lunes, 10 de noviembre de 2014

Una tableta en cabina

Ya he publicado entradas en el pasado sobre algunas de las aplicaciones que uso en cabina e incluso sobre la posibilidad de hacer la toma de notas con la tableta pero sigo en fase de aprendizaje. Hay intérpretes que constantemente nos descubren nuevas opciones, vale la pena seguir en Twitter a gente tan interesante como el Intérprete de la Tableta (@TabTerp) y el pasado fin de semana durante la conferencia de la ATA en Chicago se habló mucho sobre herramientas para intérpretes.

Si sentís curiosidad aún se puede consultar lo dicho en Chicago buceando en el hashtag #ATA55. Una de las charlas que despertó mi curiosidad fue la de @allinportuguese, que habló de herramientas y juguetes para intérpretes y que gustó mucho por lo leído en las redes sociales.

El 18 de diciembre imparto un webinario para Asetrad junto con la fantástica Maya Busqué sobre la relación entre tabletas e intérpretes hoy en día y queremos añadir más información y no limitarnos únicamente a lo que ya utilizamos en cabina, en consecutiva y fuera de la cabina. Algunas de las aplicaciones que he comentado en el blog aparecerán pero me encantaría saber la respuesta a las siguientes preguntas para orientar mejor el webinario y seguir descubriendo opciones.

- ¿Trabajáis con tableta en cabina?
   · Si la respuesta es que sí:
     ¿Podéis contarnos si estáis contentos y si es algo que recomendaríais?
   · Si la respuesta es que no: ¿Motivos?

- Toma de notas con tableta: ¿Sí o no?

- ¿Cuál es la aplicación que más os gusta o mejor resultado os ha dado?


Yo daré respuesta a estas preguntas en el webinario y posteriormente aquí. Ahora mismo en el mercado hay gente que ha entrado ya en cabina con la tableta como herramienta de trabajo, compañeros que dieron el paso al netbook y no les ha compensado aún seguir avanzando y los que prefieren usar los diccionarios electrónicos que parecen calculadoras.

Para intérpretar realmente solo necesitas saber hacerlo, practicar, preparar el tema lo mejor posible y mantener la calma en cualquier circunstancia pero hay muchos "juguetes" que ayudan y es un poco lo que vamos a comentar con los asistentes al webinario.

Netbook, tableta, diccionario electrónico y post-its
en pacífica coexistencia

Nota: sé que en el programa han puesto mal mi apellido, pero encontraremos una app para arreglar eso.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Intérpretes por el mundo: Quito

La entrevista de hoy nos acerca a un país maravilloso: Ecuador.



Rocío Amorozo Coba, intérprete y traductora nos cuenta un poco su día a día en Quito y los pasos que la han llevado a ser intérprete de conferencias.





- ¿Cómo decidiste ser intérprete? ¿Cuál ha sido tu formación y el camino que has tenido que seguir para llegar a la cabina?



Me encanta esta pregunta, Aida, empecé a trabajar como intérprete en el 2006, año en el que me uní al grupo de traductores voluntarios, Babels, en el Foro Social Mundial en Caracas. Me llamó mucho la atención esta oportunidad de viajar como voluntaria para ayudar a otros a entenderse rompiendo las fronteras de las lenguas. Fue esta experiencia la que detonó todo este enamoramiento con la interpretación. A pesar de que ya trabajaba como traductora desde hacía algún tiempo, no me había animado a entrar en cabina.



Antes de esto, para contarte algo sobre mis antecedentes, realicé mis estudios universitarios en la Universidad Católica de Quito en la Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura, seguí una Licenciatura en Lenguas Aplicadas a los Intercambios Internacionales, hoy en día la carrera dio un giro y cambió su nombre a Licenciatura Multilingüe en Negocios e Intercambios Internacionales. Una de las ramas de la Licenciatura es la traducción y la interpretación de conferencias, a pesar de que la carrera abarca también otros ámbitos relacionados a las relaciones internacionales.



Al terminar la Licenciatura viajé a Bélgica y obtuve una Maestría en Estudios de Desarrollo en la Universidad Católica de Lovaina. En Bruselas viví 4 años y trabajé en una ONG que agrupa a varias organizaciones sociales de Europa cuya principal labor es la de hacer cabildeo frente a la Comisión Europea en busca de mejores políticas públicas a nivel social.



