viernes, 12 de septiembre de 2014

El límite del estudio

Hay pocas cosas que tenga tan claras en esta profesión como la necesidad de preparar a fondo un tema antes de una interpretación. Es una de las cosas que me gustó de este trabajo, me gusta estudiar, aprender cosas nuevas y verme obligada muchas veces a leer sobre temas que sin un apoyo externo no habría tocado ni con un palo en toda mi vida.

Sin embargo, cada vez que me enfrento a un proyecto de interpretación que requiere mucho estudio me planteo la siguiente respuesta: ¿Hasta qué punto debo dedicarle horas? Parece fácil cuando eres estudiante en la universidad, te toca estudiar todas las horas que tienes libres para sacar una buena nota. Hasta ahí la cosa no cambia, el estudio en el trabajo también tiene un fin concreto: dar un buen servicio. Sin embargo, en el ámbito profesional entran otros factores en juego. En primer lugar, el estudio forma parte de ese proyecto y te van a pagar por hacerlo por lo que debe ser rentable. ¿A qué me refiero con esto? Muy sencillo, la tarifa que facturo debería cubrir el tiempo durante el que interpreto y el tiempo de preparación del tema. Parece sencillo y hasta básico, pero el problema surge cuando para estudiar un tema tengo que dedicarle tanto tiempo que si hago números la tarifa ya no es tan interesante.

De ahí mi pregunta: ¿dónde está el límite que debo imponerme al estudiar un tema?
Los problemas a los que nos podemos enfrentar suelen ser:

- Falta total o casi total de material. Muchos diréis que es una contradicción, si no hay material no hay nada que estudiar pero generalmente eso no es así. No puedes ir a un congreso sin saber absolutamente nada, te arriesgas a quedarte en blanco a la mínima y aunque no es culpa tuya no haber recibido las ponencias, no es plato de buen gusto verse en esa situación. A las malas, si no recibes nada, lo que haces es una auténtica labor de investigación en base al programa del evento y tiras del hilo hasta donde llegues. Lo malo en estos casos, es que sin una guía puedes ponerte a estudiar hasta el final de los tiempos, porque cada tema lleva a otro y así hasta el infinito. Eso desde luego no está pagado por muy buena que sea tu tarifa.

- Exceso de material. Los extremos son malos, ni mucho ni poco, lo que necesitamos es la cantidad justa pero, como todo en la vida, no siempre obtenemos lo que queremos. Algunos clientes te mandan tantos documentos, libros, presentaciones, carpetas con archivos, que es imposible hacer frente a todo. A veces le dedicas más de tres días a un proyecto que supondrá ni media jornada. No compensa a menos de que te interese mucho el cliente o el tema.

Sin embargo, ¿cómo decir que no a un trabajo interesante? ¿Cómo negarse a estudiar algo nuevo?

y sobre todo ¿cómo gestionar el estudio para que sea más rápido y eficaz? Últimamente estoy leyendo sobre técnicas de estudio, lo que es un regreso a los viejos hábitos universitarios. Tengo la suerte de no haber perdido del todo la costumbre de estudiar de la facultad pero es complicado cuando tienes varios proyectos la misma semana. La idea de ir a una interpretación sin estudiar me resulta impensable, pero a veces cuando llevo más de 200 términos anotados en el glosario de un proyecto me pregunto: ¿dónde está el límite? ¿Se dará cuenta el cliente del trabajo que hay detrás de una interpretación bien hecha?

Mientras tanto, estos son mis nuevos aliados, no solo de post-it vive la intérprete:

Marcapáginas de todos los colores


Highlights of highlighting






martes, 26 de agosto de 2014

Ponga un mute en su vida

La relación entre el intérprete y el micrófono es compleja. Es nuestro instrumento de trabajo y cuando nos toca interpretar sin micrófono le echamos de menos. Sin embargo, el micrófono es terrible a la hora de guardar secretos.

Pequeño pero matón


¿Cuántos telediarios se han frotado las manos al ver que a un político, director de cine o entrenador de fútbol le pillaban en un renuncio con el micrófono encendido? Todos nos podemos acordar de al menos uno de esos grandes momentos y de lo que pensamos: ¿Es que no podía darse cuenta y apagar el micrófono?

Los intérpretes tenemos un gran aliado para estas cosas: el botón mute o botón para la tos. En la lista de artículos necesarios para la interpretación simultánea de AIIC lo mencionan como uno de los elementos que debe formar parte del pupitre o panel del intérprete. 


Prácticamente todos los modelos con los que he trabajado cuentan con este botón. Desde que empiezas la formación te familiarizas con él, a veces con el riesgo de pillarle demasiado cariño. Se supone que su uso debe limitarse a esos momentos en los que el intérprete necesita beber agua rápidamente, debe hacer una consulta puntual a su compañero, mover papeles en la cabina o toser.

Cuando me explicaron esto la primera vez en cabina me pasó lo mismo que me sucedió durante el primer concierto de música clásica al que asistí. Basta que me digan que no puedo toser hasta el descanso para que me pique la garganta como nunca antes. Menos mal que en cabina no es absolutamente necesario esperar al descanso para toser como si fueses la protagonista de La Bohème, para eso tienes el ya famoso botón. 

Si tan solo la vida tuviera un botón mute
Lo siguiente que aprendes sobre el botón es que si vas a usarlo lo mejor es que lo pruebes antes de empezar a trabajar porque cada pupitre tiene su sistema, en algunos basta con pulsarlo una vez, en otros se trata de una palanca que debes subir o bajar, en otros hay que mantenerlo pulsado. Algunos pupitres indican con la luz del micrófono si este ha quedado o no mudo pero en otros debes confiar en que la tecnología no te falle.


