.
Sin embargo, mientras tengamos personas que no nos tomen en serio (y no me refiero solo a los clientes, sino a muchos de los que se dedican a esto), no lograremos avanzar.
No conozco a muchos cirujanos que antes de una operación se vean obligados a negociar el precio por hora o punto. Tampoco negociamos al subir al bus o al comprar en la carnicería pero si alguien pide un traductor, quiere que la tarifa por palabra sea mínima y si es un intérprete espera que trabaje 8 horas por el precio de 4 y que encima lo haga sin recibir ninguna documentación previa. Y ni siquiera he entrado en el tema de plazos de pago o retrasos de meses en los pagos.

No todas las agencias y clientes son así, pero cada vez son más los casos en los que al publicarse una oferta en proz o en cualquier foro especializado se pone: "ofrecer la mejor tarifa" y pasamos de un entorno de profesionales a las profundidades de un bazar en el que todo vale.

lunes, 4 de octubre de 2010

El estrés antes de la cabina

Como ya he comentado, además de interpretar, traducir y pelearme con los clientes para cobrar las facturas pendientes, soy profesora de interpretación de conferencias en Madrid. La semana pasada empezó el curso y una alumna preguntó con cuánto tiempo de antelación nos daban la información (presentaciones, Power Points, PDFs, etc.) La respuesta de libro es decir que con bastante y que siempre te dan la documentación necesaria para hacer bien tu trabajo. La respuesta realista es más propia de uno de los diálogos de Shakespeare in Love: "es un misterio".

Si se os ha quedado la misma expresión de cara que a William (J. Fiennes), mis queridos lectores, no os extrañéis, pardiez. La realidad del mundo de la interpretación es que nadie sabe del todo qué somos, qué hacemos y para qué narices queremos tantos papeles antes de meternos en una cabina, cuando el tema es siempre "general" y "sencillito", da igual si no sale del todo bien, y total, los asistentes serán cuatro gatos....ay, cuántas veces me habrán dicho eso y luego al llegar te encuentras con toda una sala de hotel llena de gente con corbata (incluidas las damas) y con cara de saltar a la yugular al primer "traductor" que se equivoque en uno de esos términos técnicos endemoniados que solo dominan ellos.
Hoy se ha hablado de nuevo del tema de los "traductores" del senado. No voy a entrar en debates políticos, no es ese el objetivo de este blog, pero me hace gracia como la gente se lleva las manos a la cabeza y grita desesperada lo caros que son los "traductores", sobre todo esos que hablan.


jueves, 16 de septiembre de 2010

Nueva temporada y nuevos retos

Hoy oficialmente empieza el otoño para servidora, no hace falta que lo anuncie el Corte Inglés ni ningún presentador de la televisión, hoy tengo mi primera interpretación desde que he vuelto de las vacaciones.
Estoy nerviosa pero sobre todo tengo muchas ganas de volver a ponerme el traje de pingüino y los zapatitos de persona adulta de bien (como diría mi madre).
El lugar es un hotel cerca de casa, lo que es de agradecer dado que hoy en Madrid llueve a ratos y es una media jornada. Nunca se puede decir que será fácil basándose en algo tan básico como las horas de duración de la conferencia. Si algo he aprendido en este trabajo es que una debe estar preparada para todo, el "factor sorpresa" que se asegura que cada trabajo tengo su punto de emoción.
Hoy tengo un reto nuevo, jamás me había tocado trabajar con un maletín Inforpoort. Y ahora os preguntaréis: ¿Qué es eso?
Hemos visto usos múltiples para los maletines y maletas:

Pero nunca me había enfrentado a algo como esto:
Atentos al mundo de posibilidades con los cascos, el micrófono de mano y las petacas a juego....señor, espero que el técnico me explique todo bien antes porque odio cuando los problemas técnicos se convierten en la anécdota de la jornada.

Deseadme suerte!

lunes, 19 de julio de 2010

¡Qué verde era mi .... escapada a Asturias!