Cuando regresé a Ecuador, me enrolé en la misma universidad de la que me gradué, durante seis años tuve la suerte de impartir clases a estudiantes de la que había sido mi carrera, fui profesora de Políticas de Desarrollo Social y de Literatura Francesa.



He tenido la oportunidad de participar en varios talleres de interpretación en Buenos Aires, Bogotá y Quito. Hoy en día trabajo como freelance.



- Los idiomas son parte fundamental de nuestro trabajo, ¿cuáles son tus idiomas de trabajo?



Trabajo en inglés, francés y español. He tenido suerte con el aprendizaje de los idiomas, el inglés lo aprendí durante asignaciones de trabajo de mi papá a los Estados Unidos donde asistí a la escuela primaria. El francés lo aprendí en la Alianza Francesa de Quito, después durante un año de intercambio al sur de Francia al terminar mis estudios del colegio, y después lo pude perfeccionar durante los años que viví en Bélgica por estudios y trabajo.



- ¿Trabajas con todos estos idiomas? ¿Qué combinación te piden más?




Lastimosamente trabajo un 80% en inglés y solamente un 20% en francés. El inglés, como sabemos, es un idioma más universal, y muchas veces he visto que en reuniones dónde, por ejemplo hay participantes de Haití, (para quienes sería ideal tener una cabina francesa), los delegados se adaptan y usan el poco o mucho conocimiento de inglés que tengan.



Disfruto mucho el trabajo en inglés, pero cuando me convocan a una cabina en francés me entusiasmo mucho, le tengo un cariño muy especial a la lengua y a la cultura francesa, a veces siento que por falta de uso voy perdiendo un poquito de práctica.





- Ya que estamos en el tema, háblanos de tu trabajo, ¿qué tipo de temas interpretas? ¿Estás especializada en algún área? ¿Hay algo que se pida más?




Bueno, la verdad es que disfruto mucho de los temas sociales, son parte de mi formación y también me interesa mucho todo lo relativo al desarrollo social. Por mis estudios me encanta interpretar temas de cooperación internacional, comercio justo, educación, derechos humanos y salud pública. Pero también disfruto mucho de otros temas de los que puedo aprender como tecnología, hidrocarburos, manejo de aguas residuales, arquitectura o cine. Ya sabemos que como interpretes tenemos que mantener una mente amplia y conocer mucho de todo.

Con mi colega Pamela Vintimilla en un evento
sobre la Universidad del Futuro



- ¿Consecutiva o simultánea o las dos? ¿Qué es lo que más te piden?




Simultánea, definitivamente. En mi experiencia la consecutiva responde por lo general a una falta de presupuesto. La última consecutiva que hice fue frente a un auditorio de estudiantes universitarios escuchando a John Waters, el periodista irlandés. Un hombre fascinante, con una historia de vida muy interesante. Me gustó porque contaba sus anécdotas y experiencias y pude ponerle mi toque. Sin embargo, la consecutiva implica todo un conjunto de capacidades, concentración, toma de notas y memoria, en lo personal, a pesar de que es un reto interesante, siempre voy a preferir la simultánea.



- Cada vez veo más opciones de talleres de interpretación (de AIIC sobre todo) que se ofertan en distintos países de Latinoamérica, ¿crees que la oferta de formación actual es suficiente? ¿Qué crees que se podría hacer para mejorar esta formación?




Si no me equivoco, en mayo tuvimos en Quito el primer taller de interpretación AIIC de la historia, no creo que hayamos tenido una oportunidad como esta antes. Tuvo gran acogida entre los intérpretes e incluso dejó a varios colegas en lista de espera. Considero que es una gran oportunidad de proyectarnos y de aprender cómo funciona el mundo de la interpretación a nivel global. Por mi parte, me encantaría tener más talleres con formadores de intérpretes que tengan una experiencia a nivel de organismos internacionales en distintos ámbitos y continentes. Tomando en cuenta que en Ecuador no existe, por ahora una carrera de interpretación simultánea en ningún centro universitario, estas oportunidades de formación son muy bien recibidas. Espero que a ti, Aida, o a algunos de tus lectores expertos en formar intérpretes les resulte interesante esta opción de venir a nuestro país.
Recibiendo nuestros diplomas después del 
curso AIIC con Hans Werner Muhle, Mayo 2014



-¿Podrías contarnos un poco cómo es el intérprete en Quito? ¿Hay mucho trabajo? ¿Es un tipo de trabajo bien considerado y reconocido? ¿Eres una luchadora de tarifas como nos pasa al otro lado del charco?