El mute es el botón pequeño junto al de encendido del micrófono

Entre palancas y ruedas está el botón mute

El clásico

Nuevamente el botón junto a la palanca del micrófono


Los técnicos siempre te recuerdan que existe para evitar los comentarios a destiempo o los ruidos molestos que pueden escaparse desde cabina. Un intérprete una vez me preguntó si no sería más útil apagar el micrófono en determinados momentos en lugar de fiarnos del mute, puesto que había tenido una mala experiencia en la que creía que el micrófono estaba silenciado y dado que el botón había pasado por tantas manos, no hizo bien su trabajo y toda la sala se enteró de lo rico que estaba el croissant que se estaba zampando en un descanso entre ponentes. Me pareció que su idea no era mala pero es útil salir de cabina y ver las cosas desde el otro lado. Cuando apagamos y volvemos a encender el micrófono en cuestión de segundos o de escasos minutos el público percibe un pequeño sonido en los cascos, no llega a ser un chasquido en la mayor parte de los casos pero si se da cuenta de que has apagado el micrófono. ¿Es eso algo malo? No necesariamente, pero si lo hacemos muchas veces durante una jornada puede resultar molesto. Es mejor usar el mute.

Vale, esa parte ha quedado clara, pero ¿y si no hay botón de mute? ¿Es esa una posibilidad?

¿Ha visto el botón de mute por algún sitio?


Sí, en muchos casos vamos a trabajar en cabinas que no son las estándar con sistemas más antiguos o simplemente diferentes. Por ejemplo, en la radio puedes trabajar en consecutiva o en simultánea pero no es habitual tener este botón. No pasa nada, solo hay que acordarse de que todo se emite y tener cuidado con los carraspeos, toses, etc. Lo bueno es que no suelen ser interpretaciones muy largas, por lo que no plantean grandes problemas.

Cuando interpreté a este caballero
ninguno de los dos podíamos toser en antena

En algunas de las cabinas de la televisión no hay opción mute ni nada similar. En el momento en el que el técnico te indica que empieza a grabar ya no hay marcha atrás, te toca tener cuidado con los papeles, la voz, los posibles ruidos y además interpretar correctamente. Es verdad que impone un poco al principio, pero como la interpretación exige mucha concentración, rápidamente se te olvida y te lanzas a la piscina.

En otras cabinas de televisión sí tienen una opción silenciadora pero es necesario mantener pulsado el botón todo el rato si quieres que el micrófono esté mudo. No parece nada del otro mundo, pero imaginad que empieza la retransmisión y el ponente da una vuelta, saluda a los asistentes con gestos de aprecio (pero sin palabras), un grupo de jóvenes del país le da la bienvenida con un espectáculo de danzas tradicionales que dura quince minutos y durante todo ese tiempo tu micrófono está encendido. En ese instante te puede picar la garganta o puedes sentir sed o simplemente no quieres que se escuche el ruido que hace la silla en la que estás sentado cuando te mueves. Así que no te queda otra que pulsar el botón ("la seta") con ganas.

La seta y los post-it



Nadie quiere oír al intérprete toser antes del discurso

Siempre que estoy en una cabina me acuerdo de la anécdota que cuenta George Clooney de sus años mozos, cuando iba de extra al programa de noticias de su padre y se sentaba en la parte de atrás, en las mesas de redacción que se ven de fondo y hacía que tecleaba algo. El actor confesó que cada vez que lo hacía sentía terror de liarla en directo, pensaba que en cualquier momento le podían grabar poniendo caras o diciendo tacos.

El consejo que se suele dar es: usa el botón mute para la tos o beber agua, evitar comentar nada en cabina y si tienes que pedir ayuda a tu compañero usa una hoja de papel para anotarlo. Si el ataque de tos es digno de una opera lírica pide a tu compañero que se ocupe de la cabina un rato y sal a toser fuera. El micrófono de cabina es un ser indiscreto y no perdona.

P. D.: El blog ha sido nominado a los premios Community Choice de Proz 2014, muchas gracias por vuestro apoyo y este año, aunque no hay candidatos todavía en todas las categorías sí se ha notado el esfuerzo de la comunidad para demostrar el trabajo de los intérpretes, los blogs, los profesores y los ponentes. También estoy nominada como profesora y ponente, lo que me ha hecho mucha ilusión. Muchas gracias tanto si gano en algo o no.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Premios Community Choice 2014

¿Otra entrada sobre premios? Pues sí, eso me temo. En este caso he decidido publicar esta entrada hoy puesto que es el último día para nominar o elegir candidatos a los premios Community Choice 2014 que organiza el portal Proz.com. Es la segunda edición de los premios y la idea es que sea la propia comunidad la que decida cuáles son los profesionales que más han marcado al sector ese año en redes sociales, libros, conferencias, cursos y talleres de formación.



El año pasado expliqué en detalle el proceso de votación, por lo que no voy a repetirlo, dado que es el mismo, os dejo el enlace para los que os interese. Hoy termina el proceso de nominación o selección de candidatos y después será posible votar.

Este año voy a centrarme en la selección de candidatos por un motivo sencillo, solo pasan a la fase de votación aquellas candidaturas que hayan obtenido como mínimo 3 opciones de voto, de lo contrario quedan desiertas.

Las candidaturas explicadas en inglés
Como muestra la imagen hay dos secciones separadas: traducción e interpretación. Bueno, pues estos son los ganadores del año pasado:

Premiados en 2013

Antes de nada, es un honor haber sido la ganadora en dos categorías: formadora y blog de interpretación. Muchas gracias a los que me votaron, fue una enorme alegría. Sin embargo, basta con echar un vistazo para ver que hay muchos más ganadores en traducción y no se debe a que en interpretación no haya gente muy interesante y que trabaja muy duro por la profesión.

En estos años he visto que el número de ponencias sobre interpretación aumenta en los congresos del sector, se han publicado libros fantásticos sobre la interpretación y su enseñanza, hay cursos de verano, seminarios, talleres, blogs, grupos de práctica, podcasts, etc.