El calor en la capital, junto con la falta de trabajo del interesante hace que los fines de semana tenga menos que contar aquí. Ahora mismo me dedico a impartir los cursos de verano para futuros intérpretes y a intentar traducir documentos para un par de clientes sin derretirme.
Por eso este fin de semana pasado decidí que era hora de oxigenar los pulmones y tratar de descubrir qué era eso de la Semana Negra de Gijón. La verdad sea dicha, fui con una amiga y nos dedicamos más a ver Gijón que otra cosa, porque ella no conocía la ciudad e ir y no hacer turismo tiene delito, pero me ha dado pena no aprovechar más la semana negra porque tiene de todo, stands de libros y comics, sitios para comer casi de todo, los alfajores estaban impresionantes, con un dulce de leche muy rico y coco. Además había carpas de conciertos, de charlas, norias, puestos ambulantes, vamos, un poco de todo y eso que apenas nos dio tiempo a ver el inicio porque nos ganó el cansancio.

El año que viene repito y voy preparada para pasar la noche ahí, solo espero que tengamos la misma suerte con el clima, porque este fin de semana en Asturias ha lucido el sol acompañado de una brisa fresca que para alguien que huía del calor sofocante de Madrid ha sido la respuesta a todos los males.

sábado, 10 de julio de 2010

¿Qué hace una traductora/intérprete freelance en julio?

El volumen de trabajo baja considerablemente, aunque todavía hay cosas por hacer y desde luego es mejor que el mes de agosto, pero el calor, este sol espléndido y el cansancio acumulado de todo el curso se empiezan a notar. Este año apenas pude descansar en navidades, semana santa y los escasos puentes que nos ha deparado la primavera en Madrid, así que ahora mismo he reducido la marcha y toca disfrutar un poco de la vida y del trabajo.

Ahora toca vivir tardes de bochorno con el portátil terminando traducciones mientras me pongo morada a polos de horchata.

Y por las noches, pues, toca disfrutar un poco de la oferta de ocio de la capital.
Ayer acudí a la fiesta Black Party de Ron Barceló, hace nada había trabajado en una fiesta de un ron de la competencia y en esta ocasión me invitó un amigo al que conocí en clase de italiano (todo muy cultural).


Aunque este fin de semana, por más cultural que se quiera poner una, hay  un tema claro de conversación: la final del mundial.


No solo no te libras sino que sabes que te vas a encontrar este tema en cualquier sitio, hasta en el más inesperado. La mañana después de ganar a Alemania, durante la clase de interpretación del curso de verano que imparto, dije a los alumnos que me apostaba algo, lo que quisieran a que en todas las conferencias que hubiera en ese instante en Madrid, en todas hablaban del pulpo Paul. Muchos dijeron que era probable que hablasen del Mundial pero, ¿del pulpo? ¿Cómo iban a hablar de un pulpo?

Al llegar a casa, encendí la televisión para ver el telediario y se confirmó mi teoría cuando salió una ministra nacional asegurando (muy en serio) que iría al Parlamento Europeo a pedir que le cediesen al dichoso Octopus Vulgaris, aunque visto lo visto, de "vulgaris" no tiene nada. Él sólito tiene ya más grupos de fans en Facebook que algunos escritores con Nobel y todo (grupos como: "Paul For President", "Paul sí que sabe", "Todo lo que sabe Paul se lo enseñé yo" y "Al pulpo Paul ni tocarlo", etc.). Si Al Gore quiere seguir salvando el planeta (lo de su matrimonio no tiene arreglo) que contrate ya a Paul para la campaña publicitaria.

Estas cosas raras no pasan solo en verano, ni solo en España, ni tampoco solo cuando hay mundial, pero si juntas estos tres factores puede pasar de todo....qué todos los pulpos mágicos del mundo nos pillen confesados el domingo, quizás se hunda la península ibérica al ritmo de la vuvuzela.

sábado, 26 de junio de 2010

Siento no haber comentado nada estos últimos días, la verdad es que no se ha debido a que no haya hecho nada, más bien lo contrario. Junio es un mes de mucho trabajo y poco tiempo para descansar y planear la siguiente entrada en el blog.