Bueno, en Ecuador y particularmente en las ciudades de Quito y Guayaquil, hay bastante trabajo. El gobierno de nuestro país está emprendiendo muchos cambios a nivel económico, productivo y educativo, lo cual ha generado una gran demanda para nuestra profesión. Interpretamos a una gran cantidad de expertos que vienen a realizar consultorías, asesorar en grandes proyectos, a dictar charlas, llevar a cabo investigaciones, en fin. En estos proceso jugamos un rol muy importante cuando de comunicación efectiva se trata. El público en general empieza a conocer cada vez mejor nuestra profesión y a reconocerla.



En cuánto a los estándares y tarifas, en Ecuador tenemos a la ATIEC, la Asociación de Traductores e Intérpretes del Ecuador, de la cual he sido miembro desde el 2009, somos una asociación de profesionales de nuestra rama que ha agrupado a los traductores e intérpretes de nuestro país. Nuestro directorio ha aunado esfuerzos para mantener estándares de calidad, compromiso con la profesión, capacitación constante, y reglas claras del juego. A pesar de que dentro de la Asociación no regulamos el tema de tarifas, sí trabajamos para mantener estándares de calidad, saber que nuestras tarifas reflejan la seriedad de nuestro trabajo, nuestra formación y así evitar así el dumping profesional.





- Ahora, cuéntanos un poco sobre ti, una intérprete no solo se centra en el trabajo.



En mi vida personal, soy una feliz esposa y madre de cuatro lindos hijos de 13, 9, 5 y 2 años. Quienes llenan mi vida por completo. Es toda una aventura vivir con ellos, me encanta dedicarme a ayudarles a llevar a cabo sus actividades, cuidarlos y consentirlos.



El trabajar freelance me ofrece la maravillosa posibilidad de equilibrar mi vida personal y profesional. Disfruto mucho de mi trabajo tengo la maravillosa posibilidad de tener un par de días libres a la semana para organizar un paseo en bicicleta, hacer las compras del super con tranquilidad y sin apuro, ofrecerme como voluntaria para dar una charla en el colegio de los niños o tomar un café con mis amigas. También disfruto el poder dedicarme una temporada sólo a la traducción escrita para pasar más horas sin salir de mi casa. Así mismo me encantan las semanas intensas y muy ocupadas con horarios exigentes que me obligan a pasar horas frente al computador preparando glosarios y leyendo el material que usarán los presentadores. En este momento de mi vida, y aunque después de esas intensas jornadas llegue a mi casa y el trabajo continúe con los chicos, no me puedo quejar, esta es una combinación perfecta.





- ¿Consideras que las redes sociales pueden ser un aliado en nuestra profesión o no tienen un peso muy relevante?





Definitivamente sí. Pueden ser un aliado si las manejamos correctamente. Para nombrar un ejemplo Twitter o Facebook nos pueden informar sobre distintos eventos en los que podemos participar, o también un medio para promocionar nuestro trabajo o recibir recomendaciones. LinkedIn es otra gran herramienta para crear redes de profesionales y dar a conocer nuestra profesión y puede a su vez servirnos como una bolsa de trabajo.





- ¿Qué tema te ha gustado más interpretar o el proyecto del que te sientes más orgullosa?




Disfruto mucho de poder trabajar proyectos en los cuales nos podemos involucrar con la gente, me gusta mucho el trabajo de campo, el salir de la cabina y acompañar a visitar los lugares o personas de los que hemos estado hablando en los salones de conferencias. Me he sentido realizada de ver que una buena comunicación ha dado frutos para concretar un negocio o mejorar algún servicio. Hay muchos eventos en mi lista de preferidos, pero si podría mencionar dos serían: el trabajo que hice con Jean Houston, una pensadora y filósofa estadounidense que visitó nuestro país y se entrevistó con grupos de mujeres, indígenas y jóvenes. Y el acompañar a la cooperación japonesa a explorar posibilidades de cooperar en sectores de nuestra economía.



martes, 28 de octubre de 2014

Cuentos de terror y otras leyendas de cabinas

Da igual que Halloween sea una tradición importada, a mi me gusta y me ofrece la oportunidad ideal para sacar del armario esas historias de terror que pueblan mil cabinas. Os aviso, muchas de las frases que van a quedar aquí plasmadas os marcarán de por vida, seguid leyendo únicamente si tenéis una buena taza de té al lado o nervios de acero.