Es el último día pero la interpretación bien merece un esfuerzo para que al menos quede bien representada, si tienes cuenta en Proz.com, tanto de pago como no, puedes nominar a quien consideres que ha hecho algo por el sector este año, basta con pinchar aquí.

Luego, cuando empiecen las votaciones, haré uso de las lecciones aprendidas al ver a  Leonardo en las galas de premios.


lunes, 4 de agosto de 2014

Valencia y el campamento de intérpretes

Este año se han vuelto a celebrar los talleres WISE de mejora y actualización para intérpretes profesionales organizados por José Sentamans y Joe Burbidge en Valencia y Bruselas.

Ya hablé hace algunos meses sobre la iniciativa WISE, pero esta entrada aporta nueva información dado que he tenido la suerte de poder participar en WISE Valencia y ha sido una semana intensa que se merece un hueco en el blog.

- El campamento de intérpretes o juego de cabinas temporada dos.
He bautizado de esta manera a la experiencia por varios motivos que intentaré explicar a continuación.

La idea es pasar cinco días en las instalaciones que la Universidad Europea de Valencia presta a los talleres, un aula con cabinas para simultánea y dos aulas para las sesiones de consecutiva. En total cada día pasábamos una jornada completa de trabajo en la universidad, un montón de horas a compartir activamente con compañeros de profesión. Eso sin entrar en las actividades sociales fuera del aula.

Sesión de bienvenida el primer día

En segundo lugar está la cuestión del alojamiento. Ir a un hotel dispara el presupuesto, dado que son cinco días de clases más el fin de semana posterior para disfrutar de la playa y la excelente compañía. En las entradas sobre el curso en Edimburgo comenté que la residencia universitaria era la mejor de las opciones, pero en este caso los organizadores animaron a los participantes desde el grupo en Facebook para que nos mostrásemos algo más sociables y tuviéramos en cuenta la posibilidad de compartir piso. Así es como surgió la segunda temporada de juego de cabinas (el nombre que le puse a las crónicas escocesas el año pasado)

En esta temporada contamos con diferentes casas, algunas alquiladas a través de conocidas páginas web y otras que ya pertenecían a algunos participantes de esta edición o de ediciones pasadas, que cedieron habitaciones, sillones y cuartos de baño. Cada casa tenía unos cuantos habitantes de las cabinas, tenía su propio territorio, parada de metro cercana , normas, turnos de ducha y alianzas con las casas más cercanas. Algunas hasta tenían lema, como la nuestra que era Rechercher y aunque no teníamos escudo, sí teníamos una banda sonora particular que nos despertaba a primera hora cada mañana junto con el aroma a comida china y peluquería (cosas que pasan si decides alquilar en el Chinatown valenciano).

Es Valencia aunque todos
los letreros están en chino


¿Pueden convivir varios intérpretes en un piso más de dos días sin matarse unos a otros?
Al parecer sí, hemos echado por tierra las leyendas urbanas que afirman que si juntas a más de dos intérpretes en una sala estos procederán a sacarse los ojos. De hecho, ha sido una de las cosas más positivas de toda la experiencia. Los intérpretes tenemos mucho que aprender de otros compañeros y nunca se sabe todo lo que se puede sobre el mercado o la profesión, pero además somos personas divertidas, con nuestras manías y no está mal de vez en cuando sentir que no eres el único raro que casi llora cuando escucha a alguien dar patadas al diccionario en el metro.

Casa Rechercher: 4 intérpretes, una ducha
y una buena conexión 

Ahora voy a explicar un poco lo que hacíamos en Valencia, además de aprender chino nivel supervivencia básica y descubrir placeres azucarados como el bubble tea.
Los organizadores nos enviaron con bastante tiempo un organigrama y unas instrucciones sencillas: cada participante tiene que preparar 3 discursos para simultánea y 3 para consecutiva en su lengua materna.

La idea que ha dado origen a estos talleres se basa en la colaboración entre profesionales, es decir, que cada uno de nosotros debe hacer de ponente, de público y de corrector además de practicar. Hay que turnarse para que siempre haya alguien en cada uno de los "puestos" y, además, esto nos permite aprender de cada una de las funciones que desempeñamos.

Como ponente el primer día en la sala de cabinas


Ser ponente parece muy fácil desde la silla de la cabina pero luego te das cuenta de que cometes los mismos errores que tanto criticas en cuanto te dejan un micrófono y un poco de tiempo para leer ese discurso que en casa parecía tan emotivo y gracioso pero que, a juzgar por las caras de tus intérpretes, no lo es tanto. Menos mal que los "escuchantes" de la mesa te hacían gestos cuando ibas más rápido que el correcaminos para evitar el suicidio de algún compañero en cabina.

Los listeners en acción


La dinámica es ligeramente diferente a la de una clase normal, los discursos tratan siempre sobre algo que los intérpretes no han tenido tiempo de preparar y cada "ponente" ha elegido temas que considera interesantes pero todos sabemos que a cada uno nos gusta algo distinto, por lo que al final de la semana has escuchado discursos sobre casi cualquier área imaginable. Esto enriquece la experiencia. Desde luego yo nunca habría imaginado que iba a interpretar un texto sobre unicornios en italiano.

¿Ha dicho unicornios?

La tarea del "escuchante" es la clave del ejercicio, sin su ayuda esta no dejaría de ser una práctica más, pero aquí contamos con la oreja entrenada de otro intérprete y encima nativo de la lengua a la que estamos interpretando.
Una vez terminado el discurso, los "escuchantes" se metían en las cabinas o te invitaban a salir para comentarte lo que habían anotado. Lo mejor es que en cada sesión te escuchaba alguien diferente, así podías ir recopilando una serie de consejos sobre cosas a mejorar, cosas que podrían pulirse un poco más y aquellos detalles que ya tienes dominados. Comentarios sobre la pronunciación en inglés de algunas palabras, sobre las coletillas que se nos escapan cuando bajamos la guardia y sobre esas dudas de vocabularios que te asaltan en la cabina.