El pasado jueves me tocó trabajar en la entrega de premios del festival Photoespaña 2010 en las Naves del Español del Matadero en Madrid. Aquí os dejo una imagen del escenario donde se realizó la rueda de prensa por la mañana unos minutos antes de que empezase el evento. La sillita roja que está pegada al escenario pero debajo de la plataforma, era la mía. Al parecer mi ubicación era muy incómoda para grabar o hacer fotos pero producción me puso ahí y además a mí me venía bien para oír, así que me mantuve en mis trece y desde aquí pido disculpas a los fotógrafos pero una tiene que trabajar y si puedo ver la cara de los ponentes la interpretación siempre es mejor . Yo solo tenía que interpretar a dos de los premiados: a Giuseppe Moccia (que no es pariente de Federico y no siente especial amor por los puentes llenos de candados) ganador del premio Ojo de Pez y a Vanessa Winship que ha sido la ganadora del Premio Descubrimientos Brugal Extra Viejo.

Antes de nada, he de decir que el trabajo fue muy sencillo y que tanto Giuseppe como Vanessa fueron encantadores, un verdadero placer trabajar con ellos. Estaban muy contentos por haber recibido el premio y todo les parecía bien.

Aquí un plano mejor de la silla de la discordia.

En fin, lo mejor de la rueda de prensa fue conocer a los premiados que yo tenía que interpretar y que en un momento en el que estábamos los tres decidiendo cómo íbamos a hacer la interpretación, se miraron y me preguntaron en voz baja: ¿Qué significa Brugal Extra Viejo?
Es la misma pregunta que me hicieron varios de los periodistas extranjeros durante la exposición en El Aguila. Cuando se lo expliqué los dos se echaron a reír y Giuseppe me preguntó en broma si eso significaba que al darle el premio también le darían una botella a Vanessa. Por supuesto, le expliqué que no, pero que nos darían daiquiris a todos durante la gala de la noche. No sabían que esperar de la gala y me confesaron que estaban nerviosos.

Durante la rueda de prensa todos podían dar las gracias al recibir el premio y el de marketing de Ron Brugal Extra Viejo no me esperó y se saltó mi turno, iba más acelerado que Fernando Alonso pero bueno, al final le avisaron y logramos que todo saliera muy bien.

La gala de la noche fue muy agradable, repitieron los mismos artistas en el show musical que se intercala entre premio y premio, son muy buenos, ellas son geniales y además muy agradables. El presentador fue Antonio Muñoz de Mesa (que hasta cantó)

Lo malo de la gala este año fue la iluminación, los premiados al salir al escenario recibían toda la luz en los ojos y daba la impresión de que delante solo había oscuridad, una nada infinita. Lo sé porque me tocó estar al lado de Giuseppe y de Vanessa y la verdad es que no se veía nada. Giuseppe Moccia estaba muy emocionado, luego me dijo que había sentido tantas cosas ahí. Y Vanessa Winship sentía una gran alegría por la oportunidad concedida.

Después de los premios llego el momento del cocktail, por supuesto patrocinado por el ron antes mencionado y prepararon en dos barras los mejores daiquiris de frutas que he probado en Madrid. No me gusta nada el plátano pero el daiquiri estaba impresionante, muy suave y el de melón era casi mejor. Oí rumores de un daiquiri de fresa y otro de kiwi pero nunca los vi y creo que en la otra barra también servían mojitos pero en el fondo yo estaba trabajando de modo que limité mi consumo alcohólico al mínimo. El ambiente era de misión cumplida y de gran satisfacción. El festival crece año a año pero da mucho trabajo y al estar dentro puedes ver el esfuerzo del equipo para conseguir que todo salga a la perfección.

Ahora que ya he logrado dormir 10 horas, me ha entrado la morriña y ya estoy pensando en PHE2011.