Vamos a hacer un repaso a las frases que un intérprete no quiere oír jamas en el trabajo porque generan escalofríos y a todos esos misterios ilógicos que suceden en el trabajo que si se entera Iker Jiménez nos dedica un programa:

- Como manda la tradición, lo suyo es empezar con los clásicos, con esas frases capaces de helar la sangre del profesional más experimentado, todos hemos tenido que lidiar con alguna o con varias:


  • "Los traductores suelen quejarse porque hablo muy rápido, veamos que hacen los que me han tocado hoy"
  • "Solo me quedan 5 minutos pero he preparado 70 diapositivas, de las que aún quedan unas 50, y en lugar de resumir, voy a leerlas todas a gran velocidad"
  • "Soy español y aprendí inglés en un curso por correspondencia durante las vacaciones de Semana Santa del año pasado pero me veo capacitado para dar esta charla altamente técnica y de una hora de duración completamente en spanglish"
  • "Hablo algo de español, que aprendí en el instituto de California, así que salpicaré mi charla en inglés con frases extremadamente coloquiales y mal pronunciadas que un intérprete nacido en España va a tener que buscar en Google mientras su compañero le pide el cambio"
  • "Me han dado un micro de mano para que pueda moverme por la sala pero puedo prometer y prometo que no hablaré directamente al micrófono más de 5 veces en toda la charla, para ayudar al intérprete a agudizar el oído y desarrollar poderes mutantes"
  • "Mi charla iba a tratar sobre los distintos pernos y mecanismos muy técnicos (pero mucho, de técnica de esa chunga) que permiten el cierre de las puertas del metro de la ciudad de Tokio, pero en lugar de eso y aunque le pasé las diapositivas al intérprete, he decidido que voy a hablar sobre la arquitectura de mi ciudad natal, Turín...."
  • "¿Descanso? Sé que llevas 4 horas de consecutiva pero, ¿quién ha dicho nada de descanso para comer?"
  • "Como soy un tío gracioso, voy a contar chistes guarros y francamente imposibles de traducir cada dos frases para ver qué hacen los intérpretes"
  • "¿Dos intérpretes? ¿Para qué quiero dos si total solo son 9 horitas de nada de conferencia de tema general?"
  • "No hay botón Mute"
  • "No, no hay cabina, ¿cómo que no puedes hacer simultánea sin cabina?"


- Si hay algo digno de estudio en el ámbito paranormal es el extraño atractivo que genera ese espacio prohibido que se encuentra delante del cristalito de la cabina del intérprete, esa zona que al parecer desprende feromonas y otras cosas del querer y hace que la gente se desmadre, pierda los papeles, abandone el juicio y el sentido común para colocarse ahí, en todo el medio, donde más molesta, aunque se lo digas. Es como el campo de fuerza de la Estrella de la Muerte y atrae a todo ser vivo incluso contra su voluntad (sobre todo contra la voluntad del intérprete que se queda sin ver un pimiento). A todo esto, el ponente, desconocedor de esta ley de la física cuántica, sigue tan tranquilo con su exposición, señalando cosas en la diapositiva sin tener idea de que su intérprete ha perdido por entero la opción de ver sus indicaciones.

Presiento la presencia de una cabina justo enfrente
- La lucha imposible que tenemos que batallar casi en cada proyecto para demostrar que no pedimos el material para: (a) molestar, (b) vender secretos a Rusia, (c) ¿puedo pedir el comodín del público? o (d) liar porros con las diapos.
Es necesario seguir con la lucha pero hay días en los que las respuestas que recibes te dejan temblando.

- El surrealismo es posible, siempre. No os extrañe demasiado si un día recibís una llamada de un cliente potencial que ha encontrado tu perfil en LinkedIn (por poner un ejemplo) y quiere saber si eres la persona que está buscando. Hasta ahí, todo parece bastante normal, asumes que te va a preguntar por tu formación, experiencia, campos de especialización, disponibilidad para las fechas en cuestión y la tarifa, pero no...

[Extracto de la conversación]
- ¿Puedo pedirle que me hable en inglés? Es para estar seguro de que lo domina.
- Llevo casi 10 años trabajando como intérprete del y al inglés pero, bueno, si tiene dudas, no pasa nada. ¿Qué quiere que le cuente en inglés?
- Pues hable del tiempo que hace hoy.
- It's sunny...blah, blah, blah...[así 5 minutos]
- Muy bien, me ha encantado, no he entendido una palabra, porque yo no hablo inglés pero todo sonaba muy bien.