Feedback en la sesión italiano-español-inglés

Feedback en el grupo de francés


El organigrama indica qué combinación de idiomas es la que entra en juego en cada sesión en cada una de las dos salas, que siempre están activas. Es decir, que mientras el grupo con francés trabajaba en cabina, el resto podían hacer consecutiva al español en la sala de al lado. Es verdad que algunas sesiones estaban abiertas a más participantes y que, en mi caso, al no tener francés como lengua de trabajo, me encontré con algunas horas de cafetería, pero en general pude hacer bastante práctica, sobre todo de consecutiva del italiano al castellano. Hasta el momento nunca había hecho consecutiva del italiano y ha sido todo un reto, en una de las prácticas hasta me atreví a hacerla al inglés pero solo por probar si salía algo digno.

Vistas desde cabina en la sesión de italiano


El primer día antes de empezar la primera sesión de consecutiva José Sentamans nos dio una breve introducción a la toma de notas por si alguien no estaba muy familiarizado con los símbolos o no los había usado en mucho tiempo. Lo mejor es que esta sesión dio lugar a un intercambio de símbolos, manuales y recomendaciones de libros entre los miembros del grupo a través del correo electrónico, demostrando una vez más que la idea clave aquí es compartir información con los compañeros.

José empezó con los símbolos

Paco Lema siguió con lo aprendido ya en WISE Bruselas



Me sigue sorprendiendo que existan intérpretes que no hacen apenas consecutiva. Sé que la mayoría prefiere la simultánea pero normalmente yo trabajo tanto en una técnica como en otra todos los años sin demasiada diferencia, de hecho, he tenido años en los que he hecho más consecutiva que cabina. Aún así, practicar consecutiva en un entorno diferente al habitual resultó interesante y me obligó a poner a prueba la memoria. Me he dado cuenta de que mi toma de notas sigue sin ser la "convencional" pero me funciona y que debería confiar más en mi memoria.


José Sandín hace de ponente en la clase de consecutiva
La gran mayoría tomamos notas en papel, en cuadernos y libretas de todos los tamaños imaginables, solo uno, Francesco Bazzanella, utilizó la tableta para salvar árboles. Algunos dividían las hojas de la forma convencional (he visto a Francesco dividir la pantalla de la tableta) y otros optaban por divisiones más personalizadas.


Paola Casati prepara las hojas antes de la consecutiva


¿Tantas horas trabajando con ese calor no te secan la mente como a Don Quijote?

Desde luego es un taller intensivo y en julio hace un calorcillo interesante pero lo bueno de celebrarlo en Valencia es que siempre te queda la opción de huir a la playa al final de la tarde y si la arena no es lo tuyo no debes perder la esperanza puesto que los que piensan que los intérpretes son seres poco sociales y tristes no tiene ni idea de lo que está hablando.

Los organizadores facilitaron también la parte social del taller invitando a los asistentes a cenas en grupo, paellas en la playa y menús a precios asequibles a la hora de comer (el menú anticrisis tuvo su momento de éxito) y una cena de despedida en la que se reunieron los participantes de WISE 2013 y 2014.

Luego llegó el menú anticristo

Cena de despedida con los WISEros 2013 y 2014
Fue una sorpresa de lo más agradable encontrar muchas caras conocidas entre los participantes del 2013. Beatriz Abril (que ya ha sido mencionado en el blog antes) y algunos intérpretes en activo que en su día fueron mis alumnos. No solo es el placer de volver a verles y saber que están trabajando, es que además uno me reconoció antes de que me diera tiempo a verle y vino a saludarme. Ahora que he cerrado uno de los capítulos de mi etapa como profesora, saber que las clases gustaron y que la gente guarda buen recuerdo de ellas es el mejor premio que me pueden dar.

En resumen, WISE es toda una experiencia, muy recomendable para profesionales que ya llevan un tiempo en el mercado y que quieren pulir algunas cosas, mejorar la interpretación a la lengua B y practicar combinaciones que se han quedado en el cajón ese en el que metemos todo lo que vamos a hacer cuando tengamos un hueco.

¿Es un curso para aprender a interpretar? ¿Es un curso de verano para los que no pueden dedicar más tiempo a la formación?
No, los participantes ya conocen las técnicas, son intérpretes en activo. No se trata de un curso en el que se tratan los fundamentos de la interpretación, es un taller de práctica pura y dura. De hecho, no sé si admiten a estudiantes pero creo, sinceramente, que es mejor esperar y apuntarse con algunas horas más de cabina antes de nada para poder sacarle partido.

WISE 2014 Valencia





viernes, 11 de julio de 2014

Las intérpretes del invierno

No hace mucho tuve la fantástica experiencia de trabajar junto a una cabina de ruso. Hasta ese momento solo había compartido sala con cabinas de francés, alemán, italiano, polaco y portugués. Claro que el mundo no se acaba en un puñado de lenguas y era un verdadero placer aprovechar los descansos, mientras mi compañera trabajaba con soltura, para escuchar un poco la interpretación de inglés a ruso de Ksenia y Alexandra. Además de ese pequeño disfrute, friki donde los haya, conocí a dos intérpretes encantadoras, no me pude contener y les pedí que formasen parte del blog.

Alexandra y Ksenia durante la entrevista

- ¿Qué hace una chica rusa como tú en una cabina como esta? ¿Cómo has acabado en Madrid interpretando?
K- Yo voy a contar una historia larga, si se puede. Me llamo Ksenia Mazheyko, soy de Ekaterimburgo, una ciudad preciosa, muy bonita, en el norte, norte, norte, más al norte que Santander. Empecé a trabajar en traducción casi desde que acabé la carrera, aunque estudié filosofía y tras varios años con esa experiencia decidí subir el nivel y hacer un máster. Así que vine y cursé el máster en Alcalá de Henares. De hecho, es el mismo máster que hizo Alexandra. En este máster una de las profesoras me dijo: Ksenia, una día harás interpretación simultánea y te gustará. Eso fue lo que pasó, un día hice cabina y me gustó. Por eso estoy hoy en esta cabina.

- Alexandra, misma pregunta, ¿qué haces en esta cabina?
A- Yo hago lo mismo que Ksenia, interpretar. Mi nombre es Alexandra Malyshenko y soy de Vladivostok, que es donde termina el Transiberiano, está en Asia, en el extremo más oriental de Rusia, más allá del norte del Ekaterimburgo de Ksenia.

- Y más al norte de Santander...
K- No, al norte no.
A- Más allá, pero al este. Cuando empecé la universidad, me puse a pensar en qué quería hacer, dado que todos en mi familia son traductores de chino y japonés, porque está al lado. China está a cuatro horas en autobús. Por lo que yo pensaba, bueno, hay opciones de estudiar inglés, francés, alemán y español. ¿Qué lengua estudio? El francés no me gusta, con alemán trabaja una amiga y no quiero hacerle la competencia, ya hablo inglés, así que decidí estudiar español.

-No es que esté precisamente al lado. Si China está a cuatro horas, España debe estar...
A- A quince horas en avión de distancia. Pero, por esta elección tan poco frecuente me dieron una beca de filología hispánica y vine a estudiar dos años de la carrera a la universidad en Alcalá de Henares. Aún no había crisis y nos pagaron la beca, el billete de avión, el alojamiento y la matrícula. Cuando regresé a Rusia no había trabajo en mi ciudad con esta combinación, hay si trabajas con chino y japonés. Así que volví a Madrid a hacer un máster, el mismo que hizo Ksenia pero un año después. Me quedé, no sé el motivo pero estaba buscando, pensando si me iba a Latinoamérica, me quedaba aquí o si estudiaba otra cosa y me salió un trabajo de simultánea a través de nuestro profesor del máster, Antonio, que nos daba clases de simultánea aunque no estaba en plan de estudios, porque es un máster de traducción en los servicios públicos. Él consiguió darnos las clases y ha sido lo que más nos ha servido, mira, aquí estamos las dos interpretando.

Alexandra en acción


-¿Cómo veis el mercado de la interpretación con ruso en Madrid?
K- No sé cuál será la palabra correcta. Había mucho mercado de interpretación con ruso en el 2011, porque era el año dual España-Rusia, por lo que se celebraron muchos eventos culturales, científicos y políticos en ruso. Creo que fue el año en el que más trabajé en simultánea. Desde entonces, con la crisis la actividad empresarial no es igual de activa y diría que, incluso, el último año o año y medio hago más traducción e interpretación con la combinación inglés-ruso en España que con español-ruso. Diría que el mercado de la interpretación con ruso tiene mucho potencial. Deberíamos esperar a que acabe la crisis, se aclare la relación entre la UE y Rusia y después renacerá el interés comercial. 

- ¿Hay mucha gente trabajando en Madrid con ruso?
K- Conozco a Alexandra, que es mi compañera de cabina de siempre. También conozco a un par de chicas más. En realidad, no hay tantos intérpretes profesionales.
A- Sí, por ejemplo, cuando hace falta buscar intérpretes, porque algunos clientes me piden referencias de gente en Valencia, Barcelona, siempre cuesta. Hay mucha gente que habla ruso, gente de Rusia que lleva aquí diez o veinte años, pero cuando les ofrecen una simultánea, te dicen que no. Incluso gente que ha estudiado la carrera, que rechazan el trabajo porque piensan que les falta todavía más preparación, sienten que no son capaces de hacerlo.



- Es bueno que al menos la gente no se lance a la piscina sin contar con una buena preparación. Pero, si uno quisiera continuar con su formación, con el ruso con idioma de trabajo, ¿hay opciones: máster, cursos, centros privados, seminarios? ¿Hay algo en España y en Madrid? ¿Hay oferta o es algo muy limitado?
A- Hay una empresa de traducción que hace cursos de simultánea y tiene la opción de ruso. Me hablaron muy bien de ellos, pero cuando les escribí me dijeron que por el momento no van a organizar nada.



- ¿Y en las universidades? En la de Alcalá de Henares obviamente tienen ruso como idioma de trabajo.
K- Si hablamos de cursos de máster, cuando estaba buscando un programa para cursar, solo encontré uno con la combinación principal español-ruso, que era el de la universidad de Alcalá de Henares y que fue el que hice. También había un par de programas más, si mal no recuerdo uno lo ofrecía una de las universidades de Barcelona con ruso como lengua C o D junto con español e inglés. La oferta es muy limitada.
A- Y el precio.
K- Eso, es otra cosa a tener en cuenta, ¿cuánto cuesta? Primero es que se ofrezca pero luego tienes que ver el precio y decidir si puedes hacerlo.
A- Había un curso muy interesante con ruso-español en una universidad privada en Madrid, no recuerdo cuál, pero era un año de curso y costaba alrededor de 10.000€, así que primero pensé en hacerlo pero luego vi el precio y no era posible.