- La percepción que tiene a veces el público de la cabina y de sus habitantes no deja de sorprenderme. He visto cosas, como dirían en los programas de medianoche. Desde mujeres que entran como almas poseídas preguntando si eso es el aseo. No señora, esta cajita tiene ventanas, si fuera el baño tendríamos un serio problema de intimidad. Hasta mi favorito, un hombre que sufrió casi una embolia en una charla y tuvo que parar al ponente porque no sabía a ciencia cierta si el Translator System estaba encendido.

- ¿No se escucha la traducción en los cascos?
-Sí, eso sí, pero no se ha encendido ninguna lucecita roja encima de la cabina.

En el fondo, nos queda mucho camino por recorrer si queremos informar de forma clara y precisa sobre nuestra profesión. En una búsqueda rápida vi que en Estados Unidos existe la más amplia selección de disfraces sexy de cualquier profesión u objeto para estas fechas pero no hay un intérprete ni una cabina sexy (eso casi es algo positivo).

Aunque las cabinas tienen un largo historial de disfraces. Todos hemos oído hablar de ese cliente que quería meter la cabina en el aseo o montarla en el cuarto de los trastos para que no quedase fea en medio de la sala del congreso. Algunos intérpretes al trabajar con infoport se han visto castigados tras un biombo o un helecho para así quedar más mimetizados con la sala. En cierto modo, somos maestros del disfraz.

Recientemente, me tocó interpretar en un congreso de vampiros y uno de los ponentes se dedica a hacer colmillos de manera profesional, pero cuando le dije que quería unos él no tenía claro si sería muy práctico que una intérprete tuviese colmillos de vampiro:





martes, 14 de octubre de 2014

A translation workshop in Tarazona

I love sci-fi novels and, therefore, I am a great fan of good sci-fi translators, because it is thanks to their hard work that I was able to discover some of the books that I loved during my childhood.
Last week, Manuel de los Reyes, one of these translators, talked in Barcelona about his experience, you can still read some of the main ideas he shared on Twitter (#APTIC_CF).

Last summer, he was one of the  trainers in Tarazona. I told one of my former students about this workshop, as I know that Nina Pantelic shares my love for sci-fi and fantasy. In return for my recommendation, she has sent this great chronicle about her experience.


Reflection Upon a Translation Workshop in Tarazona


As the leaves start falling along with the temperature I often think fondly on a few days of intense translating this past July. Perhaps I should back up a bit.

It all began a few months back when I messaged my former interpretation professor via social media about something completely unrelated. She mentioned a translators’ workshop which was to be held in a couple of weeks, and which she thought I might be interested in. I indeed was-the price was right, accommodation for participants was taken into consideration, the location was Tarazona-a beautiful village I had passed through briefly a while back and which I had been meaning to visit again. Finally, one of the hosts was the Casa del Traductor, of which I had only ever heard in passing, whose name was stamped onto various publications I had gone through while studying translation, but knew precious little about, apart from the fact that it was located about an hour away from my new home in Zaragoza.

Tarazona


The date to sign up had just passed, but with the help of the staff at Casa del Traductor and especially the main organizers, Ace Traductores, I was ultimately able to join up as the 14th and final member in what was to become four days of frenetic translation and making friends. In the days leading up to the workshop we were in constant contact with each other and with Ana Mata, corresponding on transportation organization, as well as the division of roommates and translation groups. As participants, we were to be split evenly into two groups, each led by two professional translators. We were allowed the option between the two-Gema Rovira and Manuel de los Reyes-and as both were excellent, I chose the latter based on my former professor’s suggestion.



We all arrived on Sunday evening, with several of us meeting each other briefly, before we were dropped off to the Tarazona Seminario-a beautiful, old, enormous building still in use, and where we had three daily meals included in our board.
The following morning we officially introduced ourselves over breakfast-some had met the previous evening, others knew each other already, yet most of us were complete strangers at the beginning. We ranged from first year university students to newly-minted translators to seasoned professionals who had been working as such for a decade to those whose lives had taken them down a different path before eventually finding their passion in translation. Most were Spanish-from all over Spain-but a couple of us were from other countries, which I admit was comforting, as I knew I would not be the only one translating into a language that wasn’t my mother tongue-I’d just have to work that much harder.

Transport was arranged to pick us up and drop us off from the Seminario to the Casa del Traductor, although some of us would eventually prefer the brisk 25 minute walk, and would often stay in Tarazona proper for lunch and dinner to check out the local fare.



The next few days would be intense, with a morning and an afternoon session. The first morning we were welcomed to the beautiful new Casa del Traductor-a renovated, three-story building which includes workrooms, a library, a large hall with glass doors that open onto a long balcony with bird’s-eye views of the village, and at the very top, private residences for future translators’ workshops, which at the time were still in the final phase of construction. After an introduction of the staff and organization, we went straight to work.

Each of the two groups was given a packet of pages corresponding to the texts we would be translating over the next few days. We were then subdivided into groups of two-at times, three, as we were an uneven number, and spent the next few days with our laptops, dictionaries and brains on fire. My group in particular had six individual yet interrelated short stories, which we worked on a couple at a time. Manuel gave us the background on the writer to allow us to enter into her mindset and get a feel for her style of writing. We also analyzed the structure of the stories in their online interactive format, as this was another resource we had access to. I feel that my partner in translation and I were lucky to hit it off immediately, and spent the next few days working more or less in harmony. We continued working on those stories and having other groups edit our translations in the afternoon over the next few days until we finished. Editing each other’s translations was something else we had to learn to work on, since we were delegated a new partner, and sometimes one of us would be looking at a translation from the group, which had been assigned texts we were unfamiliar with. This way, however, we got to know other peoples’ styles, and had access to what the other group was working on in the mornings, as that is when we would often be so engrossed in our own work that we would rarely coincide with half of our fellow participants.

Our afternoons were equally busy-we were given a crash course on how the world of editing works-how to submit a suggestion for a translation, how a layout works, who all the important players are and to what extent you, as a translator, are able to influence the final cut. On two occasions we even had the privilege of listening to people who work in the publishing business speak-one Spanish, one American-and ask them questions afterward. Our final afternoon we were able to see a mock-up of what the layout of our potential translations would look like, including blurbs on the authors themselves that we had all put together.

Learning about Granta magazine


This isn’t to say that it was all work and no play. One of our fellow participants was able to arrange a guided tour of the beautiful cathedral Tarazona is famous for, and gave us a tour of the town itself. The entire group had lunch together on our third day, and most of us also met up outside the workshop setting, getting to know each other and our teachers not just as translators, but as friends. Our closing ceremony on Thursday was bittersweet, as the days had been intensive, yet fruitful. We promised to stay in touch, and indeed we mainly have.




Upon reflection, sometimes the best experiences come about as complete accidents. Had I not messaged my former professor, I never would have found out about the workshop, and I would be that much poorer in terms of contacts gained, knowledge acquired and friendships made. If someone were to ask me whether I would repeat the workshop, I would unhesitatingly say yes. And this time around, I would be the first to sign up.

[All photos belong to Elisa María Castillo]

domingo, 5 de octubre de 2014

Un premio y un micrófono para liarlo todo

Quería publicar una entrada para dar las gracias a todos los que han votado en los premios Community Choice de Proz, puesto que esta bitácora ha recibido por segundo año consecutivo el premio a mejor blog de interpretación. Es algo que puede parecer una tontería pero me hace mucha ilusión saber que mis entradas con títulos extraños le interesan a alguien.
Este año no he ganado el premio a mejor profesora de interpretación, pero creo que es justo, puesto que por ahora he dejado de dar clases, al menos durante un tiempo y la ganadora es la fantástica Esther Navarro-Hall, que nos concedió una entrevista para el blog el año pasado.
Sin embargo, ha sido una grata sorpresa recibir un premio por el taller que impartí en Lenguando Madrid sobre interpretación susurrada.



Hace mucho que no incluyo ninguna de las aventuras de la intérprete anónima en el blog, esa chica que trabaja en cabina con el intérprete de la moto y que se mete en las situaciones más extrañas. Bueno, me han pedido que no la olvide y hace poco me enteré de una de sus últimas anécdotas, así que espero que guste.

Vamos a ponernos en situación: ella tenía que trabajar en una entrevista para un programa de televisión, el entrevistado era un artista bastante amable y el programa les había citado a última hora de la tarde. Hasta ahí, todo bien. La cabina estaba en un edificio distinto al que albergaba el plató de televisión por lo que se despidió del artista con el que todavía no había tenido mucho tiempo para hablar. Un técnico le mostró su silla y el micrófono. Tenía una pequeña pantalla para ver lo que pasaba durante la entrevista y poco más. Ni un botón de volumen, ni el siempre valioso botón de mute.