- ¿Creéis que sería interesante plantear cursos, seminarios, talleres prácticos a las universidades para que más gente pueda incluir el ruso como lengua de trabajo? ¿Os veis como futuras profesoras el día de mañana?
K- Esto dependerá del mercado, si hay demanda saldrá oferta formativa, naturalmente, no tendría nada en contra de ser profesora pero en un futuro. Durante los primeros años de mi carrera profesional daba clases de español además de traducir e interpretar y acabé algo cansada. Ahora ya no doy clases, solo me dedico a la traducción, pero en un futuro no me importaría volver a hacerlo, sobre todo si son clases de traducción.
A- ¿Clases de traducción? Creo que sería interesante, es más interesante dar una clase de traducción que dar clases de lengua. Creo que si lo comparo con España, no es que piense que sea un punto débil, pero me parece que en Rusia se enseña mejor la traducción. Otra cosa es que los rusos que traducen aquí ya vienen preparados, no necesitan cursos adicional, bueno, de simultánea puede que sí. De hecho, a mi me gustaría hacer más cursos. Los españoles que dominan el ruso como para poder hacer simultánea no son muchos, al menos yo conozco pocos.


- Hablemos de los organismos internacionales. El ruso es una de las lenguas oficiales de la ONU, ¿hay opciones? ¿Hay mucha gente interesada en esas plazas?
K- Sí hay oferta en el ámbito internacional, además de en la ONU. Pero si vamos a hablar de las Naciones Unidas, se convocan exámenes para traductores de ruso cada tres o cuatro años, si no me equivoco. No sé, dicen que hay casos de intrusismo, aunque tampoco nos podemos fiar de todo lo que se dice, a pesar de que son exámenes oficiales, pero es complicado entrar. Además, está el problema de que los primeros seis meses si pasas las pruebas te toca trabajar en la sede de Nueva York y luego te podrían mandar a cualquier parte del mundo. Las condiciones climáticas de algunos países no siempre se corresponden con la capacidad de adaptación de tu organismo, eso da miedo. A mí, personalmente, me costaría.

- Ahora, al más puro estilo televisivo, ¿qué es lo que echáis de menos de Rusia?
K- El invierno.

- ¿El invierno? ¿Has oído hablar de Salamanca?
K-Sí, he oído hablar de Salamanca, conozco la ciudad y me encanta pero el invierno ruso es blanco, echo de menos ver el mundo blanco, reluciente.

- Eres como la intérprete de Invernalia (Winterfell).
A- Es que es un concepto de invierno diferente al de aquí. Allí es invierno cuando nieva, no hace frío, sales a ver lo bonito que está todo pero no sales a la calle. Estás feliz porque sabes que como ha nevado se han cerrado las carreteras y que te tienes que quedar en casa. No hay que ir a la universidad, ni a trabajar. Pillas la manta, ves la tele, te preparas un té. El concepto de invierno tiene que ver con estar en casa, tranquilamente. Cuando sales ves lo bonito que está todo.
K- Hasta el aire, el olor, es diferente. Echo mucho de menos el sonido de la nieve recién caída bajo los píes, es impresionante.
A- El color del cielo cuando nieva.

- ¿Volveríais a Rusia a trabajar?
K- A trabajar probablemente sí, a vivir es algo más complicado. Ya tengo familia y casa aquí, tengo limitaciones para volver por eso. Pero, si por casualidad, a mi marido le mandan por trabajo a Rusia, seré la primera en animarle.

-Y la idea de ir a trabajar a Rusia, ¿se piden intérpretes? ¿Os llegan  peticiones de presupuestos de clientes en Rusia que necesitan intérpretes de español y que no encuentran a nivel local? ¿O los gastos de desplazamiento lo complican todo?
K- Sería bastante complicado, además la demanda de traducción e interpretación ruso-español en Rusia tampoco es muy elevada y en caso de grandes eventos, como los Juegos Olímpicos de Sochi, se solicitaron intérpretes y estos llegaron desde Moscú y San Petersburgo. En estas dos ciudades hay cursos de formación extraordinarios, de los que salen traductores e intérpretes muy profesionales. Por lo que la demanda para este tipo de eventos está completamente cubierta.

-Hay determinadas combinaciones de idiomas en las que los clientes están dispuestos a trasladar a los intérpretes de un país a otro. Pero, imagino que el coste del billete de avión no ayuda.
A-También hay que tener en cuenta que hay gente bien preparada, es lo que ha dicho Ksenia. La competencia en el mercado de traducción de Rusia es más tensa que aquí. La única vez que fui a un congreso en Rusia me quede impresionada con la calidad de los intérpretes, lo hacían perfecto, cada entonación, cada  palabra, cada punto y cada coma. Eran jóvenes, les preparan bien, trabajan bien y tienen cursos adicionales. Además te preparan de otra manera, salen muy bien formados. Pero curiosamente en Rusia se paga menos.

- ¿Gente muy bien preparada pero con tarifas más bajas?
A- Las condiciones de trabajo son diferentes en algunos casos. Aquí es normal tener pausas, descanso para la comida, tener un compañero en cabina y no trabajar más de un máximo de horas por día. En Rusia las condiciones no son malas pero sí son mejorables. Una amiga trabaja allí para una empresa y a veces hace simultánea ella sola con combinación de tres lenguas en reuniones de negocio.
K- Pero ten en cuenta que la vida en Moscú, aunque es cara, tiene muchas ventajas. Si una empresa te lleva a trabajar a Moscú te ayuda con transporte, formación, vivienda. Vas a vivir muy bien. Si os ofrecen trabajo en Moscú, puede ser una oferta muy interesante.

- Hemos hablado de la formación para traductores e intérpretes, pero si comparamos la universidad en España y en Rusia desde el punto de vista de precios, ¿la matrícula es asequible o si quieres una buena formación tienes que pagar?
K- La formación especializada en interpretación se consigue después de la carrera, con un máster y ahí siempre vas a tener que pagar bastante. Las pruebas de acceso son muy duras, si no has terminado con unas notas buenas en un colegio concreto o en una universidad determinada, se complica mucho que puedas entrar en el curso. Incluso aunque el dinero no sea problema, porque las plazas son limitadas y la gente que acaba estos cursos pueden entrar casi directamente en la Comisión Europea, porque con la preparación que tienen van a experimentar menos problemas a la hora de aprobar el examen, lo mismo pasaría con la ONU. Esta gente casi está fuera de la competencia, en el sentido que hay pocos profesionales que les puedan hacer competencia, ya están a otro nivel.