- ¿Y si tengo que toser?
- No tosas.
- ¿Y si realmente tengo que toser?
- Esto duran 15 minutos, es como un concierto de música clásica, solo puedes toser al final.

Menos mal que tenía tiempo para toser y carraspear hasta el infinito mientras preparaban todo para la entrevista.

De repente una voz le habló desde los cascos. El técnico, tras dejarla sola, ya había llegado a su puesto, en otra planta de ese mismo edificio y se disponía a hacer las pruebas de sonido.
- ¿Puedes decir 1,2,3 en el canal de español? Este es el sonido que va a salir en directo.
- 1,2,3 y 1,2,3
- Perfecto. Ahora, vamos a probar el canal de inglés, que solo es para que el entrevistado se entere de las preguntas.
- Vale, ¿1,2,3 en inglés?
- No, mujer, recita un poema en inglés.

Cualquiera diría que era una petición fácil, había pasado 5 años en un edificio de Ciudad Universitaria estudiando literatura inglesa, pero nada, no se acordaba ni de su poema favorito de Byron:

She walks in beauty, like the night
of cloudless climes and starry skies;
and all that's best of dark and bright
 meet in her aspect and her eyes:
Imposible recordar ni una sola estrofa del discurso del día de san Crispín que memorizó para un examen. Rebuscó en su disco duro como si le fuera la vida en ello pero es que ni siquiera logró sacar partido de su lado más friki:

One Ring to rule them all,
One Ring to find them, 
One Ring to bring them all  
and in the darkness bind them.

El libro en la mesa estaba traducido al castellano, no contaba

Al ver que el técnico podía quedarse frito esperando, decidió optar por la solución de emergencia: ¿Y si te cuento un chiste en inglés?

Fue justo en ese instante en el que Murphy y el otro técnico que estaba en el plató decidieron que era el momento de conectar el pinganillo que el artista llevaba. Por supuesto, el pobre artista solo escuchó el final y desde la pantalla se podía ver su cara de: ¿Perdón? ¿Qué ha pasado?

Sobra decir que el técnico de sala casi se muere de la risa y que la intérprete tardó 2 segundos en explicar al entrevistado que no era más que la prueba de sonido, pero volvemos a la moraleja de una de las últimas entradas: ¡Cuidado con el micrófono! 
 

martes, 30 de septiembre de 2014

Nicole de la cabina

Por si alguien del sector no se ha enterado, hoy es el día internacional de la traducción y todos los traductores comparten en redes sociales la imagen de San Jerónimo y su calavera. Ya sé que, técnicamente, también es el día de los intérpretes, no en vano la mitad de los clientes nos llamará siempre traductores, pero...
¿Es que no tenemos un santo propio?

Ya está aquí la que quiere separar la traducción de la interpretación, con lo bien que se llevan las dos. No, no es eso. De hecho, es la pregunta que me ha hecho la persona para la que interpretaba hoy. Al comentarle lo del día de la traducción, primero se ha reído y luego me ha dicho muy serio: ¿No tenéis santos? ¿Ninguno? ¿Ni una sola persona buena o al menos maja que os represente a todos como colectivo?

Normalmente se habla de los juicios de Núremberg como el nacimiento de la interpretación simultánea moderna pero la historia está llena de intérpretes de enlace y consecutiva anónimos, más o menos profesionales, que han estado en todos los saraos pero que han pasado sin pena ni gloria por los textos o el recuerdo. Si nadie les conoce, entonces, ¿a quién podemos nominar para el cargo? ¿A Nicole de las cabinas?

La muchacha con los cascos de un modo poco convencional.
Te puede gustar o no la película pero, tenemos que admitir que La intérprete sí ayudó a que la gente conociese un poco más la profesión. De acuerdo, no me convence del todo el modo en el que nos representa y en el fondo solo habla del trabajo en organismos internacionales, pero que levante la mano al que no le hayan mentado a la rubia al menos una vez después de decir que es intérprete.

No es por ser friki pero...bueno, sí, ¿para qué engañarnos? Vale, otra opción que acabo de leer en Twitter podría ser la de alzar como icono y símbolo del día del intérprete a un currante con una combinación de lenguas impresionante y difícil de superar: C3PO en la Guerra de las Galaxias o Star Wars.

Hola, yo venía a hacer una susurrada.

El pobre nos representa bien: trabaja en condiciones que no siempre son las deseadas, viaja bastante, es una fuente constante de información extraña y a menudo inútil, no le suelen hacer demasiado caso, le toca hacer susurrada en circunstancias muchas veces poco agradables, tiene un compañero y se queja de que nadie le entiende.

¿A esto llaman micrófono?
Después de este momento friki, si me permitís volver a la interpretación que me ha tocado esta mañana, una de las frases que he oído me ha parecido curiosa: "las entrevistas son como citas. Dos desconocidos se reúnen, hablan y la cosa puede ir bien o salir fatal".

Si eso es verdad, entonces, ¿qué pasa con el intérprete en las entrevistas? ¿Somos la amiga que les presenta o la casamentera de turno? 

Se lo pregunté en el descanso y se echó a reír de nuevo, tras lo que me dijo:
- En ese caso es lógico que no tengáis santo.

¿Tendría dotes de intérprete La Celestina? Desde luego, a la Malinche no le dio buen resultado lo de fusionar trabajo con la búsqueda de pareja.


viernes, 12 de septiembre de 2014

El límite del estudio

Hay pocas cosas que tenga tan claras en esta profesión como la necesidad de preparar a fondo un tema antes de una interpretación. Es una de las cosas que me gustó de este trabajo, me gusta estudiar, aprender cosas nuevas y verme obligada muchas veces a leer sobre temas que sin un apoyo externo no habría tocado ni con un palo en toda mi vida.

Sin embargo, cada vez que me enfrento a un proyecto de interpretación que requiere mucho estudio me planteo la siguiente respuesta: ¿Hasta qué punto debo dedicarle horas? Parece fácil cuando eres estudiante en la universidad, te toca estudiar todas las horas que tienes libres para sacar una buena nota. Hasta ahí la cosa no cambia, el estudio en el trabajo también tiene un fin concreto: dar un buen servicio. Sin embargo, en el ámbito profesional entran otros factores en juego. En primer lugar, el estudio forma parte de ese proyecto y te van a pagar por hacerlo por lo que debe ser rentable. ¿A qué me refiero con esto? Muy sencillo, la tarifa que facturo debería cubrir el tiempo durante el que interpreto y el tiempo de preparación del tema. Parece sencillo y hasta básico, pero el problema surge cuando para estudiar un tema tengo que dedicarle tanto tiempo que si hago números la tarifa ya no es tan interesante.

De ahí mi pregunta: ¿dónde está el límite que debo imponerme al estudiar un tema?
Los problemas a los que nos podemos enfrentar suelen ser:

- Falta total o casi total de material. Muchos diréis que es una contradicción, si no hay material no hay nada que estudiar pero generalmente eso no es así. No puedes ir a un congreso sin saber absolutamente nada, te arriesgas a quedarte en blanco a la mínima y aunque no es culpa tuya no haber recibido las ponencias, no es plato de buen gusto verse en esa situación. A las malas, si no recibes nada, lo que haces es una auténtica labor de investigación en base al programa del evento y tiras del hilo hasta donde llegues. Lo malo en estos casos, es que sin una guía puedes ponerte a estudiar hasta el final de los tiempos, porque cada tema lleva a otro y así hasta el infinito. Eso desde luego no está pagado por muy buena que sea tu tarifa.

- Exceso de material. Los extremos son malos, ni mucho ni poco, lo que necesitamos es la cantidad justa pero, como todo en la vida, no siempre obtenemos lo que queremos. Algunos clientes te mandan tantos documentos, libros, presentaciones, carpetas con archivos, que es imposible hacer frente a todo. A veces le dedicas más de tres días a un proyecto que supondrá ni media jornada. No compensa a menos de que te interese mucho el cliente o el tema.

Sin embargo, ¿cómo decir que no a un trabajo interesante? ¿Cómo negarse a estudiar algo nuevo?

y sobre todo ¿cómo gestionar el estudio para que sea más rápido y eficaz? Últimamente estoy leyendo sobre técnicas de estudio, lo que es un regreso a los viejos hábitos universitarios. Tengo la suerte de no haber perdido del todo la costumbre de estudiar de la facultad pero es complicado cuando tienes varios proyectos la misma semana. La idea de ir a una interpretación sin estudiar me resulta impensable, pero a veces cuando llevo más de 200 términos anotados en el glosario de un proyecto me pregunto: ¿dónde está el límite? ¿Se dará cuenta el cliente del trabajo que hay detrás de una interpretación bien hecha?

Mientras tanto, estos son mis nuevos aliados, no solo de post-it vive la intérprete:

Marcapáginas de todos los colores


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