-¿Qué idiomas suelen incluir estos cursos? ¿Inglés, francés, chino?
K- El inglés es la lengua principal en todos los cursos, luego sería francés o alemán y últimamente también hay cursos con español, chino y árabe, ya que son las lenguas oficiales de la ONU.
A- En mi caso se estudia más chino, para francés no hay nada y el chino es uno de los idiomas más fuertes. Chino, japonés, coreano, también suelen incluir el hindi, un año sí y un año no. Aunque yo quiero defender que no hay solo cursos de máster, las carreras también son buenas, en Moscú salen bien preparados. Cuando estaba en Alcalá había gente de mi ciudad y de Moscú y se notaba la diferencia. Por ejemplo, nosotros para aprender español cantábamos canciones, teníamos conversaciones de tipo informal, pero ellos ya tenían una preparación, con un montón de vocabulario, listas de palabras, mucha teoría, estaban muy bien preparados.

- ¿Hablas chino?
A- No.
- Toda tu familia traduce del chino.
A- Ya, pero yo no les hago la competencia, hablo español. Además en los pueblos de la frontera en China hablan ruso, por lo que no hace falta.

La cabina de ruso y al lado se intuye cuál es la cabina de inglés





lunes, 9 de junio de 2014

El naranja es el nuevo naranja

¿Cómo superar la inauguración de un festival de fotografía? Con dos exposiciones diferentes pero igualmente interesantes. Dos que me han gustado mucho pero que me han hecho trabajar a fondo.

Para arrancar la tarde con elegancia nos dirigimos a la sala Alcala 31, en la que nos esperaba una exposición llena de rostros conocidos. Siempre hay una sala que muestra imágenes más de moda o de revistas, en este caso, esta es la exposición Retratos de papel de Chema Conesa. Los entendidos me diréis aquí que la sala abrió sus puertas al público a finales de abril y es cierto pero el festival nos da la excusa perfecta para perdernos por las paredes blancas llenas de caras que nos suenan a todos.

El artista con una de las secciones que más me gustó
Nosotros tuvimos la enorme suerte de poder ver la exposición guiados por el artista y los dos comisarios. Me encantaron los retratos en los que se ve a la persona realmente de cerca. Recuerdo que en la edición del festival que se centró en retratos, se comentó muchas veces lo complicado que es ser retratado por una cámara. El fotógrafo quiere sacar algo y el fotografiado quiere controlar lo que se ve y mantener un cierto nivel de privacidad. Hay una imagen de Sara Montiel sin filtros, retoques, ni edulcorantes que impacta, pero no es una imagen fea o cruel. No tiene nada de malo mostrar la historia de una vida en las arrugas de la cara.

Yo he venido a hablar de mi libro y de mis gafas
La sala nos obsequia retazos del mundo de la cultura y la política de este país: presidentes, cantantes, directores de cine y hasta modelos nos recuerdan lo que ha pasado en las últimas décadas. Las fotografías se hicieron todas para ser publicadas en prensa y muchas tienen muchos niveles de lectura, algunas de hecho, tras estudiarlas de cerca, me parecen bastante valientes.

No hay nada mejor que tener que explicar a un periodista británico y a dos estadounidenses quién es Alaska y el motivo por el que sale en la imagen en una casa llena de elementos que superan la definición de kitsch. Ese momento en el que el intérprete no se puede limitar solo al mensaje puro y duro, porque la situación, el público y el propio orador le pide que eche una cable y haga las veces de puente entre culturas. Cuando estudiaba los discursos de las Naciones Unidas nunca imaginé que tendría que explicar la movida madrileña.

Después de esta sala nos tocaba ir al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, donde se puede visitar una exposición sobre libros de fotografía, los Photobooks. El comisario nos mostró en un recorrido detallado la historia de España del último siglo a través de las publicaciones y del uso que se hacía de las fotografías. Desde libros que se pueden considerar como panfletos políticos, libros sobre los usos y costumbres, el uso del fotomontaje para crear un mayor impacto y el inicio del uso de la fotografía para adornar las portadas de las novelas. Si sois editores esta es la exposición que más os va a gustar.

El punk no ha muerto, está de exposiciones
Esta consecutiva fue todo un reto, más de dos horas sin descanso, llenas de información, fechas, nombres de artistas y hechos históricos. Lo bueno es que este año decidí probar un nuevo sistema. La semana antes de empezar el festival vi en una conferencia a parte del público usar unos post-it de formato impresionante y colores chillones. Me gustaron y me pregunté para qué podría usarlos. En cabina iban a ser demasiado grandes y taparían mucho espacio en el cristal pero la tentación era considerable y tenía que usarlos.
Después, durante la cena del networking de Alessio varios compañeros comentaron mis fotos de cabinas llenas de post-it y una persona me preguntó si los usaba en consecutiva y entonces se me encendió la bombilla. ¿Usar post-it en consecutiva? ¿Cómo puedo hacerlo? ¿Servirá de algo?

Dado que tenía tantas exposiciones, una tras otra, preparé los post-it en casa con la información fundamental de cada sala: nombre del artista o artistas si es una exposición de grupo, fechas más relevantes, nombre de la exposición en el idioma necesario, palabras clave y el nombre del comisario. Los post-it grandes y naranjas eran perfectos para llenarlos de información y podía pegarlos y despegarlos de las hojas del cuaderno de notas cada vez que cambiaba de sala o pasaba la hoja.

Mis notas siempre son caóticas

Un periodista me preguntó por esos trozos de papel naranja que movía de un lado a otro y pidió quedarse un post-it al terminar la semana como recuerdo.

Post-it en acción con Nancy Newberry en Alcobendas
(foto cortesía de Paco Posse)

¿Volveré a usar este truco en las consecutivas? No siempre, no creo que sea absolutamente necesario en todos los casos pero sí es posible que repita la experiencia en aquellos trabajos en los que sepa que necesito tener ciertos datos a mano.

Para terminar el repaso general al festival (hay mucho más por ver), quiero mencionar la exposición de Joan Vilatobá en el Museo Nacional del Romanticismo por varios motivos: en primer lugar es una sala pequeña y las imágenes me parecieron especialmente interesantes y en segundo lugar, no hay nada mejor que una tarde en la que ves fotografía y luego te quedas a merendar en el fantástico jardín-patio del museo (tienen una excelente selección de tartas).



En Casa de América se pueden ver tres exposiciones:
- Gigantos de Raquel Brust
- Elemento latente, que muestra el trabajo de 10 fotógrafos de América Latina. Esta es la exposición de grupo que hace unos años siempre albergaba el edificio del Instituto Cervantes.
- Chile en fiesta de Catalina Riutort y Alejandra Undurraga.

He visitado Chile hace pocos años y me ha gustado ver una imagen diferente del país, casi podría decir que desconocida para el turista ocasional y despistado. La influencia de las culturas europeas que ya se ha ido modificando con los años hasta generar conceptos propios, llenos de colorido y alegría.


Esta última imagen, que es con la que cierro este año el festival en el blog, la he elegido porque son ekekos o equecos de carne y hueso. Yo tengo un equeco de plata de mis años en Perú y siempre me ha dado suerte. No es que sea supersticiosa pero me gustan este tipo de cosas.

Con la suerte a la espalda

viernes, 6 de junio de 2014

Atrapar la vida y el cucurucho de queso

La siguiente exposición de fotografía también incluyó una rueda de prensa al inicio pero fue especial porque el comisario de la muestra es el nieto del artista. Lo hizo genial, muy profesional y claro pero mientras tomaba las notas no dejaba de pensar en el orgullo que uno debe sentir mientras habla de un artista con esa admiración, sabiendo que es de la familia. Fue un placer ser su intérprete, marcando bien las pausas y siempre pendiente de que todo el público recibiese la información.

Os hablo de la exposición Norte de África de José Ortiz Echagüe que ya se puede visitar en la Calcografía Nacional dentro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, al lado de Sol. El fotógrafo empezó su carrera cuando el ejercito le mandó a Marruecos a hacer fotografías aéreas del norte del país. Al tiempo que hacía esto, Echagüe empezó una serie propia que reflejaba la gente y las costumbres que veía a nivel de calle. Lo bueno de esta sala es que luego uno se puede perder voluntariamente por las maravillosas estanterías llenas de libros y enciclopedias de la Calcografía Nacional.


Gracias a la colaboración con el Museo Universidad de Navarra, la sala nos ofrece una visión completa de lo que sería la totalidad de su obra. De estas primeras imágenes pasa a las que se publicaron en sus 4 libros sobre España: Tipos y trajes (1930), España, pueblos y paisajes (1939), España mística (1943) y España, castillos y alcázares (1956). Termina cerrando el círculo con la serie que el artista inicia en la década de los sesenta cuando regresa a Marruecos con el objetivo de dedicar su quinto libro a este país. Esas fotografías ya muestran a un fotógrafo maduro, que se centra más en los paisajes, en lo abstracto y menos en las figuras humanas que deambulan de forma fantasmagórica en algunas imágenes.

A partir del 18 de julio se podrá ver otra exposición más en este edificio, la de Atrapar la vida de Eugeni Forcano.

Después de un viaje por las copias vintage de un Marruecos del pasado lo suyo era visitar el Real Jardín Botánico para ver dos exposiciones y para el cocktail de inauguración al aíre libre.

Voy primero a las salas porque la parte del canapeteo no tiene mucho misterio. Como suele pasar, durante la inauguración oficial las salas se llenan más que el metro en hora punta y es complicado disfrutar de las exposiciones porque te empujan a la mínima pero también resulta interesante ver la reacción de la gente en estos casos. A veces hay como un efecto llamada, si hay varias personas delante de una foto, otros tantos se acercan a ver qué pasa. Como yo no tenía que interpretar en esta parte no pude evitar caer en la tentación al ver a un grupo numeroso que hacía fotos a una fotografía que forma parte de la exposición En el recuerdo, que muestra el trabajo de cinco fotógrafas y que trata sobre la memoria colectiva, social y la familia.


¿Qué se esconde tras la gente?

No me extrañaría nada que esta imagen haya aparecido ya en varias cuentas de Instagram.

"Ya verás que pronto está aquí el verano"

En la otra sala podemos ver retazos de una España que muchos dan ya por desaparecida en Tan lejos, tan cerca. Documentalismo fotográfico en los años 70. Hablaron del realismo mágico y no es sé si lo definiría así pero desde luego tiene algo particular, son imágenes que reconoces como propias sin que lo sean.

Marilyn, ya te echábamos de menos

Esta imagen me sabe a infancia
Tanta gente en una misma sala causa un ruido que no viene bien tras una larga mañana de consecutiva, así que esta vez me quedé poco tiempo en el cocktail de inauguración pero, como todos los años, fue una estupenda oportunidad para hablar con algunos de los fotógrafos, comisarios y prensa extranjera entre botellines de Mahou, vasitos de limonada y cucuruchos con tacos de queso. He comido cucuruchos de patatas fritas con mayonesa en Amsterdam y cucuruchos de castañas pero lo del cucurucho de queso ha sido toda una novedad. No hay foto del invento porque no duraba ni un suspiro y cualquiera soltaba la limonada.